INDICE

 

Sobre la obra .......................................................................... 4
Sobre el autor ......................................................................... 4
Personajes actores principales................................................... 5
Cronología .............................................................................. 6
Conflicto dinástico en la Casa de Foix ........................................ 8

* * *

Primer Acto

primera escena: palacio de la Aljafería, Zaragoza ..................... 9
segunda escena: palacio de la Aljafería ................................... 19

Segundo Acto

palacio de los Condestables de Castilla en
Burgos y corte del rey de Francia en Blois .............................. 30

Tercer Acto

primera escena: palacio de los Condestables, Burgos ................ 53
segunda escena: monasterio de Iranzu en Navarra ................... 56


* * *

Anexo: cuadros genealógicos:

genealogía en la Casa de Foix

relación de parentesco entre tres reinas

 


 

Sobre la obra

Las guerras civiles del siglo XV entre las facciones “agramontesa” y “beamontesa ” llevaron al reyno de Navarra a perder su rumbo histórico, convirtiéndose en una moneda de cambio en Europa. Era ya inevitable que Navarra hubiera de caer bien en la órbita española, bien en la francesa.

Destronada por Fernando el Católico en 1512, la reina Catalina I de Navarra busca refugio en sus territorios del norte de los Pirineos, Señorío de Béarn, condado de Foix y otros feudos vasalláticos con el rey de Francia.

Tres reinas habían ambicionado el trono de Navarra: Catalina de Foix, reina de Navarra; Germana de Foix, reina de Aragón; y Juana “la Loca”, reina de Castilla. Ya fallecidas hacía algún tiempo, las tres reinas reaparecen a finales del siglo XVI en la sala capitular del monasterio navarro de Iranzu para hablar amistosamente sobre los acontecimientos que vivieron alrededor del cambio dinástico forzado por las armas en Navarra en 1512.

 

Sobre el autor

 

Conocedor de la historia medieval de Navarra, Carlos Sánchez-Marco es autor de “Historia Medieval del Reyno de Navarra”, “La Lengua en el Crisol Navarro” y “Atlas del Patrimonio Histórico-Cultural; territorios bajo la autoridad de Catalina de Foix, reina de Navarra”. Es el promotor de la Fundación Lebrel Blanco (www.lebrelblanco.com) cuyo fin social principal es fomentar el conocimiento de la historia y cultura de Navarra, llevando a cabo sus actividades sin ánimo de lucro.

 

Personajes actores principales

Fernando (1452-1479-1516), rey de Aragón, llamado “el Católico”, esposo de Isabel la Católica. Es el padre de Juana “la Loca”, reina de Castilla y en segundas nupcias, el esposo de Germana de Foix.

Germana de Foix (1488-1506-1533) , segunda esposa de Fernando de Aragón. Prima hermana de la reina Catalina I de Navarra.

Catalina (1470-1483-1517), condesa de Foix y señora de Béarn, reina de Navarra.

Juana (1479-1504-1555), llamada “la Loca”, hija y heredera de los Reyes Católicos; de Castilla, León y Granada por su madre; de Aragón por su padre. Acoge bajo su corona el trono de Navarra.

Pedro de Navarra (+ 1522), 7º mariscal de Navarra, uno de los líderes de la facción “agramontesa” en las guerras civiles que asolaron Navarra en el siglo XV. No apoyó el cambio dinástico en favor de Fernando el Católico, permaneciendo fiel al linaje de la reina Catalina. Murió en prisión en Simancas, no habiendo nunca aceptado rendir homenaje ni a Fernando el Católico ni a su nieto el emperador Carlos V.

III conde de Lerín, Luis de Beaumont (+ 1530), líder de la facción “beamontesa” en las guerras civiles que asolaron Navarra en el siglo XV. Apoyó el cambio dinástico en Navarra en favor de Fernando el Católico.

II marqués de Dorset, Thomas Grey (1477-1501-1530), lugarteniente-general de la armada del rey Enrique VIII de Inglaterra que llegó al puerto de Pasajes en junio de 1512 para luchar, juntamente con Fernando el Católico, contra el rey de Francia en Aquitania.

II duque de Alba, Fadrique Álvarez de Toledo (1460-1488-1531), manda el ejército de Castilla en la invasión de Navarra (1512).

Luis XII (1462-1498-1515), rey de Francia.

Alain, señor de Albret (h. 1440-1468-1522), suegro de la reina Catalina I de Navarra .

 

Cronología



1479 muerte de la reina Leonor I de Navarra Trastamara (1427-1464 titular-1479).

1483 muerte de Francisco I Febo de Navarra (1467-1479-1483), nieto de la reina Leonor, y sucesión en el trono de Navarra en favor de su hermana Catalina, condesa de Foix y señora de Béarn.

1494 (12 enero) coronación de los reyes Catalina y Juan.

1500 (24 febrero) nacimiento en Gante (Payses-Bajos) del futuro emperador Carlos V (1500-1518-1556-1558), hijo de Juana “la Loca” y nieto de los Reyes Católicos.

1504 muerte de Isabel la Católica (1451-1474-1504) y sucesión en el trono de Castilla en favor de su hija Juana “la Loca” (1479-1504-1555).

1505 (19 octubre) capitulaciones matrimoniales, segundo matrimonio de Fernando el Católico (1452-1479-1516), con Germana de Foix (1488-1506-1538), prima hermana de la reina Catalina I de Navarra.

1506 (25 septiembre) muerte de Felipe el Hermoso (1478-1504-1506), esposo de la reina Juana “la Loca” de Castilla.

1509 (3 de mayo) nacimiento de Juan de Aragón y Foix, hijo de Fernando de Aragón y de Germana de Foix. Murió poco después de nacer.

1512

1515

1516

1517

1521 (10 mayo) tropas “agramontesas” y del rey de Francia entran en Navarra para intentar recuperar el trono en favor de la dinastía Albret-Foix, toman inicialmente Pamplona, pero acaban fracasando en este tercer intento.

Conflicto dinástico en la Casa de Foix

A la muerte de la reina Leonor de Navarra (1479) su hijo primogénito Gastón (el Príncipe de Viana) había fallecido desde 1470. Hereda por consiguiente el primogénito de éste, Francisco I “Febo”, quien muere poco después, en 1483, pasando la corona de Navarra a su hermana Catalina.

Un tío carnal de Catalina, el vizconde de Narbona (Jean de Foix), hijo también de la reina Leonor de Navarra, reclama en su favor los derechos sucesorios de la Casa de Foix. Alega para ello que a la muerte de la reina Leonor en 1479, su hermano mayor Gaston ya había fallecido con anterioridad (1470) y por lo tanto alguien ya fallecido no podía “representar” a sus descendientes. Consecuentemente, a la muerte de la reina Leonor, su descendiente vivo más próximo es él – el Vizconde – y debe recaer en él los derechos sucesorios.

El Vizconde pudo haber reclamado estos derechos cuando su sobrino Francisco I “Febo” tomó la corona de Navarra en 1479, pero lo hizo solamente cuando Francisco murió en 1483. Y ello porque en Francia (aunque no así en Navarra) existía una Ley Sálica que discriminaba contra las hembras. Este aspecto – el de la Ley Sálica – reforzaba las pretensiones del Vizconde.

Los reyes Charles VIII (1483-1498) y Louis XII (1498-1515) apoyaron las pretensiones sucesorias de la rama del Vizconde (rama más “acomodaticia” a las pretensiones del rey) y buscaron excusas de diversa índole para desalojar a la rama de Catalina de sus feudos pirenaicos (condados de Foix y de Bigorra y vizcondados de Nebouzan, Tursan, Marsan y Gavardan), por los que debía prestar vasallaje al Rey de Francia, e incluso de Béarn que se pretendía “soberano” - aunque no independiente - no sujeto a tal vasallaje.

En la historia de Francia habían existido diversas interpretaciones del citado “derecho de representación” (el traidor conde Robert III de Artois en el siglo XIV) en lo que se refiere a herencias ducales y condales, según la conveniencia de la Casa Real que lo interpretaba a su modo en cada momento.

 

 


PRIMER ACTO

contexto y contenido histórico del guión: presentación del conflicto

    • relevancia histórica del Reyno de Navarra:

lugar: palacio de la Aljafería (Zaragoza), corte de los reyes de Aragón

* primera escena: estudio-biblioteca del rey
* segunda escena: salón del trono

tiempo escénico aludido: 30 abril 1512

reparto (por orden de aparición):

 

primera escena del primer acto

en el estudio/biblioteca del Rey

Por medio de un diálogo entre los reyes de Aragón – Fernando y Germana - se explica la genealogía de la Casa de Foix, los conflictos sucesorios en esa Casa y el peligro de que el rey de Francia lleve Navarra hacia la órbita de Francia.

Ocurre la escena el 30 de abril de 1512, fecha en que Germana de Foix se entera (en la segunda escena) por un embajador que le envía su tío Luis XII rey de Francia, que su hermano Gastón ha muerto en la batalla de Rávena (Italia). A partir de la muerte de Gastón, muchos acontecimientos se van a precipitar hasta la invasión de Navarra por el duque de Alba el 25 de julio de ese mismo año 1512 (el desenlace de esta obra escénica).

en escena: Fernando se encuentra sólo, en silencio, sentado, observando un libro sobre un atril de lectura

entra luz del exterior.

FERNANDO (hablando sólo): Germana, deliciosa y deseable a sus 24 años. Antes ..., mi sobrina nieta. Ahora ..., mi esposa. Yo, en estos días, un decrépito de 60 años en cuna de amor. Una situación adorable, una ilusión inesperada.

entra en escena GERMANA, se detiene delante de un gran espejo y se observa, acariciando sus cabellos .... su belleza le da seguridad.

GERMANA: hablabas solo.

FERNANDO: hablaba de amor y de mi bella reina que me rejuvenece.

Germana se acerca a Fernando; se coloca detrás de él y pone sus manos sobre los hombros de Fernando; Fernando coge cariñosamente la mano derecha de Germana con su mano izquierda y se mantienen así mientras hablan (on-off);
Fernando, con su mano derecha, poco concentrado en la lectura, sigue pasando páginas del libro.


GERMANA: sabía que hoy estarías de buen humor. Tuviste un buen despertar. ¿Sabes que aún me intimidas?

FERNANDO: porque dudas de mi amor añejo. ¿Hablamos de amor o querías hablar de Navarra?

GERMANA: debes descansar. ¿Qué estás leyendo?

FERNANDO: las crónicas del Reyno de Navarra que escribió mi hermano Carlos, el Príncipe de Viana.

GERMANA: sigo sin entender tu familia.

FERNANDO: ¡¡ es menos complicada que tu Casa de Foix... !!. Ni siquiera se sabe muy bien quien debe ser el conde o la condesa de Foix y a quién corresponde ocupar el trono de Navarra.

GERMANA: le corresponde a mi hermano Gastón - lo sabes muy bien - tu temido enemigo en las guerras de Italia desde que manda el ejército de mi tío el rey Luis de Francia. Mi pequeño hermano Gastón. El infierno de tu aliado, el pontífice Giulio Della Rovere.

FERNANDO: sigo sin entender por qué le corresponde la herencia de Foix a tu hermano Gastón, el Vizconde, y no a tu prima Catalina, la reina de Navarra.

GERMANA: el primogénito de mi abuela la reina Leonor de Navarra – tu medio hermana – se llamaba también Gastón, el padre de la reina Catalina. Tras Pierre - el futuro cardenal -, el siguiente hijo varón de la reina Leonor fue mi padre Jean, el vizconde de Narbona.

FERNANDO: pues bien, en ese caso la corona de la reina Leonor debe seguir la primogenitura de Gastón, no la línea cadete de tu padre el Vizconde.

GERMANA: no, no es así. Cuando muere la reina Leonor ya había muerto hacía tiempo su primogénito Gastón, y un muerto no puede representar a sus descendientes. Cuando la reina mi abuela muere, su hijo Pierre ya lleva el capelo cardenalicio y el siguiente familiar vivo más cercano es entonces mi padre Jean. Y tanto el rey Charles como ahora el rey Luis han apoyado los derechos sucesorios de la línea de mi padre. Mi prima Catalina acabará perdiendo todos los feudos que tiene en Francia, incluso Béarn y el trono de Navarra. Y se colocará en su lugar mi hermano Gastón, ahora el mejor soldado del Rey.

FERNANDO: y si tu hermano Gastón muriera en la guerra (Germana quita las manos de los hombros de Fernando y se coloca frente a él), la reina de Navarra serías tú. ¿No es eso? Y entonces yo llevaría, además de la corona de Aragón, la de Navarra ¿no es eso?

GERMANA: lo sabes muy bien. Claro que sí. Te haces el despistado y eres guasón. Te encanta la ironía de hombre astuto. (Germana se sienta en un pequeño taburete, apoyándose cariñosamente en las rodillas de Fernando). Lo sabías muy bien cuando pediste mi mano a mi tío el rey Luis. Fue en Blois, en octubre de 1505, hace ya siete años. Entonces no podías soportar la idea de ver a tu yerno el archiduque Felipe de Habsburgo convertido en rey de Aragón. Querías que te diera un varón para que tu hija Juana no heredara los reinos de la corona de Aragón.

un silencio, después Germana se levanta y se dirige a una ventana

Pero yo quiero que me hables de Navarra antes de que llegue mi prima la reina Catalina.

Fernando se levanta del sillón dejando la lectura del libro y deambula por el estudio-biblioteca;
Germana se sienta en el sillón que dejó Fernando

FERNANDO: aunque soy aragonés, llevo Navarra en mi alma. Me dijiste que no entendías Navarra. Yo te hablo de ella. La llevo dentro. Pasé mi preñez en Sangüesa y llegada la fecha de nacer, la Reina mi madre y yo cruzamos corriendo la frontera para alumbrarme en Aragón, en el palacio de Sada de Sos. Mi padre Juan, mucho antes de heredar la Corona de Aragón, había sido rey de Navarra. Siendo infante de Aragón casó con Blanca de Evreux, hija de Carlos III el Noble, su heredera en el trono de Navarra. De este matrimonio mi padre tuvo a Carlos, el Príncipe de Viana, a Blanca y a tu abuela Leonor. Cuando murió la reina Blanca, mi padre casó entonces con Juana Enríquez, hija del Almirante de Castilla, y de ese segundo matrimonio vengo yo. El Príncipe de Viana y tu abuela Leonor eran mis hermanos, mis medio-hermanos. Si Carlos no hubiera muerto tan joven - aún no había cumplido 40 años - él hubiera heredado las Coronas de Navarra y de Aragón y hubiera también sido rey de Castilla pues estuvo previsto que casara con la que luego sería mi esposa Isabel de Castilla. La unión de los reinos hispánicos se hubiera hecho con el eje en Navarra.

GERMANA: cuéntame qué pasó en la historia para que este Viejo Reyno sea tan respetado. Oyéndote hablar ... ¿tan querido?.

FERNANDO: los reinos no nacen porque sí. En su nacimiento han de cumplir una misión que les reserva la Historia. Y Navarra lo hizo. Carlomagno, vuestro Carlomagno francés, nuestro Carlomagno universal, pretendió poner la frontera sur de sus dominios en el río Ebro, pero surgió un Reyno de Navarra para interponerse hábilmente entre los ambiciosos Emires de Córdoba y los temidos francos de más allá de los Pirineos. Navarra se interpuso como un almohadón de seguridad entre el Islam y los Carolingios cristianos y evitó así enfrentamientos entre dos civilizaciones antagónicas.

GERMANA: desde muy pequeña oí en casa a mi padre que mi abuela - la reina Leonor - decía que Navarra fue el puente de Hispania con Europa; la que abrió las puertas para que las reformas monacales de Cluny y del Císter entraran en Navarra y Aragón y pasaran luego a Castilla; para que la arquitectura religiosa romance y gótica pudiera cruzar los Pirineos. Y decía que Navarra siempre protegió a Aragón y se sintió también protegida por Aragón. Que el río Ebro era navegable desde el mar Mediterráneo hasta casi Logroño y que por eso estaba Navarra tan abierta a las culturas mediterráneas. Que los dos reynos, Aragón y Navarra, como La Rioja, son un crisol donde se han fundido muchas culturas.

FERNANDO: así fue. Y Ramiro, nuestro primer rey de Aragón y Fernando, el primer rey de Castilla, en el siglo XI, fueron hijos del rey de Navarra, el gran rey Sancho. Navarra fue cuna de reyes. Cuando San Luis, el rey de Francia, casó en el siglo XIII a su hija Isabel con Teobaldo, infante de Navarra, decía que Navarra era un privilegio, un país de acogida, de abundancia por su riqueza de cultivos de secano, de abundancia por sus huertos de regadío en los valles, sorprendente por atreverse a bajar la madera de las montañas y lanzarla a sus ríos, transhumando su ganado lanar sin salir de sus fronteras, en las Bardenas ... . Te estoy hablando del siglo XIII. Los peregrinos que iban a Santiago, quedaban al final afincados en Navarra.

un silencio prolongado Germana mirando un mapa

GERMANA: ¿rois de France et de Navarre?

FERNANDO: sí, reyes de Francia y de Navarra. A finales del siglo XIII la reina Juana de Navarra se crió desde niña en París, en la corte de Francia, que la protegió contra las pretensiones de Castilla y de Aragón que buscaban llevarla a sus territorios para casarla con alguno de sus príncipes y anexionar así Navarra. Al final casó allí con el príncipe Felipe de Francia. Sus hijos habrían de ser reyes de Francia y de Navarra. Aragón y Castilla tuvieron que conformarse y olvidar sus pretensiones anexionistas. Pronto recuperaría Navarra en 1329 su propia dinastía Evreux, también capeta, pero independiente del trono de Francia. De ahí surge el gran rey Carlos el Noble, el abuelo de tu abuela Leonor. El que dió lustre y grandeza a la corte de Olite.

otro silencio. Germana se muestra pensativa

GERMANA: me dices que Navarra buscó la protección de Francia para mantenerse independiente de Castilla y de Aragón. ¿Y ahora en cambio busca tu protección, la protección de Aragón y de Castilla, para mantenerse alejada del rey Luis de Francia? ¿Para no caer en la órbita de Francia?.

FERNANDO: eso es, como los territorios vascongados, que siempre buscaron la protección de Castilla para alejar las pretensiones anexionistas de Francia. Yo mismo, como Señor de Vizcaya, fui al árbol de Guernica hace ahora 36 años, en julio de 1476. Y nunca recibí mejores palabras en el juramento de fidelidad y lealtad que las que rebibí de las Juntas vizcaínas delante del árbol y de la iglesia de Santa María. Sin la ayuda de los leales vascos, Castilla no hubiera podido salir victoriosa de la guerra que le planteaó Francia y Portugal para defender a la princesa Juana - la hija controvertida de Enrique IV - en la sucesión a la Corona de Castilla.

Pero Navarra está ahora a la deriva. La Historia le dió una razón de nacer y de existir; y ahora le ha robado el rumbo. Sesenta años ya de contínuas guerras civiles, los “agramonteses” que tomaron partido por mi padre contra los “beamonteses” que favorecían a mi hermano el príncipe Carlos de Viana. Navarra está sin rumbo y no es consciente de lo que está pasando en Europa. Y la realidad del siglo XVI le está obligando a optar por entrar definitivamente en una órbita, en la española o bien en la francesa. Navarra sola ya no puede mantener una neutralidad.

un silencio. Germana se sienta sobre un taburete

GERMANA: nadie tiene un rumbo asegurado. ¿Lo tengo yo? Después de nuestra boda pasamos casi un año en tu Reyno de Nápoles. Pocos días después de llegar allí, murió tu yerno el archiduque Felipe - ¿era en septiembre de 1506? – pero no tuviste prisa en volver para regentar otra vez Castilla. Forzaste tu rumbo inicial. Preferíste quedarte conmigo en Nápoles. Estabas deslumbrado aprendiendo un nuevo mundo de alianzas, de intrigas, de ambiciones desmedidas, de traiciones, de mañas, de furtos. Querías olvidar la forma de hacer política en Castilla. Los pontífices te enseñaron a hacer la nueva política. Castilla ya te aburría y los nobles te habían dado la espalda. Nadie tiene un rumbo asegurado.

FERNANDO: Navarra siempre sintió en la Historia una afiliación hispánica. Mi padre se equivocó casando a mi hermana Leonor - tu abuela - con Gastón de Foix. Puso a Navarra en el filo de la navaja, la acercó a la órbita de Francia. La reina, mi sobrina Catalina, está cayendo ahora en la red que le ha tendido tu tío el rey Luis de Francia. Y si tu tío apoya las pretensiones sucesorias de tu hermano Gastón, será porque es aún más acomodaticio que Catalina. O sea, que me estás confirmando que si tu hermano desaloja a Catalina del trono, Navarra irá aún más deprisa hacia la órbita de Francia.


otro silencio prolongado


GERMANA: hace casi tres años tuvimos a nuestro hijo Juan que se malogró poco después de nacer. Durante una horas fue el heredero de la Corona de Aragón. Ahora es tu hija Juana. Te daré otro hijo y la corona de Aragón no irá a Juana de Catilla.

FERNANDO: y también será rey de Navarra.

GERMANA: la reina de Navarra es todavía mi prima Catalina.

FERNANDO: sí, pero ya hemos quedado que tu tío el rey Luis quiere poner en el trono de Navarra a tu hermano Gaston, el capitán de sus ejércitos en Italia, mi enemigo de armas, el enemigo del pontífice Julio y de la Santa Liga.

Aunque lo que realmente está sucediendo es que el rey Luis está jugando con todos vosotros, está sembrando la discordia en vuestra Casa de Foix. Ahora apoya a una rama de la familia, luego a otra. Según las conveniencias del momento. Ahora está apoyando a tu hermano Gastón. Y tu prima Catalina acabará siendo acusada de felonía y privada de su herencia. Es la norma feudal en Francia. El rey Luis nunca aceptará un rey o una reina de Navarra que, desde Pamplona, controle los numerosos y extensos feudos de las Casas de Foix y de Albret al norte de los Pirineos. Al final, el rey Luis lo que busca es desposeer a vuestra familia de vuestros territorios pirenaicos y quebrar la soberanía del Béarn. Francia quiere ser un gran país.

GERMANA: y el rey de Aragón tampoco quiere ver a nuestra familia Foix-Béarn que desde Pau controle el reino de Navarra. ¿Cual es el futuro de nuestra familia, sea reina Catalina o lo sea mi hermano Gaston?.

FERNANDO: Navarra siempre tuvo una filiación hispánica. Y eso no lo puede cambiar el rey Luis. Ni Castilla ni Aragón podrán aceptar que Francia baje sus fronteras hasta el río Ebro.

Germana acercándose sin prisa al espejo

GERMANA: ¿qué vas a hacer para impedirlo?

se anuncia la inminente llegada de la reina Catalina de Navarra, indicando que pueden ser recibidos en el Salón del Trono Luis de Beaumont, III conde de Lerín y Pedro de Navarra, 7º Mariscal del Reyno

FERNANDO: la solución la tiene Catalina. Veremos qué nos cuenta. Haremos todo por ayudarle.

los reyes de Aragón pasan al Salón del Trono

fin de la primera escena del primer Acto


 

segunda escena del primer acto

en el salón del trono

En esta segunda escena, el rey Católico reúne en el palacio de la Aljafería a la reina Catalina de Navarra y los líderes de las guerras civiles de Navarra (el Conde de Lerín y el Mariscal Pedro II de Navarra) para arbitrar una solución a la deseada “neutralidad” de Navarra en el conflicto que enfrenta al rey Luis XII de Francia con la Santa Liga que lidera el pontífice Julio II en las luchas del Milanesado en Italia.

Estando en plena discusión sobre el tema de la “neutralidad”, un embajador del rey de Francia anuncia a la reina Germana de Aragón que su hermano Gaston, el Vizconde de Narbona, ha muerto hace pocos días en la batalla de Rávena. Esta muerte va a precipitar los acontecimientos para la preparación de la invasión de Navarra, de lo que tratará el Segundo Acto.

en escena los reyes de Aragón

entran en escena el conde de Lerín y el Mariscal de Navarra
y se inclinan ante los reyes de Aragón

FERNANDO: Luis, amado sobrino. Tu padre ha debido contarte los recuerdos imborrables que tenía de este palacio moro. Como mi padre no le entregaba a mi hermana Leonor - tu madre - para celebrar la boda acordada, no pudo esperar más y decidió raptarla. Mi padre - divertido por la hazaña - me contaba cómo tu padre la sacó de palacio disfrazada por una puerta falsa. Y sobre la grupa de su caballo se la llevó galopando a Navarra.

CONDE DE LERIN: yo también sigo galopando. Mi padre siempre luchó contra Vuestro padre el rey don Juan defendiendo la legitimidad de su hijo el Príncipe Carlos de Viana, Vuestro hermano. En el momento del rapto, mi padre debía tener solamente 18 años y el Rey probablemente quiso darle a su hija Leonor para tratar de congraciarse con su enemigo. Pero mi padre era muy testarudo - como yo - y, muy decidido, tomó a mi madre que era de gran belleza. Pero siguió luchando contra su suegro el Rey para apearlo del trono, que correspondía a su hijo el príncipe de Viana. Seguramente perdió por ello la dote prometida de 15.000 florines... .

FERNANDO: Mariscal. Vuestro padre y vuestro hermano Felipe murieron violentamente en las guerras a manos de mis parientes Beaumont. Ambos conocían bien este palacio y los recuerdo muy bien aquí reunidos a menudo con mi padre el Rey, quien los tenía en gran aprecio. Vuestra familia ha asumido ininterrumpidamente desde el siglo pasado la enorme responsabilidad de llevar la Mariscalía del Reyno de Navarra.

Fernando hace una pausa como si estuviera reflexionando

La reina Catalina ha llegado ya a Zaragoza desde Tudela y estará pronto aquí con nosotros. Me ha pedido colaborar una vez más para arbitrar una solución definitiva a la “neutralidad” de Navarra. Pero nada podremos conseguir si prosiguen las guerras civiles en Navarra.

Luis, amado sobrino, Pamplona te es fiel en tu lucha y sigues liderando la causa que inició tu abuelo defendiendo los derechos de mi hermano el difunto príncipe Carlos de Viana.

Mariscal, vos seguís liderando con tesón la causa de mi difunto padre don Juan.

Pero son ya 60 años de contínuas y crueles guerras en Navarra. Hace ya más de 50 años que murió mi hermano el príncipe Carlos de Viana. Sus hermanas, mis hermanas, Blanca y Leonor también han muerto. Mi padre, el Rey, murió hace ya 33 años. La legitimidad dinástica de la reina Catalina está sobradamente aceptada por vosotros y por todos los navarros. Hace ya 18 años que fue coronada reina en Pamplona. Una guerra dinástica no tiene ya sentido y debe terminar. Debeis ahora mirar hacia el futuro, imaginar el lugar que corresponde a Navarra en este nuevo mundo que se abre en Europa. Y lo debeis hacer juntos, con vuestra Reina. La lucha ha terminado. Ni Castilla ni Aragón pueden aceptar por más tiempo la inestabilidad que les presenta su vecino Reyno de Navarra.

CONDE DE LERIN: Alteza, decís bien que la guerra dinástica ha terminado y así va con nosotros. Pero Aragón y Castilla están en guerra en Milán, aliados con Su Santidad contra el rey de Francia. Y Navarra - por la filiación francesa de su dinastía Foix, por la relación vasallática de esta Casa con el rey de Francia - no debe ser arrastrada a luchar contra dos reinos hispánicos en favor del rey de Francia. Si nuestra familia se distinguió por defender la legitimidad dinástica de Vuestro hermano Carlos de Viana contra Vuestro padre don Juan, no cejará ahora en la lucha por mantener Navarra en la misma órbita hispana que Castilla y Aragón, nuestros reynos hermanos.

Mariscal: uníos a nuestro deseo de mantener Navarra hermanada con otros reynos hispánicos.

MARISCAL PEDRO DE NAVARRA: Alteza, sabemos y así lo vivimos que la guerra dinástica ha terminado, y la reina Catalina es nuestra Reina y Señora y nosotros somos sus fieles vasallos. Cualquier dinastía que quisiera suplantar a nuestros Reyes propietarios, lucharemos contra ella sin reparos. Aceptamos y queremos la neutralidad de Navarra en la lucha de Milán y así lo quieren también nuestros Reyes.

Alteza: la neutralidad de Navarra solamente puede garantizarse mediante compromisos formales otorgados por sus vecinos, Castilla, Aragón y Francia. Como Mariscal del Reyno no desconozco ciertos preparativos que se llevan a cabo en vuestro Señorío vascongado para formar hombres de ataque cerca de la frontera de Navarra. La buscada neutralidad de Navarra debe formalizarse de forma que ningún ataque a Navarra pueda ocurrir por la frontera con vuestro Señorío. Su Alteza debe garantizarlo.

se anuncia la entrada de la reina de Navarra

entra en escena Catalina, reina de Navarra

es acogida en primer lugar con cariño y familiaridad por don FERNANDO que se levanta del trono y recorre la estancia para acogerla. La besa. GERMANA la trata con familiaridad y cariño. El CONDE DE LERIN y el MARISCAL la saludan con gran respeto y sumisión

FERNANDO: El asunto que nos reúne es grave pues la guerra en Italia está en plena ebullición. Su Santidad Giuliano della Rovere se ha puesto al frente de los ejércitos pontificios y no abandonará la lucha hasta poner fuera de los territorios italianos al rey Luis de Francia. Atacará también con armas eclesiásticas a cualquiera que ayude al rey de Francia. Y eso incluye a todos sus vasallos.

La Reina mi sobrina nos honra con Su presencia en Aragón y le recibimos en el mismo salón donde recibimos a Su madre, la princesa Magdalena cuando regentó el Reyno de Navarra, hace ahora más de 30 años.

la reina Germana se levanta y escucha
con interés y admiración al Rey su esposo


La princesa Magdalena no quería entonces traer a Pamplona a su hijo Francisco - Vuestro malogrado hermano (mirando a la reina Catalina) - para coronarse sin antes conseguir una concordia entre los dos bandos en lucha, entonces liderados por el padre del Conde - mi cuñado Luis - y el hermano del Mariscal, Felipe de Navarra. Prometí entonces a la Princesa que pondría al servicio de Navarra toda mi influencia para que el conde de Lerín llegara a un entendimiento con Felipe de Navarra. Y así lo hice, aunque poco duró la concordia alcanzada. La princesa Magdalena me solicitó mantener una permanente presencia de mi autoridad en Navarra. Desde entonces, algunos alcaides de Navarra me han hecho juramento y pleito homenaje. Mariscal Pedro, vos estábais en Pamplona cuando Francisco Febo pudo por fin coronarse en el año 1481, pues allí mismo el Rey os armó caballero.

se anuncia discretamente la llegada de un embajador extraordinario
del rey Luis de Francia, pero FERNANDO indica
con un gesto que no se le puede recibir en este momento


CATALINA: Así fue. Francisco murió dos años después de su coronación y me correspondió heredar el trono cuando era solamente una adolescente de 13 años. Pero las guerras en Navarra siguieron y no pude coronarme hasta pasados 11 años desde la muerte de Francisco. Pocos meses después de heredar el trono quisísteis (mirando a Fernando) prometerme en matrimonio a Vuestro primogénito Juan, el príncipe de Asturias, pero mi madre la Regente, por imperativo del rey Luis de Francia, no lo consintió. El rey Luis no aceptó que un futuro rey de todos los reinos hispánicos fuera también conde de Foix y de Bigorre, señor de Béarn y vizconde de numerosos feudos pirenaicos. Por ello apoyó casarme conJuan de Albret. Soy consciente - y lo digo ante el conde de Lerín que ya no apoya la legitimidad dinástica de nuestro linaje - que mi matrimonio en la catedral de Lescar con Juan de Albret debió haber obtenido el consentimiento previo de las Cortes del Reyno. ¿No es así Conde?.

CONDE DE LERIN: Alteza. Es así y decís bien. Vuestro matrimonio en la poderosa Casa de Albret suponía reforzar el objetivo de mantener Navarra bajo la influencia del rey de Francia. Y en esta materia de matrimonios, el fuero de Navarra es muy claro y exigente. Se precisaba el consentimiento previo de lasCortesdel Reyno para una decisión tan grave como era la de suscitar un rey consorte, consentimiento que Vuestra Alteza no solicitó.

Fernando cambia de postura y se muestra
interesado y con aire cínico en la conversación

Sin embargo, la Princesa, Vuestra madre, sí reunió en Pau los Tres Estados de la Casa de Foix a fin de decidir la cuestión de Vuestro matrimonio con Juan de Albret, reunión de la que fue excluído el Reyno de Navarra. Ante este grave contrafuero, debímos abandonar definitivamente nuestro apoyo a Vuestra dinastía de Foix. Fue entonces cuando las Cortesdeclararon que los monarcas de Castilla y Aragón serían en adelante la salvaguardia de las libertades del Reyno.

Navarra sigue hoy corriendo el peligro de ser llevada por Francia a una guerra en Italia en donde nos enfrentaríamos con nuestros reinos vecinos de Castilla y Aragón. Sería tanto como traer la guerra de Milán a casa. Por defender ésto, por creer que Castilla y Aragón son ahora los garantes de nuestras libertades - no nuestros enemigos - todos los bienes de mi familia fueron confiscados por Sus Altezas. Ni siquiera se permitió a mi padre morir en su tierra, encontrando reposo eterno en el monasterio de Veruela en Aragón.

Alteza (dirigiéndose a la reina Catalina): podemos sin embargo reconocer de nuevo la “legitimidad de origen” de Vuestra dinastía, si Vos pudierais ofrecer una “legitimidad de ejercicio” que solamente se podrá conseguir con acuerdos firmes que aseguren la “neutralidad” de Navarra en los conflictos que nos asedian.

prolongado silencio

MARISCAL PEDRO DE NAVARRA: Su Alteza debe estar segura que seguiremos defendiendo la legitimidad de Vuestro linaje y renovamos el juramento de lealtad y vasallaje que ofrecimos el día de la coronación de Sus Altezas Reales.

CONDE DE LERIN: Tradicionalmente, en las guerras de Navarra, han estado juntas las casas nobles de los Navarra y los Peralta. Pero ya no es el caso. El año de Vuestro casamiento en 1484, Mosen Pierres de Peralta no vió mal la opción que estaba tomando nuestra Casa de Beaumont e hizo pleito-homenaje a Vuestra Alteza (mirando a don Fernando) en Tarragona por el castillo de Tudela. Así, Vuestra Alteza (mirando a la reina Catalina) irá perdiendo poco a poco todos los apoyos que aún Le restan - aunque ya mermados - si no se da solución a la “neutralidad” de Navarra. Aquí mismo emplazo al Mariscal para que también busque la “neutralidad” de Navarra, o muchos de sus seguidores vendrán a nuestra causa.

Fernando se levanta atrayendo la atención hacia él

FERNANDO: cuando falleció mi yerno el archiduque Felipe en septiembre de 1506, hacía muy poco tiempo que la Reina y yo habíamos llegado a Nápoles. Y permanecimos allí cerca de un año antes de volver a Aragón y a Castilla, en donde debía asumir de nuevo la Regencia. En nuestro viaje de regreso a España, el rey Luis de Francia nos pidió en Savona - era julio de 1507 - que reconociéramos como rey de Navarra a mi cuñado Gastón de Foix, lo que no aceptamos (don Fernando mira a Germana que asiente con un gesto). Al año siguiente propuso al Emperador Romano una partición: la reina Catalina conservaría el trono de Navarra mientras que su primo el vizconde de Narbona, mi cuñado Gastón, ejercería autoridad sobre todos los señoríos pirenaicos de la Casa de Foix: Béarn, Foix, Bigorra y Nebouzan, además de los vizcondados de las llanuras de Las Landas: Marsan, Tursan y Gabardan.

Quiero con ésto que os he relatado, que mi “amado sobrino” el conde de Lerín y el Mariscal deben comprender que el futuro del Reyno de Navarra ya no se juega en Navarra. Navarra se ha debilitado con sus guerras, ha perdido prestigio fuera de sus fronteras y se ha convertido en una moneda de cambio en Europa. Su futuro se está jugando en Italia y en Francia. Todos juntos debemos velar por mantener la integridad, la independencia y la neutralidad de Navarra.

CATALINA: ¡cómo no voy a ser consciente que se ha querido empujar al trono de Navarra hacia una negociación en la que no debemos entrar. El Reyno de Navarra y nuestros señoríos y feudos en tierras de Francia, además del vizcondado de Castellbó en Aragón y nuestra co-señoría de Andorra, permanecerán juntos con Navarra y seguiremos luchando por ello. Así hemos informado repetidamente a las Cortes de Navarra. Las presiones han sido contínuas. El rey Luis de Francia requirió al Parlamento de Toulouse para que declarara en febrero de 1510 que nosotros, el rey Juan y yo misma, señores de Béarn, habíamos incurrido en un delito de felonía por defender la tradicional soberanía de Béarn, confirmada desde los tiempos de nuestro glorioso antecesor Gastón Febus en el siglo XIV. Así se decretó la confiscación de todos nuestros señoríos y bienes en Francia, lo que aún está pendiente de ejecución judicial. En España, Fernando, como regente de Castilla, sigue ocupando sin legitimación nuestras plazas de Laguardia, Los Arcos, San Vicente y otras en la merindad de Estella. Si fuera preciso estamos dispuestos a llevar a cabo una confederación entre Navarra y Béarn que otorgue permanencia institucional a la estrecha relación personal que existe entre ambos Reyno y Señorío.

un silencio y prosigue Catalina

Alteza: mis embajadores me aseguran que existen condiciones previas por Vuestra parte para que Navarra disfrute de paz, integridad y seguridad, sin lo cual tampoco puede haber neutralidad.

FERNANDO: no existe ninguna condición previa. Se trata únicamente de respetar los acuerdos a que llegamos en el tiempo de Vuestra coronación en 1494 y luego en el año 1500, es decir: Navarra debe escoger mantenerse en la neutralidad; conviene firmar acuerdos de amistad con Castilla y con Aragón; conviene que el príncipe Enrique de Viana, que ahora tiene 9 años de edad, sea enviado a la Corte de Castilla para su educación y posterior matrimonio con la infanta Isabel o la infanta Catalina; y puedan suscribirse compromisos para evitar el paso por Navarra de tropas extranjeras. De no respetarse estos acuerdos, el trono de Navarra no podrá contar con la ayuda de Castilla y de Aragón ante la propuesta del rey Luis de Francia de apoyar los derechos sucesorios de mi cuñado Gastón de Foix, vizconde de Narbona, en detrimento de Vos, Catalina.

MARISCAL PEDRO DE NAVARRA. ni el conde de Lerín, ni yo mismo tenemos claro si el apoyo que el rey Luis de Francia otorga al Vizconde de Narbona está referido únicamente a los feudos pirenaicos en territorio de la monarquía francesa, o también al trono de Navarra. En el primer caso, poco tenemos que decir, pero si de lo que se trata es de ejecutar un cambio dinástico en Navarra por orden del Rey de Francia en favor del vizconde de Narbona, con o sin apoyo de Castilla o de Aragón, sabed Alteza (dirigiéndose a Fernando) que el Conde de Lerín y la Casa de Navarra estarán entonces juntos para levantar al pueblo contra todos los que pretendan asediar el Reyno.

CATALINA: la “neutralidad” de Navarra es el asunto que ahora nos debe ocupar. Hemos preparado embajadas que pronto estarán en la Corte de Blois para conocer las exigencias del rey de Francia a este respecto. Hemos escuchado las exigencias de Vuestra Alteza. Nosotros debemos manifestar desde ahora las nuestras: el territorio de la merindad de Estella debe ser repuesto en sus fronteras anteriores a la ocupación de Laguardia, Sonsierra, Los Arcos, San Vicente y otras zonas que se mantenían en tercería en favor de Castilla desde 1475.

CONDE DE LERIN: Alteza, escuchamos complacidos Su deseo de alcanzar la neutralidad de Navarra. Pero deseamos conocer Su opinión sobre lo que ha expuesto el Mariscal sobre si el apoyo del rey Luis de Francia al vizconde Gastón de Narbona comprende también el trono de Navarra.

un silencio prolongado

CATALINA: mi primo Gastón, el vizconde de Narbona, ha muerto.

GERMANA: (sobresaltada e incrédula): ¿Gastón? ¿mi pequeño Gastón?

CATALINA: he recibido la noticia en Pamplona a donde ha llegado un correo de la Corte de Blois enviado por el rey Luis de Francia.

FERNANDO se pone en pié y da la órden
que pase inmediatamente al salón
el Embajador antes anunciado del rey de Francia

FERNANDO: Embajador.

EMBAJADOR DE FRANCIA: (dirigiéndose a la Reina Germana) de por el Rey mi Señor hago entrega de este correo a Su Alteza la Reina de Aragón informándole del fallecimiento del comandante-jefe de los ejércitos reales, el duque de Nemours, Gastón de Foix-Grailly-Béarn, vizconde de Narbonne. Hoy 30 de abril de 1512 en el palacio de la Aljafería de Zaragoza. Alteza, mis respetos y duelo de vuestro servidor.

El Embajador se retira

GERMANA toma la carta, se aleja lentamente a un extremo del salón. Lee la carta y se inclina de rodillas en callado sollozo ante el silencio y respeto de todos.

Se le acerca la reina Catalina, abraza a Germana y permanecen juntas, luego abandonan el salón del trono.

Entretanto han ido saliendo de escena el conde de Lerín y el Mariscal tras despedirse del rey FERNANDO.

Pero el Rey hace un gesto al conde de Lerín cuando está a punto de salir de escena para que permanezca en el salón.

Mientras el Conde se acomoda en un extremo del salón, FERNANDO hace venir a un ayudante para darle instrucciones

FERNANDO: instruya al abate Philippon para que se ponga inmediatamente en camino hacia la Corte del rey Luis de Francia en Blois, con instrucciones de obtener el reconocimiento del Rey en los derechos de la reina Germana al trono de Navarra y a todos los señoríos de la herencia del linaje Foix-Grailly en Francia.

el ayudante se retira

FERNANDO se acerca al conde de Lerín

FERNANDO: sin duda que la reina Catalina va a enviar también embajadores a la Corte de Blois. Asegúrate que en su séquito se encuentren tus hombres para mantenernos informados de las negociaciones. Entrégales varias palomas mensajeras del palomar real de Burgos.

Avisa también al embajador del rey Enrique de Inglaterra. Debe venir a informarme sobre los preparativos de su armada para la campaña de Aquitania.

Querido sobrino. Debes acudir a Burgos cuanto antes.

fin de la segunda escena del primer Acto

baja el telón


 

SEGUNDO ACTO

escena única en escenario alternativo doble:

* escenario A, palacio de los Condestables de Castilla en Burgos
* escenario B, corte de Luis XII en Bois

tiempo escénico aludido: período 28 junio – 21 julio 1512

reparto (por orden de aparición):

escenario A (Burgos)

Fernando rey de Aragón
Conde de Lerín
Catalina, reina de Navarra
Germana, reina de Aragón
Embajador Vich
Marqués de Dorset
Duque de Alba

 

escenario B (Blois)

Luis XII, rey de Francia
Alain, señor de Albret
Embajador de la reina
Catalina de Navarra
Abate Philippon, embajador
de la reina Germana de
Aragón

contexto y contenido histórico del guión: desarrollo del conflicto

Tras la entrevista en la Aljafería, el rey Católico – Regente de Castilla - se dirige a Burgos para adelantarse a los acontecimientos estudiando la invasión de Navarra si el resultado de las negociaciones de Blois así lo aconsejara. En Burgos recibe a su sobrina-nieta, la reina Catalina de Navarra, que viene a seguir negociando la “neutralidad” de Navarra en el conflicto armado en el Milanesado (Italia) entre Luis XII de Francia y la Liga Santísima en la que participa Fernando el Católico.

Esta negociación había quedado interrumpida en el palacio de la Aljafería por el anuncio de la muerte del Vizconde de Narbona.

La reina Catalina ha enviado a la Corte de Luis XII en Blois a su suegro Alain de Albret – Virrey, lugarteniente de Navarra – y embajadores plenipotenciarios para también negociar esta “neutralidad” con el rey de Francia. Fernando el Católico ha conseguido incorporar en el séquito de los embajadores a una persona que le informará secretamente del curso de las negociaciones. Así, teatralmente, Fernando el Católico en el “escenario” A, es consciente de lo que ocurre en el “escenario B”.

El pontífice Julio II había solicitado a Fernando el Católico y al yerno de éste, Enrique VIII de Inglaterra, que llevaran a cabo una acción bélica contra Luis XII en la región de Aquitania, fronteriza con Navarra para distraerle y poder atacarle con los ejércitos pontificios en el Milanesado. El tratado que ambos reyes Fernando y Enrique suscribieron en Westminster el 11 de noviembre de 1511 se refería a esta colaboración armada. Y de ello se va a tratar también en este segundo acto con la llegada al puerto de Pasajes de la flota inglesa al mando del marqués de Dorset.

A la vista de los acuerdos de Blois entre el rey Luis XII y el embajador de la reina Catalina de Navarra, Fernando el Católico decide lanzar la ofensiva de su ejército sobre Pamplona. Discute los preparativos con el marqués Dorset, el duque de Alba y su sobrino Luis de Beaumont, conde de Lerín, que tienen puntos de vista distintos sobre cómo deben actuar los ejércitos del propio Conde y del duque de Alba.

La fecha de comienzo de la ofensiva quedará supeditada a la firma de las bulas por el pontífice Julio II, cuyo contenido se discute con el embajador de don Fernando ante la Santa Sede de Roma.
El acto se cierra una vez que el público ha comprendido los detalles de la toma de Pamplona por los ejércitos vasco-castellanos. Es el “desenlace” de la obra teatral.

escenario A
(en un aposento del Rey)
palacio de los Condestables de Castilla
Burgos

escenario B
(en un aposento del Rey)
corte del rey Luis XII de Francia
castillo de Blois

escenario A en Burgos

en escena Fernando y su sobrino y aliado Luis de Beaumont, III conde de Lerín

 

FERNANDO: no espero nada de la reina Catalina. Mi sobrina es valiente y fuerte y tratará de defender la independencia de su trono. Sus promesas de neutralidad de Navarra son sin duda sinceras - no tengo duda de ello - pero no podrán ser cumplidas. Conozco muy bien a su suegro Alain, el Lugarteniente de Navarra, que astutamente ha llegado a Blois adelantándose a los embajadores de Catalina. Se entenderá ciertamente con el rey Luis y engañará a su nuera la Reina. También a mí trató de engañarme cuando vino a verme a Valencia hace unos 25 años para pedirme protección contra la Regente de Francia. El rey Luis y Alain se conocen bien - a veces amigos, a veces enemigos - desde que lucharon juntos en la revuelta de los nobles franceses contra Anne Beaujeu, la Regente de su pequeño hermano Charles VIII. El señor de Albret siempre ha estado - y estará - en la órbita de Francia. Recuerdo cuando vine en 1476 a liberar Fuenterrabía del asedio francés que entonces sufrió, que fue precísamente Alain de Albret quien mandaba el ejército de gascones del rey Luis XI. No me fiaré esta vez del engañoso señor de Labrit.

CONDE DE LERIN: Alteza, hace ya cuatro años que murió mi padre en el exilio y descansa en el monasterio de Veruela. Quise entonces retomar su lucha y entrar de nuevo en Navarra para recuperar nuestra hacienda confiscada por la reina Catalina y levantar a los nuestros para impedir que esta dinastía de los Foix nos llevara a la órbita de Francia. Su Alteza me aconsejó (saca y lee algunos párrafos de una carta) actuar “por vía de maña o furto” - con disimulo y engaño - y que si pudiera tomar alguna buena cosa por trato o por furto, que la tome aquí y allá, recuperando mi patrimonio poco a poco, pero “sin romper abiertamente la guerra”, sin llevar a cabo una acción bélica de envergadura, sin un gran enfrentamiento. ¿No ha llegado ya ese momento Alteza?.

FERNANDO: mi yerno el rey Enrique VIII tiene ya en el mar una armada con 8.000 soldados que pronto desembarcará en el puerto de Pasajes. Con esta ayuda atacaremos al rey Luis de Francia en Aquitania como nos lo pidió el pontífice Julio Della Rovere en la Santa Liga. Distraído el rey Luis en Aquitania, el Pontífice tomará el Milanesado.

CONDE DE LERIN: ¿Y Navarra?.

FERNANDO: “amado sobrino”, veamos primero qué ocurre en Blois y qué nos dice la reina Catalina que va a estar pronto en este palacio.


pasa al escenario B en Blois

escenario B en Blois

en escena el rey Luis XII de Francia y Alain de Albret

LUIS XII: el capitán de mis ejércitos en Italia ha muerto como un héroe tras vencer en la batalla de Rávena. Gracias a Gastón, el pontífice Della Rovere está ahora acorralado y ha huído por el passetto para encontrar refugio en el mausoleo de Adriano. Pronto será nuestro prisionero. Así lo he informado tristemente a su hermana Germana, mi querida sobrina, la reina de Aragón. Hace varios días me ha solicitado audiencia un abate-embajador que me envía Germana desde Zaragoza, sin duda para solicitar mi apoyo a la herencia de su hermano.
Y ahora estás aquí, Virrey, para abogar por su prima Catalina.
¡¡ Tengo dónde escoger ¡¡.

ALAIN ALBRET: Majestad. En nombre de mi reina Catalina de Navarra, mi nuera, solicito el apoyo de Monseigneur. La herencia de la reina Leonor debe permanecer con los reyes Catalina y mi hijo Juan. Apoyar la rama cadete del vizconde Juan de Narbona, luego de su hijo el valiente Gastón y ahora de su hermana Germana, la reina de Aragón, es un suicidio para Francia.

el Rey escucha con atención

La reina Germana es la esposa de Vuestro enemigo Fernando, rey de Aragón y regente de Castilla. Germana puede aún tener un hijo varón que, además de ocupar los tronos de la Corona de Aragón, tomaría posesión de todos los extensos territorios de la herencia de la Casa de Foix en territorio de Francia. ¡ Esto es pura y llanamente una expansión del reino de Aragón al norte de los montes Pirineos ¡.

Paradójicamente, estos poderosísimos reyes aragoneses - ahora aliados de Castilla - se convertirían en vasallos de los reyes de Francia por razón de sus feudos en territorio de la monarquía francesa. Esto traería los mismos conflictos que ocurrieron cuando la duquesa Leonor de Aquitania llevó su ducado a la corona de Inglaterra en el siglo XII. Los reyes de Inglaterra se negaban a otorgar vasallaje a Vuestros antepasados, de lo que resultaron guerras que llevó siglos terminar. Es seguro que de todo ello resultaría también ahora gravosas guerras, insostenibles para Francia. Sería la ruina para la monarquía francesa.

En cambio, el apoyo a nuestra causa dinástica haría a nuestros reyes Catalina y Juan, además de fieles vasallos del rey de Francia por sus territorios pirenaicos y los feudos de Albret, firmes aliados de la monarquía capeta por el territorio soberano de Béarn y por el Reyno de Navarra. Francia solamente puede sellar una alianza de amistad con Navarra mientras lleven la corona mis hijos Catalina y Juan. Es su única opción. En el momento en que se retire del trono de Navarra a Catalina y Juan, Navarra habrá caído para siempre en la órbita de los reinos reunidos de España.

LUIS XII: siempre habeis sido firme y testarudo. Pero por Dios que sabeis exponer bien vuestro pensamiento. No obstante, mal juzgais la situación si creeis que voy a apoyar a Catalina como reina de Navarra y destinataria de la herencia de Foix-Béarn sin exigir de ella que cumpla rigurosamente lo que nuestras leyes le exigen como condesa y vizcondesa de numerosos feudos pirenaicos, empezando por el condado de Foix y siguiendo por el de Bigorre, o los vizcondados de Nebouzan, Marsan, Tursan o Gabardan.

ALAIN ALBRET: Sire. Nada habeis dicho respecto al señorío soberano de Béarn.

LUIS XII: esperemos que llegue el embajador de la reina Catalina para hablar de otros asuntos. Y sabemos que principalmente quiere obtener garantías efectivas sobre la “neutralidad” del Reyno de Navarra, lo que nunca obtendrá en este palacio real.

pasa al escenario A en Burgos

entra en escena la reina Catalina de Navarra que es acogida por FERNANDO con evidentes muestras de afecto y respeto
pero con cierta condescendencia

tras los saludos:

CATALINA: mi Reyno debe permanecer en la “neutralidad” que tanto hemos buscado desde nuestra coronación en Pamplona hace ya 18 años. Hemos enviado embajadores a Blois con instrucciones de negociar las condiciones del rey Luis para garantizar una efectiva neutralidad del Reyno de Navarra en las guerras que le acosan, lo que complacerá a Su Alteza como rey de Aragón y Regente de Castilla. Como en otros tiempos de la historia, Navarra sabrá colocarse de manera útil y leal entre reinos desafectos, como son ahora Francia y Castilla.

Fernando, sois consciente que el rey de Francia debe en primer lugar confirmar su apoyo a la legitimidad dinástica que yo represento en la Casa de Foix-Béarn, pues Vuestro cuñado el vizconde de Narbona ha muerto en Rávena.

FERNANDO: Catalina. Es demasiado tarde para que los temas de legitimidades dinásticas acaparen nuestra atención o que el futuro de Navarra se decida con las luchas dinásticas entre “beamonteses” y “agramonteses” que han asolado Navarra durante más de 60 años. Pasó el tiempo de ello. Navarra ha perdido su rumbo. Quizá haya perdido su razón de existir que la historia le asignó hace ya siete siglos.

CATALINA: no puedo aceptar esa forma de ver las cosas, Fernando.

entra en escena la reina Germana y acercándose a Catalina permanece junto a ella,
pegada a ella, en silencio, mostrando interés en la conversación

FERNANDO: Navarra ha entrado ahora en un concierto internacional en el que la relación entre Francia y Castilla-Aragón está determinando su futuro. Navarra ha perdido prestigio con tanta guerra civil y se está convirtiendo en una moneda de cambio en Europa. En una Europa en donde se están formando ahora grandes Estados - más fuertes, unitarios y mejor administrados - sobre las ruinas del feudalismo. Ya el rey Charles VIII me propuso para garantizar laneutralidadde Navarra coronar a sus reyes por mano conjunta de franceses y españoles, un co-protectorado, que, sabeis, yo rechacé. Sabeis también cómo a partir de 1497 - reinando todavía el afable y cortés rey Charles - hubo sugerencias de la diplomacia francesa para ofrecernos la entrega de Navarra a cambio de la reinserción en la corona de Francia de Béarn y demás territorios de vuestro linaje Foix, lo que también rechacé. Hubo más y también lo debeis recordar. En noviembre de 1497 recibí en Alcalá de Henares una embajada francesa que presidió el señor de Clerieux. Se me propuso entonces dividir el reino deNápolesatribuyéndome Calabria y reservando al rey Charlesla opción de cambiarla por Navarra si así lo decidiera. Recordais que tampoco acepté poner Navarra y Nápoles en el la balanza de intercambios europeos.

Francia - ahora por su rey Luis - busca la supremacía en Europa. Y necesita para ello hacerse con vuestros territorios pirenaicos y los del linaje de vuestro esposo Albret. Y también intentará llevar a Navarra a su órbita. Pero debe saber que Castilla y Aragón - ahora juntos y avenidos - nunca consentirán que una parte esencial del “alma hispana”, Navarra, acabe en el patrimonio real francés. No se repetirán los eternos sueños de Carlomagno de tomar como frontera el río Ebro. Como tampoco podrá Francia arrebatarnos las nobles y leales provincias Vascongadas que siempre ha protegido y seguirá protegiendo Castilla.

CATALINA (interrumpiendo a FERNANDO): nuestros embajadores obtendrá del rey Luis poner cuidado a vuestros temores, que son los nuestros, y Navarra gozará de la neutralidad deseada, que también solicitamos sea reconocida por los reinos de Castilla y de Aragón.

FERNANDO: Catalina, no se os oculta que el rey Luis de Francia nunca renunciará al vasallaje que le habeis otorgado por razón de vuestro condado de Foix, condado de Bigorre y vizcondados de Nebouzan, Marsan, Tursan y Gabardan. ¡Y por cuantos extensos territorios no ha prestado también vasallaje vuetro suegro Alain de Labrit¡. Y el vasallaje que otorgásteis os obliga a luchar en alianza con los ejércitos del rey de Francia contra el pontífice Julio y la Liga Santísima de la que Castilla, Aragón e Inglaterra forman parte. De lo contrario sereis acusada del crimen de felonía y privada de vuestros territorios pirenaicos. Lo sabeis bien, Catalina. Tendreis que elegir entre esos territorios o el trono de Navarra. No es posible que vuestros embajadores en Blois puedan evitar esa realidad. Tomad ejemplo de la princesa de Navarra y reina de Inglaterra, Isabelle, que propuso en el siglo XIV al rey de Francia separar la Corona de Inglaterra - que llevaba su esposo el rey Eduardo - del ducado de Aquitania que proponía ser llevado por su hijo Eduardo, el conde de Chester y príncipe de Gales. Proponed herederos diferentes para el trono de Navarra y para vuestros feudos en Francia.

prolongado silencio y continúa FERNANDO

El juramento de vasallaje al rey de Francia lo habeis hecho Vos misma Catalina. Sabeis bien que el rey Enrique de Inglaterra se propone atacar al rey Luis de Francia, juntamente con los ejércitos de Castilla-Aragón, en tierras del ducado de Aquitania. El rey de Francia puede exigiros el cumplimiento de vuestro deber feudal de ayuda militar en esa campaña que es parte de las guerras de Italia. Os lo exigirá pues son tierras vecinas a vuestro Reyno. ¿Involucrareis a Navarra en una guerra que no le concierne, solamente porque su Reina es también vasalla del rey de Francia por razón de sus feudos norpirenaicos? Y si el Rey os otorga ahora Nemours, pronto debereis arrodillaros de nuevo ante el rey Luis por este ducado. ¿Lo vais a hacer en este delicado momento?. Os lo exigirá.

Catalina. ¡ Vuestra responsabilidad es histórica ¡. Debeis optar entre un Reyno y unos feudos. La unión de ambos bajo una misma persona - real y condal - es incompatible con la “neutralidad” de Navarra.

silencio prolongado

Catalina muestra honda precupación

la reina Germana acercándose a Catalina

GERMANA: Catalina. Sabes que yo también he enviado un embajador a Blois para obtener de mi tío el rey Luis el reconocimiento en mi favor de la herencia de mi hermano Gaston. Soy realista y sé muy bien que, por ser la reina de Aragón, el rey Luis ya no podrá apoyar la línea de mi padre y de mi hermano, los vizcondes de Narbona. Tras mi matrimonio con su enemigo Fernando nuestra rama de la casa de Foix ya no tendrá el favor del Rey. No dudes que el Rey optará al final por favorecerte y buscará complacer a tus embajadores. Yo te deseo de todo corazón que obtengas para Navarra los mejores acuerdos para preservar su independencia y su neutralidad. Recuerda que nuestra prima Anne, la Reina, está también en Blois y sin duda podrá ayudarte.

Catalina muestra emoción y expresa a Germana

su satisfacción por sus palabra

(pasa al escenario A en Blois)

entra en escena en Blois un embajador de la reina de Navarra. Saluda respetuosamente al Rey y amistosamente a Alain de Albret que permanecerá observador y en total silencio durante la comparecencia del Embajador

LUIS XII: en estas semanas que habeis estado en la Corte bien habeis podido sentir el amor que aquí se tiene al Reyno de Navarra y a Sus Majestades, mi sobrina Catalina y su esposo el rey Juan. Conozco por los oficiales de la Corte vuestras reivindicaciones, pero exponedlas de nuevo ante mí.

EMBAJADOR: Su Alteza la Reina de Navarra saluda a Su Majestad y solicita respetuosamente que el ducado de Nemours le sea de nuevo reconocido y mantenido en perpétuo en la dinastía reinante, como así fue desde que fuera otorgado por vuestro antepasado el rey Charles VI al linaje Evreux de Carlos III el Noble, hace ya más de un siglo.

LUIS XII: Excelencia, ¿desea la Reina Catalina hacernos solicitud de otras demandas ?.

EMBAJADOR: hemos sido instruídos para obtener reconocimiento de esta solicitud antes de exponer otras a Su Majestad.

LUIS XII: decid a la reina Catalina que más que nunca deseamos mantener una estrecha relación amistosa con los reyes de Navarra, por lo que desde ahora reconocemos en favor de la Reina vuestra Señora, no solamente el ducado de Nemours, sino toda la herencia del linaje Foix-Béarn y de la rama navarra de la Casa de Evreux.

EMBAJADOR: Nuestra Señora solicita sea anulada la sentencia del Parlamento de Toulouse por la que nuestros Señores fueron condenados por felonía a la pérdida del territorio de Béarn en favor del territorio bajo autoridad real. Asímismo la Reina exige que cesen las incursiones de los ejércitos reales de Francia en sus feudos pirenaicos con el fin de apoyar la causa de su primo Gastón, vizconde de Narbona, ahora fallecido.

LUIS XII: decid a la Reina que declaro en este acto el reconocimiento en favor de los vizcondes Catalina y Juan, de la soberanía del territorio francés de Béarn, sin obligación de otorgamiento de vasallaje a la persona del Rey de Francia y sin menoscabo de los derechos del Rey, cesando desde ahora la presencia de nuestros ejércitos en todos los territorios de la reina, condesa y vizcondesa Catalina.

EMBAJADOR: Majestad, Nuestra Señora solicita respetuosamente el reconocimiento por parte de Monseigneur de la neutralidad de Navarra en todos los conflictos, armados o de diplomacia, entre sus reinos vecinos.

LUIS XII: el Rey siempre apoyará la neutralidad del Reyno de Navarra, puesto que ello significará que deban ser invalidados los pactos de protectorado que permiten a Castilla la tenencia contra-fuero de plazas en la tierra de Estella. Y puesto que la neutralidad debe también significar una igualdad de trato con todos los reinos vecinos y no inclinarse por ninguna de las partes, debe exigirse que el Reyno de Navarra declare hostilidades al Reino de Inglaterra si la armada que tiene en el mar el rey Enrique desembarcara en la zona fronteriza del reyno de Catalina, con intención de invadir nuestro ducado de Aquitania. Por lo que se refiere a los feudos pirenaicos de la Casa de Foix, decid también a la condesa de Foix que el vasallaje que otorgó a nuestra Corona comporta una alianza militar para defender Francia de los ataques de la Liga que ha formado el pontífice Julio Della Rovere.

Y ordeno que de todo ello quede constancia en un tratado. Que se someta el día 17 de este mes de julio a la firma del Rey y del Embajador Plenipotenciario de la Reina de Navarra y Condesa de Foix.

el Rey ordena que pase al salón el embajador
de la reina Germana de Aragón

LUIS XII: Embajador-abate Philippon. Decid a la reina Germana de Aragón, mi querida sobrina, que no olvidaré los servicios que su hermano, el héroe Gaston, entregó con su alma a la Corona y siempre tendrá a la Reina y a su linaje cerca de su corazón.

el embajador hace mención de querer hablar, pero es acompañado a la puerta de salida del salón

lo que el público deberá interpretar como que el Rey ya no reconoce a su rama del linaje Foix los derechos sucesorios en sus territorios pirenaicos ni en el trono de Navarra

pasa al escenario A en Burgos

y se apaga este escenario B

continúa el tercer acto en escenario único

en Burgos, en el momento de abrirse la escena, la reina de Navarra está abandonando el salón. Su desaparición de escena deberá ser interpretada por el público como que ha perdido de hecho la batalla de la negociación sobre la “neutralidad” de Navarra

permanecen en escena solamente FERNANDO
y el CONDE DE LERIN.

a la vista de las informaciones que han llegado de la negociación de Blois, están ya decididos a preparar la invasión de Navarra

CONDE DE LERIN: teníais razón, Alteza. Las negociaciones de Blois han confirmado Vuestros temores. El tratado de amistad que va a firmarse con el rey Luis vulnera el Fuero pues no se ha previsto someterlo a las Cortes del Reyno. El rey Luis exige a los condes de Foix el cumplimiento del vasallaje que le rindieron. Muy astutamente, el Rey no tiene inconveniente en proclamar la neutralidad del Reyno de Navarra, pero no así la de sus reyes que - por razón de la titularidad de feudos sujetos a vasallaje enclavados en Francia - deben coaligarse con Francia en su lucha contra la Santa Liga. La reina Catalina lo ha visto de la misma manera hace un momento aquí mismo. Cuando se despidió de Su Alteza, Su rostro mostraba una honda preocupación. No hay duda que la Reina ha visto por fin claro que es incompatible de hecho la neutralidad de Navarra con el mantenimiento de sus feudos vasalláticos al norte de los montes Pirineos. Su suegro Alain de Albret ha ganado la batalla en Blois y nuestros reyes no podrán mantenerse en la neutralidad. Alteza, no debemos dejar la iniciativa en el lado francés pues los ejércitos del rey Luis se podrían apoderar de Navarra sin oposición de nuestros Reyes. Su Alteza debe lanzarse a la conquista del trono sin demora.

FERNANDO: “amado sobrino”, sois indomable y no mostrais sutileza. Sois de buena casta navarra, como tu padre. Murallas pueden derruirse, puertas abrirse, plazas, castillos, palacios o casas-fuertes y torres conquistarse, no así tronos. Los reyes Catalina y Juan han convenido en optar por conservar sus feudos sujetos a vasallaje en Francia, aun poniendo por ello en riesgo inminente la neutralidad del Reyno. Ya no hay otra solución sino forzar un cambio dinástico en el trono navarro, trono que permanecerá no obstante intacto. Y la legitimidad de un cambio dinástico solamente puede ser avalada por el Sumo Pontífice, cuyo poder terrenal es absoluto pues detenta las llaves de San Pedro. En mis estancias en Nápoles he aprendido a respetar y admirar a quien puede “dar y quitar reinos”. Recuerda Luis: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Y todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Los tronos no se conquistan Luis, pero el Sumo Pontífice puede invalidar y quebrar el deber de obediencia que los súbditos tienen para con sus reyes en situaciones consideradas cismáticas. El Sumo Pontífice puede romper el lazo de vasallaje que une al pueblo con su Soberano. Llevaremos a cabo con la ayuda del pontífice Della Rovere un cambio dinástico en el trono de Navarra, pero no se trata de una conquista.

el conde de Lerín queda en silencio

dando muestras de admiración hacia FERNANDO

prosigue FERNANDO:

Puesto que Catalina nunca podrá conseguir la “neutralización” de su Reyno, no creo ya en otra solución para Navarra que la hispanización de su Corona. Navarra estará con todos los demás reinos hispánicos. Sin ella, Castilla y Aragón se encontrarían huérfanos. Se habría vulnerado la tradición histórica.

FERNANDO solicita la presencia
de su embajador Vich ante la Santa Sede de Roma
que entra en escena

FERNANDO (en tono autoritario): Embajador, todos sabemos cómo el Pontífice expide bulas sin mayor miramiento. Pues, ¿no financió algunos de sus grandiosos proyectos arquitectónicos de laSanta Sedecon subvenciones a cambio de emisión de bulas de indulgencias?. A Su Santidad no le cuesta más que pergamino y tinta. Entiendo que está avanzada la gestión de la firma de las bulas de Su Beatitud Della Rovere. ¿Dónde nos encontramos?.

EMBAJADOR VICH: el Sumo Pontífice prepara dos bulas para conveniencia de las acciones previstas por la Santa Ligua. Una bula autorizará la ocupación temporal del Reyno de Navarra durante el tiempo que dure la contienda en Aquitania, para desocupar el Reyno después de la guerra. Otra bula es puntual y oportuna para el caso en que los reyes de Navarra unieran sus ejércitos a los del rey Luis de Francia para luchar contra los ejércitos de Castilla y de Inglaterra, miembros de la Santa Liga. Esta bula contiene una condena condicionada de excomunión a todos los comprometidos con el rey Luis de Francia, por ejemplo, los condes de Foix y reyes de Navarra. Y los que se resistieran quedarán privados de sus dignidades, honores, feudos y privilegios, convirtiendo en cosa pública todos sus bienes que pasarán a propiedad del primer ocupante de ellos, de igual suerte que sus ciudades, fortalezas, tierras y demás lugares a ellos sometidos. Esta bula legitimará la adquisición de un trono ya vacante, desligado de unos soberanos felones a la Iglesia, por ejemplo, los condes de Foix.

FERNANDO: no debe demorarse su firma y e inmediata publicación. Quedamos a la espera de vuestras noticias.

el Embajador sale de escena

se anuncia la llegada del marqués de Dorset, que entra en escena

FERNANDO: (poniéndose en pié cruza medio salón para saludar afectuosamente al Marqués, quien se inclina muy respetuosamente ante el padre de su reina Catalina de Aragón) Dádme noticias, Marqués, de mi querido rey Enrique y de mi amada hija, vuestra Reina.
Ya he sido informado del desembarco de la armada del Rey en el puerto de Pasajes. Decídme Marqués, ¿de cuantos hombres disponeis? Pues el armamento y los caballos os los proveerá el duque Fadrique de Alba.

DORSET: Su Majestad mi Rey saluda a su Alteza con respeto filial y pone a disposición de la Santa Liga su ejército que desembarcó el 8 de junio, algunos navíos en Pasajes y otros en Fuenterrabía. Ambos puertos han sido bloqueados y protegidos. El ejército acampa ahora en la vaguada de Rentería y también junto al río Bidasoa, tocando con suelo del rey Luis de Francia. La Reina goza del mayor afecto de los ingleses y me encarga ofrecerle sus respetos y amor filial.

FERNANDO: Excelente, Marqués. Todo pues en orden para conducir nuestros ejércitos a la reconquista del ducado de Aquitania que tan injustamente desposeyó a sus Duques - los reyes de Inglaterra - el rey Charles de Francia hace ya casi 60 años. Existe sin embargo un serio contratiempo que acaba de surgir. Los reyes de Navarra han acordado una alianza bélica con el rey Luis de Francia. El duque Fadrique de Alba considera por ello arriesgado adentrarnos en este momento en Aquitania sin proteger la retaguardia de nuestros ejércitos. El rey de Francia podría atacar nuestros ejércitos eficazmente desde el Reyno Navarra. Convienen los estrategas militares que nuestros ejércitos se dirijan primero a Navarra para asentarnos sobre fortalezas-rehenes mientras dure la campaña de Aquitania. Solamente de esa forma podremos garantizar - forzar en este caso - la prometida neutralidad de Navarra en este conflicto entre el rey Luis de Francia y la Liga Santísima.

DORSET: Alteza. No dispongo de autorización de mi Señor el Rey para atacar Navarra con nuestro ejército. Mis órdenes son luchar solamente en territorio de Aquitania.

FERNANDO: Gracias Marqués, así será, pues debo respetar los deseos de mi hijo el rey Enrique. No obstante, preciso de Vuestra Excelencia, una importante aclaración. Si el ejército del duque de Alba fuera atacado por el rey de Francia en territorio de Navarra, ¿se movilizaría entonces el ejército inglés para hacer frente al francés en territorio navarro?.

DORSET: Sin duda alguna. Ello sería un ataque gratuito a la Liga Santísima.

el Marqués se despide protocolariamente
de Fernando y abandona el salón

Fernando solicita la presencia
de don Fadrique, II duque de Alba,

que entra en escena

FERNANDO: siempre supuse que el ejército inglés no participaría en la ocupación temporal de algunos lugares y fortalezas de Navarra. Y en ello, nuestros deseos se ven colmados. Es mejor así. Solamente los ejércitos de Aragón y de Castilla, con la ayuda de nuestros fieles soldados vascongados, participarán en esta incursión en Navarra. Pero la presencia de Dorset cerca de la frontera es providencial. Al permanecer allí estacionado el ejército inglés, los ejércitos del rey Luis no osarán entrar en Navarra - ni tan siquiera por lugares tan alejados de la costa como Roncesvalles o el valle del Roncal - para impedir nuestra ocupación y toma de fortalezas-rehenes. Duque, este hacer se corresponde bien con el diseño de vuestra estrategia. Debemos felicitarnos por la colaboración del ejército de mi yerno el rey Enrique de Inglaterra.
Duque, ¿cual es ahora la situación del ejército?.

DUQUE DE ALBA: como convenido, el ejército se encuentra ya acuartelado en Vitoria. Don Juan de Silva, Capitán General de la Frontera de Navarra, ya hizo llamada a todos los concejos, regidores, hombres fijosdalgo y hombres buenos de la muy Noble y Leal provincia de Guipúzcoa para alistar soldados vascongados en el ejército castellano. En pocos días se unirán a los cuerpos acampados en Vitoria unos 3.000 hombres de infantería procedentes de Guipúzcoa y 1.000 de Alava bajo el mando del capitán Diego Martínez. De Vizcaya llegarán al menos 2.000 hombres al mando de los señores de Abendaño y Butrón.

FERNANDO: excelente Duque. ¿y el armamento y la intendencia?.

DUQUE DE ALBA: las Juntas de Guipúzcoa y Alava cumplieron ejemplarmente su ofrecimiento de llevar hasta la frontera de Navarra piezas de artillería, armas y municiones, mientras abastecían la villa de Vitoria con carne, vino, trigo y avena y así la ciudad estuvo preparada y pudo acoger bien a las tropas castellanas. En las puertas de Vitoria fuimos acogidos con reverencia por las Juntas Generales. Por la frontera de Aragón penetrarán 3.000 infantes y 400 caballeros al mando de vuestro hijo el arzobispo de Zaragoza. Este ejército del Arzobispo deberá cortar el camino que desde Mauleón en Soule atraviesa el Pirineo y desciende luego desde Isaba por el valle del Roncal.

FERNANDO: el ejército debe permanecer en Vitoria hasta recibir nueva orden. Luis (dirigiéndose al Conde de Lerín), es ahora el momento de coordinar la incorporación de vuestras tropas navarras al ejército que manda el duque Fadrique.

CONDE DE LERIN: Alteza, mis tropas de leales navarros no deben formar - y no formarán - parte de un ejército castellano. Ni aceptarán situarse en su retaguardia. Es conveniente y obligado que vayan en vanguardia guiando el paso al duque de Alba que desconoce el terreno.

DUQUE DE ALBA: Alteza. ¿Sugiere acaso el Conde de Lerín que dos ejércitos distintos se encaminen juntos para llevar a cabo la conquista?.

CONDE DE LERIN: (mientras escucha atento y sorprendido - casi divertido - don Fernando) Don Fadrique, mal estais preparado para la acción que nos encomienda Su Alteza si pensais que de la conquista de un reyno se trata. Los Reyes de Navarra han puesto en peligro la neutralidad de Navarra al acordar con el rey Luis de Francia una alianza militar, a la que están obligados por razón del vasallaje que le otorgaron. El ejército castellano que mandais deberá situarse detrás de nuestros soldados navarros para apoyar nuestra determinación de llevar a cabo un cambio dinástico en el trono del Reyno en favor de don Fernando, que es ahora el único garante de nuestras libertades. Esta determinación es nuestra, de los navarros. Su misión, Duque, es apoyarnos con la intimidación que proporciona vuestro ejército.

don Fernando fija atentamente su mirada en el Duque de Alba
esperando con curiosidad su reacción ante las palabras del Conde

DUQUE DE ALBA: Alteza. Las palabras del Conde me turban y requieren ...

el Duque es interrumpido por don Fernando

FERNANDO: “amado sobrino”, decís bien que no se trata de una conquista sino de proveer el trono de Navarra con una nueva dinastía que finalice con la guerra que pesa ya sobre los navarros desde hace al menos 60 años. Una dinastía que también garantice mantener la filiación hispánica del Reyno que desde hace muchos siglos se ha forjado sin quiebros.
Pero díme sobrino, una vez que hayais llegado ante las murallas de Pamplona, adelantado del Duque y su ejército, ¿no será ese el momento de ceder al Duque la vanguardia?.

DUQUE DE ALBA: Alteza, sería ...

es interrumpido de nuevo por don Fernando
que hace un gesto al Conde de Lerín
para que conteste a su pregunta

CONDE DE LERIN: (con firmeza) no Alteza. No será tampoco entonces el momento. Avistaremos Pamplona desde nuestro campamento instalado en la fortaleza de Arazuri y seré yo mismo quien abra las puertas de las murallas de Pamplona para dar entrada a mis hombres. Pamplona nos es afecta y ha tenido durante mucho tiempo a mi padre como su jefe político y militar, lo que a mí mismo se me reconoce a pesar del largo exilio impuesto a nuestra familia por los Reyes. El Duque deberá permanecer acampado fuera de la muralla - en la Taconera, entre las puertas de Santa Engracia y la del Mercado - no menos de 24 horas hasta que la población esté preparada para recibirle con su ejército de infantes y caballeros vascos y castellanos. Y ningún disparo de artillería o de fusilería deberá hacerse desde la Taconera. Ninguno. Esto no es una guerra, no es una conquista. El Duque deberá esperar pacientemente a que yo mismo y los Jurados de los burgos le invitemos a cruzar las murallas y entrar pacíficamente en la ciudad por la puerta junto a la torre del Rey.

DUQUE DE ALBA: Alteza. La determinación del Conde es una cualidad militar que no deberé desperdiciar en esta campaña y seguramente revela un conocimiento de la realidad de Navarra que, puedo decir, yo desconozco. No por ello ocultaré que las palabras del Conde pueden encubrir riesgos e imprevistos que deberán ser analizados y evaluados sopesando la fuerza de nuestro ejército. El escenario previsto por el Conde puede tornarse en otro distinto, según se desarrollen los acontecimientos que nunca son totalmente previsibles. Evaluaré pues otras posibles contingencias.

CONDE DE LERIN: solamente un riesgo debe ser tenido en consideración, en el análisis de vuestras contingencias, Duque. Los Reyes se encuentran ahora en Pamplona. Si a la vista de nuestros ejércitos decidieran los Reyes permanecer en Pamplona para levantar la población en guerra, las puertas de Pamplona no se me abrirían. Pero ésto es improbable y la salida de los Reyes de Pamplona o su permanencia en la ciudad lo sabremos ya durante el alto de descanso que efectuaremos en Irurzun, al término del valle de la Burunda, a unas cinco leguas de Pamplona. También sabremos para entonces si el rey Luis de Francia ha movilizado o no sus ejércitos para venir en socorro de sus aliados de Foix, lo que tampoco es probable que ocurra por temor a la presencia del potente ejército del marqués de Dorset en la frontera de la costa. Los Reyes huirán al Señorío de Béarn utilizando la ruta de Roncesvalles que lleva a San Juan de Pie de Puerto, en la Baja Navarra, o bien la ruta del valle del Roncal que lleva a Mauleon en el territorio de Soule. Y deberán huir bien antes de que nuestras tropas avisten Pamplona. De no llevar a cabo su huída con suficiente anticipación, ésta sería fácilmente neutralizada por nuestros ejércitos en la persecución. En otras palabras, nuestros ejércitos no deben acercarse a Pamplona antes de que los Reyes la hayan abandonado.

FERNANDO: Duque, desde mi nacimiento en 1452, tres condes de Lerín han liderado la defensa de la legitimidad en el trono de Navarra. El primero y el segundo contra mi padre en favor de mi hermano el príncipe Carlos de Viana. Y el tercero, éste mi amado sobrino Luis que ahora conoceis, para detener el péndulo que llevaba Navarra, no hacia la neutralidad y la continuidad de su independencia política, sino hacia la dependencia del rey de Francia y la inevitable incorporación a ese Reino que llevaría entonces sus fronteras a la orilla izquierda del río Ebro. Y en su ininterrumpida lucha, los condes de Lerín mostraron siempre grandes dotes de valor y de hábil estrategia política y militar. Duque, el protagonismo que reivindica el Conde de Lerín debe ser respetado y sostenido con nuestro ejército. Este es un asunto entre navarros.

DUQUE DE ALBA: Así lo tendré Alteza, para conveniencia de nuestra misión.

CONDE DE LERIN: una vez que el pueblo de Pamplona haya aceptado la presencia de nuestros ejércitos en el interior de las murallas, no deberá haber ninguna violencia ni mucho menos saqueos. Duque, hacedlo saber bien a vuestros soldados, especialmente a los vascongados de la frontera de malhechores, acostumbrados a pillajes, incendios y correrías en nuestras fronteras. Pamplona no es una conquista, no es una ciudad enemiga. El pago a vuestros soldados no será por botín.

No me corresponderá a mi persona representar a Su Alteza en Pamplona, sino a Vos, Duque, como jefe de sus ejércitos. Yo me encontraré en el lado de los Jurados de los burgos cuando les soliciteis rendir homenaje a Su Alteza. Puedo asegurar que si la entrada en la ciudad se lleva a cabo sin violencia, las gentes de Pamplona aceptarán declararse súbditos de Su Alteza. Pero su honor les impedirá declararse vasallos, pues ellos han otorgado vasallaje a los reyes Catalina y Juan y solo éstos pueden levantar y dejar sin efecto el juramento que les hizo el pueblo.

Señor. Las gentes de Pamplona solicitarán en cambio recibir garantías del Duque de que sus fueros y privilegios serán conservados e incluso amejorados, nunca contravenidos. Solamente así podrán ser convocadas Cortes del Reyno para aceptar el cambio dinástico en favor de Su Alteza.

FERNANDO: Duque. Podeis comprometer el juramento que señala mi sobrino. Y tan pronto como todas las villas y lugares del Reyno hayan aceptado esos mismos términos, entraré en el Reyno para confirmar en persona dicho juramente y recibir - si no todavía vasallaje - sí al menos la lealtad debida a mi persona.

CONDE DE LERIN: de todo ello se seguirá, Alteza, que importantes cabezas de los que han seguido a los Gramont, la Casa de Navarra y la Casa de Peralta, vendrán en reconocer el cambio dinástico en favor de mi Señor (el Conde hace una leve reverencia a don Fernando).

DUQUE DE ALBA: ¿podemos poner fecha a nuestra acción?.

FERNANDO: si se firma el tratado de Blois el día 17 de este mes de julio, como ha previsto el rey Luis, y si el pontífice Julio Della Rovere expide sus bulas cuatro días después, como ha previsto nuestro embajador Vich, el ejército de Vitoria debería cruzar la frontera del Reyno de Navarra el día 21 de julio.

CONDE DE LERIN: de este modo, según ese calendario ..., el ejército debería avistar Pamplona el día 23, pudiendo cruzar el río Arga el día 24. El ejército del Duque podría entonces encontrarse en el interior de las murallas el día 25 de julio.

fin del segundo Acto

baja el telón

 


 

TERCER ACTO

primera escena del tercer acto

Consumado el cambio dinástico en el trono de Navarra, Fernando el Católico, enfermo y ante su percepción de que ya no podrá tener hijos con su segunda esposa Germana, hace entrega del trono de Navarra a la Corona Real de Castilla, León y Granada que ha heredado su hija, la reina Juana “la Loca”, a la muerte en 1504 de su madre la reina Isabel la Católica.

De haber tenido Fernando el Católico un hijo varón con la reina Germana, hubiera entregado el Reyno de Navarra a la Corona de Aragón, no a la de Castilla. En ese caso, no se hubiera consumado la unión de todos los reinos hispánicos en una España.

lugar: salón del trono, palacio de los Condestables de Castilla (Burgos)

tiempo escénico aludido: 11 de junio de 1515

reparto:

o reina Juana “la Loca” de Castilla, León y Granada y Señora de Vizcaya.
o II duque de Alba
o Luis de Beaumont, III conde de Lerín

contexto y contenido histórico del guión:

la bajada de telón del segundo acto ha representado el “desenlace” del
conflicto pues se entiende que el ejército del duque de Alba ha
entrado en Pamplona y se ha forzado un cambio dinástico en el Reyno.


varios acontecimientos han ocurrido desde el segundo acto:

los reyes de Navarra, Catalina y Juan, han sido desposeídos del
trono en julio de 1512, refugiándose en Sauveterre (Béarn)

o el trono de Navarra es ocupado temporalmente por
Fernando el Católico, que considera tenerlo en depósito

o en octubre de 1512 tropas “agramontesas”, bearnesas
y gasconas del rey de Francia frustran un intento de recuperación
del trono de Navarra.

o el rey Luis de Francia ha fallecido el 1 de enero de 1515
sucediéndole en el trono de Francia su yerno Francisco I

o Fernando el Católico, ante su percepción de que ya no tendrá hijos con su esposa Germana, hace entrega (11 junio 1515) del trono de Navarra a la Corona Real de Castilla, León y Granada que ha heredado su hija Juana a la muerte de la Reina Católica (noviembre 1504)

o el Rey Católico se encuentra en mal estado de salud y morirá en
enero de 1516, seis meses después de esta escena en Burgos.

 


DUQUE DE ALBA: por recomendación de nuestro Señor don Fernando, Rey de Aragón, vengo en persona, como si viniera el Rey mismo, ante Su Alteza, con el siguiente encargo que de su propia mano y pluma tengo y del que hago aquí lectura:

“Mi amada hija, Soberana y Reina de Castilla, León y Granada: de Vos es conocido de cómo se hubo de proceder en el Reyno de Navarra por razón de la alianza que los reyes Catalina y Juan habían hecho con el rey Luis de Francia. Alianza cismática que impedía que nuestro Santísimo Padre pudiera recuperar la plaza de Bolonia y su condado y distrito y otras ciudades, por lo que estuvimos obligados a proceder, por derecho de esta Liga Santísima, contra los que así se oponían. Y que por ello las bulas que decretó Su Santidad habían declarado vacante el trono del Reyno de Navarra, Nos debimos, por deber, ocuparlo manteniéndolo en depósito hasta proveerlo de Corona que garantizase y las libertades y el fuero de los navarros y los remedios de la Iglesia y de la Cristiandad a que atiende Su Santidad. Así, los Jurados de Pamplona, poniendo por testigo allí presente al Conde de Lerín y por no incurrir en las penas y censuras por Su Santidad contra los rebeldes que perseguían a la Santa Madre Iglesia con armas y con clamor, entregaron las llaves de la ciudad al Duque Fadrique de Alba. Ya todas las plazas del Reyno han rendido homenaje a mi persona, que es tan solo depositaria de la Corona de Navarra y del Reyno y del mando del Señorío.
Y ahora procede ofrecer, dar y entregar con celo y cuidado el dicho Reyno de Navarra a mi Reina doña Juana, nuestra hija y Señora Soberana, para que desde ahora, en su vida y todavía después de su vida, lo incorpore y todavía lo mantenga incorporado y sus sucesores lo mantengan también así todavía incorporado a la Corona Real de estos Reynos de Castilla, de León y de Granada”.

JUANA: Duque, manifestad al Rey mi Señor que por Él recibo e incorporo en la Corona Real el trono vacante del Reyno de Navarra.

CONDE DE LERÍN: Alteza. El rey don Fernando ha tomado compromisos en juramento que en Navarra han sido lealmente aceptados por las Cortes, según los fueros antiguos del Reyno.

JUANA: decídme Conde, de qué compromisos tratais.

CONDE DE LERIN: la incorporación del trono del Reyno de Navarra a Vuestra Corona Real debe hacerse por vía de “unión eqüe principal” con otros reynos de la Corona Real, permaneciendo Navarra por todos los tiempos “reino de por sí”, reteniendo su naturaleza propia, en leyes, en territorio y en gobierno, manteniendo siempre vivas y en ejercicio todas sus antiguas instituciones, y no modificando sus fueros ancestrales sino de acuerdo y con consentimiento de sus gentes, y sólo para “amejorarlos”, nunca empeorarlos. Y que si los citados fueros ancestrales fueran empeorados o de Vuestra Corona Real debiera ausentarse uno cualquiera de los Reynos o Señoríos que en ella hoy se amparan, las Cortes del Reyno de Navarra proveerían a su trono del Reyno de Navarra con rey o reina de nueva dinastía.

JUANA: podeis dar en nombre de la Reina garantías a vuestros Jurados y Cortes del Reyno que esta Corona Real respetará los juramentos otorgados por mi padre el Rey don Fernando.

CONDE DE LERIN: así lo transmitiré mi Señora a las Cortes del Reyno que celebrarán conocer estas garantías así y aquí expresadas, poniéndolas no obstante en suspenso hasta que Su Alteza se persone ante las dichas Cortes para renovar y de Vuestras propias manos alzadas y voz sonada realizar el dicho juramento, y recibir a su vez el juramento de lealtad a Vuestra Corona.

 

fin de la primera escena del tercer Acto



segunda escena del tercer acto

lugar: sala capitular del monasterio navarro de Iranzu (Estella), en un escenario con tres tronos.

tiempo escénico aludido:
(ficción) finales del siglo XVI, aproximadamente cuando Enrique III de Navarra – biznieto de la reina Catalina de Navarra - hereda en 1589 el trono de Francia como Henri IV.

reparto:

reina Juana “la Loca” de Castilla
reina Germana de Aragón
reina Catalina de Navarra

vestuario: muy elegantes

  • Juana al estilo de la moda española del último tercio del siglo XVI que influye en toda Europa, con prendas ceñidas, corpiño ajustado, de color oscuro y gorguera.

  • Catalina con un vestido de “compromiso isabelino” inglés que también influye en toda Europa, abriendo la gorguera por delante para mostrar el encanto del escote

  • Germana eliminando totalmente la gorguera para mostrar más llamativamente su encanto.

contexto y contenido histórico del guión:

las tres reinas han fallecido y reaparecen años después en el monasterio.

se reúnen para hablar amigablemente sobre:

  •  la edad que tenían cuando murieron.

  • la reina Juana no sabía que su hijo Carlos había tenido una infantita Isabel con la reina Germana.

  •  las locuras de amor y la pasión de las mujeres.

  •  de cómo las sucesiones dinásticas discriminan contra las hembras, con o sin leyes sálicas.

  •  vida de Catalina después de la pérdida del trono de Navarra.

  •  de cómo el emperador Carlos V tuvo remordimientos acerca de cómo se apropió su abuelo Fernando de Aragón del trono de Navarra.

  •  el asunto de las bulas pontificias.

  •  de cómo el emperador Carlos V quiso casar a su hijo Felipe con Juana de Albret, nieta de la reina Catalina.
  •  origen y destino de la Navarra de Ultrapuertos (Baja Navarra).

  •  de cómo el hijo Juan de Germana, muerto al nacer en mayo de 1509, hubiera heredado los reinos de la Corona de             Aragón y el Reyno de Navarra usurpado por Fernando el Católico.
  •  de cómo la reina Catalina pudo haber casado con el primogénito de los Reyes Católicos y unido entonces  todos los reinos hispánicos.
  •  ¿conoció la reina Juana la muerte de su padre Fernando?.

  •  ¿por qué no quiso gobernar la reina Juana?.

  •  ¿sintió la reina Juana haber usurpado el trono de Catalina?.

entran en escena las tres reinas

mientras caminan, antes de sentarse en sus respectivos tronos:

CATALINA: no entiendo nada de lo que ha pasado.

JUANA: en tu caso, es bien sencillo: te apearon del trono.

CATALINA: ¡ reiné casi 30 años en Navarra ¡

JUANA: yo reiné en Navarra desde 1515 - pocos años después de que mi padre te apeara del trono - hasta el año de mi muerte en 1555. Eso suma nada menos que 40 años.

GERMANA: sí, las tres quisimos ser reinas de Navarra. (dirigiéndose a Juana) Tú Juana, reinaste también en Castilla y en Aragón pero sin gobernar y bien encerrada en Tordesillas.

JUANA: allí nadie me molestó.

CATALINA (dirigiéndose a Germana): fuíste reina de Aragón, luego Virreina de Valencia, pero no llegaste a ser reina de Navarra. No pudiste dar un hijo varón a Fernando.

GERMANA: poder, poder ... sí pude (riendo). El que no pudo fue Fernando, que, ya entrado en años, debió de matarle tanto chocolate negro que tomaba o tantas nueces, avellanas y almendras ... y no te digo cómo se aficionó a las criadillas de toro que le aconsejaban tomar para complacerme en amores (rien). El ginseng, la hierba indú sagrada de albahaca y la vigorizante valeriana le hacían muy buen efecto.

CATALINA: ¿y tú?, pequeña princesa de Foix, tan hermosa y joven, ¿también necesitabas tomarlas?.

las tres reinas ríen de nuevo

mientras poco a poco se acomodan en sus tronos

JUANA: contádme. ¿Qué año fallecísteis?.

CATALINA: dejádme ver. Fui viuda algo menos de un año. Juan murió unos meses después de tu padre Fernando, en 1516. Yo debí morir a principios de 1517, a los 47 ó 48 años.

GERMANA: yo fallecí en 1536, a la misma edad que Catalina, a los 48 años. ¿Que edad tenías Juana cuando falleciste en 1555?.

JUANA: era mucho mayor que vosotras. Tenía ya 76 años. Siempre supe que os ganaba en experiencia.

las reinas ya sentadas en sus tronos

GERMANA: tengo la impresión que tenemos muchas cosas que contarnos. Juana por ejemplo da la impresión que no se enteró del nacimiento de su nieta la infanta Isabel.

JUANA: (pensativa) no conocí ninguna infanta Isabel que no fuera o mi hermana mayor, la reina de Portugal, o mi propia hija, reina de Dinamarca.

CATALINA: sí Juana, Germana tuvo una bellísima hija que no llegaste a conocer.

JUANA: ¿hija de Germana? ¿mi nieta decís?. Germana tuvo solamente un varón, Juan, que murió poco después de nacer. Yo tenía entonces unos 30 años. Lo recuerdo muy bien. De haber sobrevivido, ese infante me hubiera arrebatado los reinos de la Corona de Aragón y sin duda también Navarra. Seguramente no se hubiera hecho nunca la unión que conmigo se hizo de todos los reinos hispánicos.

GERMANA: unos diez años depués de nacer y morir mi niño Juan, tuve una preciosa hija, Isabel. Su padre fue tu hijo Carlos.

un silencio

Catalina y Germana miran sonrientes fíjamente a Juana

JUANA: estais jugando conmigo, os veo venir ... . Nos hemos reunido para decir verdades... .

GERMANA: fue un gran secreto. Tú Juana me presentaste a Carlos en Burgos, poco después de desembarcar cuando vino de los Países Bajos. ¿Recuerdas? Hacía unos meses que había muerto Catalina en su vizcondado de Marsan. Fue, creo, a finales de 1517. Leíste a tu hijo la carta que le había dejado tu padre Fernando al morir pidiéndole que no me abandonara, que cuidara de mí, que me acogiera en su Corte, ya que no hubiera tenido a dónde ir. Tu hijo se ocupó de mí y yo sentí un gran cariño hacia él. Era una persona extraordinaria. Culto, capaz, responsable, leal, cariñoso, con una enseñanza y una educación que nadie había tenido antes. Su tía Margarita le buscó en Gante los mejores maestros: Desiderius Erasmus, el futuro pontífice Adriano VI ... .
Hablaba muy poco español y le gustaba estudiar la gramática de Nebrija y practicar este idioma conmigo. Fuera de las lecciones, en amores, nos entendíamos en romance francés “oil” que los dos hablábamos y en occitano bearnés que yo le enseñaba. Por ahí le debieron de venir a Carlos esos modos de hablar navarro-aragoneses que tenía su abuelo Fernando y que a mí me había pegado.
Recuerdo cuando el cardenal Cisneros no quería entregarme las cuatro ciudades que me asignó Fernando a su muerte. Gracias a la insistencia de Carlos desde los Países Bajos tuve por fin Santa María de Nieva, Olmedo, Madrigal, incluso Arévalo.

CATALINA: fue un gran secreto que no te llegó a Tordesillas. Germana estuvo tan enamorada de Carlos que todos se precipitaron a casarla corriendo para evitar un escándalo.

JUANA: sí, lo sé, casaste en segundas nupcias con el marqués de Brandemburgo, a quien mi hijo Carlos nombró Capitán General de Valencia y a tí Virreina. Antes, cuando habías casado con mi padre y quedaste embarazada, estuve conmovida de emoción, aunque vuestro niño me hubiera arrebatado el reyno de Aragón. Pero lo que no imaginé es que después entrarías en amores con mi propio hijo, con Carlos, con el Emperador. ¡El nieto de tu primer marido¡. Germana ... .

GERMANA: sí, tuvieron que casarme con alguien del séquito del Emperador que conociera nuestra pasión para esconder así mis locuras de amor. Nunca se habló de ello.

JUANA: ¿también tú sufriste locuras de amor como yo?. Pero ¿qué nos pasa?. ¿No podemos amar como ellos?.

GERMANA: ¡ no debemos amar como ellos ¡. El amor de hombre es dominarnos, poseernos. Se apasionan con nosotras, pero no saben recibir nuestro amor. No tienen tiempo para ello. El amor de hombre es otra cosa. Sabe únicamente a sexo, no está perfumado. Es intolerante, delicioso... . Pero no debemos amar como ellos.

CATALINA: nos pasa que los hombres han podido con nosotras. Esa es la verdad. Que hemos vivido incultas y arrinconadas - siempre embarazadas - con poco en la cabeza y demasiado en el corazón. Que por mucho valor que quisiéramos mostrar, ellos sabían más de cómo gobernar a los pueblos. Nosotras nos guiamos solamente por nuestra intuición ... y por nuestros celos. Ellos tienen la cabeza amueblada y todo lo hacen con maña y engaño. Son taimados, cucos, ladinos y tiranos ... y han podido con nosotras. Y lo peor es que lo hemos acep+tado, creyendo que al final éramos nosotras las que taimadamente controlábamos la situación.

JUANA: así es. Yo estuve loca de amor. El apasionamiento que sentí por Felipe no tenía límite. Fue la emoción más hermosa de mi vida, pero con la pasión recibí también desprecio y rechazo. Dos cosas que, juntas, te destrozan: amor y desprecio, amor y mentira, amor y humillación. La impotencia te absorbe, acaba siendo una obsesión. Acabas aceptando su deslealtad para no perderlos... pero ya ha muerto el amor.
Yo sólo estuve loca de amor y llena de desprecio. Cuando Felipe me hacía el amor me volvía loca de pasión, pero me sentía despreciada. Acabé detestando a mi marido y ya no quise saber nada de los hombres. Sufría en silencio mi herida y desapareció el deseo sexual. Nunca volví a casarme, ya nunca más amé. Y no consentí que nadie me amara. Adoré a mi padre, me dio cariño y me engañó. Felipe me dio amor, pasión y me engañó. Mi hijo me quiso, me respetó, y también me engañó. En Tordesillas, sola, alejada de todo, estuve bien. Ya nadie pudo despreciarme.

GERMANA: pero la Ley Sálica francesa que no permite reinar a las hembras no se aplicaba ni en Castilla ni en Navarra. Quizá sí en Aragón. Desde luego no en nuestra Casa de Foix.

CATALINA: yo reiné en Navarra, pero casi no pude ejercer autoridad sobre mis súbditos. Lo achacaba entonces a las guerras que hubo en Navarra, pero ahora veo claro que siempre ha sido así. Siempre se ha buscado apartar a las mujeres del gobierno. Fijaos en el siglo XIV: el rey Luis de Francia y de Navarra tuvo una hija, Juana. No la dejaron reinar por ser hembra. En el Parlamento de París, los partidarios de su apartamiento del trono dijeron entonces cosas como: “¿podeis imaginar a una mujer dirigiendo los ejércitos, un ser impuro y sucio cada mes, preñada todos los años ..., cómo va poder dominar a sus vasallos si no es capaz de dominar los ardores de su cuerpo ...?”. Los derechos hereditarios solo se han respetado cuando el heredero era un varón, y un varón fuerte, porque de lo contrario también podía ser desposeído del trono. A la muerte de la reina Blanca de Navarra, su esposo - mi bisabuelo, el abuelo de Juana - el infante don Juan de Aragón, no dejó reinar a su hijo el príncipe Carlos de Viana, ni a su hija Blanca, ni tampoco a su pequeña hija Leonor, nuestra abuela. Durante muchos años, hasta su muerte, usurpó el trono de Navarra. Su hijo Fernando - tu padre (mirando a Juana) - hizo lo mismo contigo. No te dejó gobernar. Lo había aprendido de su padre. Las ilegitimidades dinásticas - los desaires a la legitimidad - fueron pan de cada día en el siglo XV y antes. Y cuando una reina no tenía hijos, era en la Corte menos que una “vaca sin ternero”. A la pobre princesa navarra Berenguela, que casó con el rey inglés Ricardo Corazón de León y no tuvo hijos, se quedó incluso sin pensión de viuda vistiendo santos en la abadía de la Piedad de Dios que ella fundó.

JUANA: que mi madre la reina Isabel hubiera podido gobernar - ¡ y cómo ¡ - fue un caso excepcional, como excepcional fue ella en su preparación, en su carácter, en su formación, en su determinación con los nobles y los prelados. En nosotras las mujeres no se aceptan las mediocridades. Es como en la naturaleza. Tan pronto como una reina se muestra débil, acaba siendo desposeída, o encerrada como yo en Tordesillas (todas ríen). Yo no era débil. Tenía carácter, demasiado. Pero nunca hubiera tomado gusto a gobernar. Es cosa de hombres. Incluso mi hijo Carlos me apartó del gobierno. Fui la Reina, pero con qué gusto dejé gobernar a mi hijo. Por eso no firmé las actas que me presentaron los Comuneros de Castilla.

CATALINA: San Pablo decía: “las mujeres, cállense en las iglesias”, lo que nos privaba de tener funciones jerárquicas de magisterio y de ministerio.

GERMANA: (cambiando de conversación) la pérdida del trono te cambió, Catalina. Te refugiaste en la preciosa villa de Sauveterre, al otro lado de los Pirineos, en tu territorio del Béarn. En esos años, recordarás, nos encontramos en el santuario de Nuestra Señora de Sarrance, en el valle de Aspe. Allí estaba también la duquesa de Alençon, Margarita de Angulema, hermana del nuevo rey Francisco de Francia, que te adoraba y quiso protegerte. Margarita era una mujer llena de ideas modernas. Luego habría de casar con tu primogénito Enrique cuando ya habías muerto.

CATALINA: sí, después de Sauveterre pasé cinco años viviendo en el castillo de Pau. Fueron los años más felices de mi vida, rodeada de todos mis hijos, aunque me faltó mi esposo Juan el último año que murió de tristeza al no conseguir recuperar el trono. Mi hijo Enrique casi llegó a recuperarlo - ya después de mi muerte – con la ayuda del rey Francisco de Francia, pero al final tampoco lo consiguió. Pudo sin embargo convencer al emperador Carlos para que abandonara la Baja Navarra en favor de nuestra dinastía legítima.

Mi nieta Juana, abrazó con tal fuerza la religión reformada que no dudó en ponerse al frente de sus ejércitos en aquellas cruentas guerras de religión en Francia. Siempre sospeché que Juana mostró odio a los pontífices de Roma por la forma en que colaboraron con (mirando a Juana) tu padre para desalojar a Catalina del trono. Seguramente su apoyo a Calvino venía de ahí.

JUANA: es cierto lo que dices. Mi hijo Carlos siempre tuvo remordimientos de cómo mi padre había tomado el trono de Navarra desposeyendo a Catalina por la fuerza de las armas. Cuando murió dejó a mi nieto Felipe un codicilo pidiéndole que considerara si no habría que restablecer la dinastía de Catalina en el trono de Navarra. Y Felipe lo consideró y seguramente pensó hacerlo, pero cuando tu nieta (mirando a Catalina) Juana lideró con violencia y guerras la religión reformada en Francia y prohibió el culto de nuestra religión católica en Béarn y en otros de sus territorios pirenaicos, Felipe ya no tuvo ningún remordimiento y continuó decididamente ocupando el trono de Navarra.

CATALINA: las dos bulas pontificias que emitió el pontífice Gulio Della Rovere privándonos de nuestro trono de Navarra llevaban fecha de 21 de julio de 1512. Y exactamente en esa misma fecha, las tropas vasco-castellanas del duque de Alba cruzaron la frontera de Navarra para invadir el Reyno. ¿Podeis decirme cómo se enteró tan rápidamente el rey Fernando que el Pontífice había firmado ese mismo día las bulas?.

GERMANA: fue por medio de una paloma mensajera que en menos de un día recorrió veloz el trayecto Roma-Salvatierra. Fernando estaba muy orgulloso de ello. Me comentó que esta paloma había nacido en el corral de un pastor muy anciano llamado Higinio de la Dehesa que habitaba una pequeña aldea de la “cuadrilla” de Salvatierra, en Alava, muy cerca de la frontera de Navarra, donde acampaba el ejército del duque de Alba. La paloma estaba incubando dos huevos cuando la sacaron de la jaula para llevarla al embajador Vich en Roma. La víspera de arrancarla de su nido, el pastor le cambió un huevo y puso otro en el que había colocado dentro un escarabajo vivo, sellando luego bien el nuevo huevo. El ruido que hacía el pobre escarabajo con sus patas en la cáscara del huevo hizo pensar a la paloma que el pichón estaba a punto de nacer. Por eso volvió la paloma como loca desde Roma, para ayudar a nacer y alimentar a su pichón. Es una historia que le encantaba contar a tu padre (mirando a Juana).

CATALINA: casi siete meses después de la entrada del duque de Alba en Pamplona, justamente tres días antes de la muerte del pontífice Della Rovere, emitió éste una tercera bula excomulgándonos al rey Juan y a mí. Nunca entendimos por qué nos hizo ese daño, cuando el Pontífice sabía muy bien que tanto Juan como yo siempre habíamos confesado delante de nuestros súbditos la fe que recibimos de Dios mediante la Santa Madre Iglesia. Todavía seguimos privados de la contemplación divina, no tenemos unión íntima con Dios, ni tampoco podemos redimir nuestros pecados. Ni siquiera se impuso esta pena al gran enemigo del Pontífice y de la Liga Santísima, que era entonces el rey Luis de Francia. Yo os pido de corazón que intercedais ante los pontífices de Roma para que levanten nuestra excomunión, ya que tendreis que convenir que las bulas pontificias fueron expedidas por motivaciones de política de alianzas movida por el rey Fernando. Y que digais también a los navarros de nuestra alma, que llevamos en el corazón, que vayan a Roma a pedirlo de rodillas al Pontífice. El castigo impuesto a nosotros es insufrible.

JUANA: mi hijo Carlos, el Emperador, me dijo en una ocasión que ya el rey cristianísimo Francisco I de Francia había pedido al pontífice Clemente VII, cuando se entrevistaron en Marsella, que dejara sin efecto las bulas pontificias de su antecesor Della Rovere, y que el cardenal Pisano fue testigo de ello. Pero no sé qué resultó de esa entrevista. Te prometo hacer todo lo que podamos por vosotros.

CATALINA (cambiando de conversación y dirigiéndose a Juana): ¿sabías que tu hijo el Emperador quiso casar a su hijo Felipe con Juana de Albret, mi nieta?. Pero se opuso el rey Francisco que comprendió muy bien que de haberse llevado a cabo tal enlace, el Béarn y todos los feudos de la Casa de Foix en Francia hubieran pasado al rey de España. Recuerdo que mi hijo tenía a Juana de Albret en muy buena estima. Decia de ella que era “de buena disposición, virtudes, cuerda y bien criada”. ¿Veis cuales son los atributos de la mujer ...?.

GERMANA (cambiando de nuevo de conversación): ¿y la Navarra de Ultrapuertos? ¿Qué pasó con ese territorio en Francia? Era parte del Reyno de Navara cuando Fernando desposeyó a Catalina del trono ¿no?. Nunca he sabido cómo y cuando se integró ese territorio en el Reyno de Navarra (mirando a Catalina), un territorio que también llamais Baja Navarra ¿no?.

CATALINA: todo viene de la época de Ricardo Corazón de León que había casado a finales del siglo XII con la infanta Berenguela de Navarra. Ricardo era rey de Inglaterra y también duque de Aquitania - por su madre la duquesa Leonor de Aquitania - y por este territorio, era vecino del Reyno de Navarra. Berenguela era hermana del legendario rey Sancho el Fuerte. Cuando Ricardo fue hecho prisionero a la vuelta de las Cruzadas, el rey de Francia, Felipe Augusto, aprovechó su ausencia para apropiarse de numerosas plazas en Normandía, Poitou y en el principado de Anjou, que de siempre habían pertenecido a sus antepasados normandos y al linaje Plantagenêt. Al ser liberado de prisión, Ricardo recuperó las plazas, por cierto, algunas como Loches con la ayuda de su cuñado navarro Sancho. Pero poco después murió Ricardo. Los nobles del sur de Aquitania temieron entonces lo peor pues pensaron que el rey de Francia, tras arrebatar de nuevo las plazas de Normandía y otros territorios bajo dominio inglés, descendería hacia el sudoeste francés para incorporar esta región al patrimonio real. Fue entonces - era el año 1204 - cuando un buen puñado de nobles de la Baja Navarra, capitaneados por los Gramont, prestaron vasallaje al rey Sancho de Navarra. Así buscaron su protección y desde entonces el Reyno de Navarra se asomó al norte de los Pirineos y fortificó San Juan Pié de Puerto.

Volviendo a 1512. El duque de Alba también ocupó en esa fecha la Navarra de Ultrapuertos. Pero el Emperador Carlos consideró difícil defender ese territorio ultrapirenaico y tuvo que abandonarlo en favor de nuestra Casa de Foix-Albret hacia 1530. Pensó además que con este abandono nuestra familia dejaría de intentar una vez tras otra recuperar el trono de Pamplona si manteníamos el rango de reyes por razón de mantener una parte del viejo Reyno de Navarra. El papa Pio IV reconoció diplomáticamente la existencia de dos Reynos de Navarra: uno bajo la corona de Felipe II y el otro con los Borbón-Albret de mi nieta la reina Juana y su esposo Antonio de Borbón, duque de Vendôme. Tanto Felipe II como Antonio de Borbón fueron inscritos por el Papa en el libro pontificio de “monarcas cristianos” y el embajador del Borbón pudo así ser recibido en el Vaticano por el Papa en la “sala de reyes” para prestarle obediencia por “su” Reyno de Navarra.

JUANA: en efecto, a partir de 1530 - desde que mi nieto Carlos abandonara la Baja Navarra en favor de los hijos de Catalina - yo era reina de Navarra por el territorio al sur de los Pirineos y Enrique, el primogénito de Catalina, era rey de Navarra por los territorios al norte de los Pirineos. Unos 30 años después lo confirmó así el Pontífice, como nos ha contado Catalina.

CATALINA: así la Casa de Foix siguió siendo cuna de reyes. Mi nieta la reina Juana de Albret ya ha muerto y su hijo Enrique, además de rey de Navarra, será también rey de Francia por los derechos que le llegan por la rama Borbón de su padre Antonio. Nuestra familia fue humillada, y de la humillación nos ha llegado el honor de ser reyes de Francia y de Navarra. De mi humillación ha salido la dinastía que, por mi biznieto Enrique, va a subir pronto al trono de Francia.

GERMANA: (dirigiéndose a Juana) si mi hijo Juan no hubiera muerto al nacer, te hubiera hurtado tus derechos a la Corona de Aragón. Dios quiso la muerte de mi hijo para que todos los reinos de España se reunieran en la Corona Real que has llevado por los reinos hispánicos de Castilla, León, Granada y al final, también Navarra.

JUANA: (dirigiéndose a Germana) cuando estabas esperando a tu hijo Juan yo ya era viuda de Felipe desde hacía tres años. Estaba emocionada con la idea de tener un nuevo hermano, aunque se le debiera atribuir la corona de Aragón.

CATALINA: conmigo pudo haber pasado algo parecido. Yo debí haber casado con Juan, el hermano mayor (mirando a Juana) de Juana. Pero al final se opuso mi madre por influencia de su hermano el rey Luis de Francia. De haberme casado con Juan, nuestro hijo hubiera reunido todos los reinos de España. El rey Luis se opuso por lo mismo que el rey Francisco no quiso ver a su sobrina - mi nieta Juana - casada con un rey de España. Todos los territorios de las casas de Foix-Béarn y Albret hubieran pasado a la corona española.

GERMANA: querida Juana, cambiando de tema. Se decía que nunca conocísteis la muerte de vuestro padre, mi esposo Fernando. Que fallecísteis en 1555 creyendo que vuestro padre vivía todavía. ¿Es verdad?.

JUANA: no. No es verdad. Tan pronto como falleció mi padre vino a verme a Tordesillas mi hermano Alfonso, el Arzobispo de Zaragoza. Primero vino él solo y poco después acompañando al Cardenal Cisneros. Alfonso adoraba a nuestro padre - incluso le ayudó en la campaña de Navarra de 1512 - y quiso venir a llorarle conmigo. (Juana se emociona y a duras penas contiene su llanto). Cuando vino con el Cardenal pedí a los dos que siguieran la voluntad de mi padre, el Cardenal ocupándose del gobierno de Castilla y Alfonso de los reinos de la Corona de Aragón. Les pedí también que comprendieran que, mientras yo no estuviera preparada para asumir la Corona, era mejor mantenerme alejada y en la ignoracia de la muerte de mi padre. Acordé con ellos, con el Cardenal y con el Arzobispo, que hicieran creer que yo no conocía la muerte de mi padre. Yo solo estaba loca de amor. Yo no quería gobernar.

CATALINA: ¿por qué no quisiste gobernar?.

JUANA: os lo he dicho antes. Las hembras no estábamos preparadas. Gobernamos con el corazón. Mi madre fue excepcional y pudo con los ambiciosos nobles de Castilla porque además tuvo el apoyo de mi padre Fernando. Cuando murió mi esposo Felipe, mi padre y Germana estaban en Nápoles. Yo no podía llevar en soledad el peso de la Corona. Cisneros y todos los nobles, Villena, Benavente, los prelados, todos acechando por doquier. Resistí hasta que volvió mi padre de Italia escudándome detrás del cadáver de Felipe, que demoré todo lo que pude para enterrarle. Entonces le pedí a mi padre - en Tórtoles - que se encargara del gobierno de Castilla. Después de todo, mi madre le había encomendado la Regencia de Castilla hasta que yo pudiera coronarme. Y yo sola no lo hubiera conseguido. Me aseguré que mi primer acto oficial fuera reponer a mi padre en su autoridad en Castilla. En octubre instalé mi corte en Arcos. No quise ir con mi padre a Burgos que me traía tan malos recuerdos.

GERMANA: unos meses antes de morir, Fernando ya no se encontraba bien. Envió al duque Fadrique de Alba a Burgos para entregarte el trono de Navarra que había guardado en depósito. Ya eras reina de Castilla y Fernando sabía que pronto heredarías la Corona de Aragón. Siempre usaba esta frase: “tengo el Reyno de Navarra en depósito”. Cuando lo recibiste, ¿no pensaste que recibías un trono usurpado?.

JUANA: no. En absoluto. Había meditado mucho sobre ello. Había que impedir a toda costa que Navarra cayera en la órbita del rey de Francia. Fijaos, lo habeis dicho antes. Los reyes de Francia impidieron en varias ocasiones que las princesas de Foix casaran con primogénitos de las casas reales españolas. Quisieron evitar lo mismo que mi padre, pero al revés: no llevar los feudos de la Casa de Foix a la órbita española.

Catalina cometió el mismo error que Leonor de Aquitania en el siglo XII. Siendo duquesa de Aquitania, Leonor fue luego además reina de Inglaterra. Catalina, de un linaje de condes y vizcondes de Foix, de Béarn y de otros muchos feudos pirenaicos, pasó a ser Reina de Navarra por herencia de su abuela - ¡ coincidencia ¡ - otra reina también llamada Leonor. Está muy bien que una reina sea además condesa - casi todas o todas lo son -, pero no se puede gobernar a la vez un condado por el que eres vasallo de otro rey y un reyno propio. Los hijos de Leonor de Aquitania, empezando por su hijo Ricardo Corazón de León, siendo reyes de Inglaterra debían prestar juramento de vasallaje al rey de Francia, lo que les creaba ciertas obligaciones ... entre ellas arrodillarse .... ante el rey francés en la ceremonia de otorgamiento de vasallaje. Un rey de Inglaterra arrodillado ante el rey de Francia ... . No fue posible. Así estuvieron Francia e Inglaterra en guerra durante siglos. Catalina tampoco podía ser reina de Navarra y a la vez arrodillarse ante el rey de Francia y socorrerle con soldados navarros ante guerras que no concernían a los navarros. No puedes ser Reina y a la vez gobernar “feudos” enclavados en otros reinos. Catalina debió haber tenido dos herederos, uno para el trono de Navarra y otro para sus feudos en Francia. No lo hizo, no pudo asegurar la neutralidad de Navarra y perdió el Reyno.

Mi padre quitó a Navarra su independencia política y le dio a cambio estabilidad y prosperidad. Y de no haber forzado mi padre un cambio dinástico en mi favor, Navarra tampoco hubiera podido mantener su independencia política. La hubiera perdido en favor del rey de Francia.

las tres reinas comienzan a levantarse de sus tronos

CATALINA (deteniéndose para llamar la atención de Juana y Germana): estoy reconciliada. Los descendientes de la Casa de Foix son ahora reyes de Francia y de Navarra y acabarán ocupando el trono de España. Mi biznieto Enrique IV será el rey más querido en Francia.

Pero no me olvideis. Arrodillaros en Roma para suplicar al Papa por nosotros.

fin del tercer Acto

cae el telón


 

miembro de la Société de Borda

 

noviembre 2010