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Sangüesa

Navarra  


Santa María la Real
rica portada románica s. XII-XIII

La situación fronteriza con los territorios Banu Qasi - que probablemente llegaban hasta la orilla izquierda del cercano río Onsella - y más tarde con el Reyno de Aragón y su localización en la ruta jacobea tolosana, convirtieron a la zona de Sangüesa en un núcleo importante de población.

En algunas épocas de los siglos XIV y XV fue residencia de los reyes. Y en las guerras entre don Juan y su hijoCarlos de Viana fue capital “ agramontesa ” al menos en el período 1451- 1457.

En el siglo XI se daba el nombre de Sangüesa a un castillo y villa situados en la actual Rocaforte.

Un nuevo burgo se instala aguas abajo junto a un puente que se construye, cerca de la capilla de Santa María del palacio del rey. El rey Alfonso I el Batallador lo autorizó y concedió a este burgo el mismo fuero que disfrutaban los del viejo burgo, el de Jaca.

Alfonso el Batallador dió a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén su capilla real o iglesia de Santa María construida a principios del siglo XII. A finales de ese siglo se continuó en estilo progótico cisterciense. La grandiosa portada de rica y compleja imaginería en forma de retablo es obra cumbre del románico español.

El cuerpo principal con la puerta de arco apuntado fue realizado por el maestro Leodegario de Borgoña que trabajó en la catedral de Chartres. Este cuerpo inferior fue remodelado hacia el año 1200.

Las variadas influencias que llegaban por la ruta jacobea se expresan en esta portada como en ningún otro lugar.

 


arquivoltas y tímpano de la portada románica

Iglesia de Santa María la Real levantada junto al río Aragón en la Rúa Mayor, a partir de 1131 durante el reinado de Alfonso I el Batallador.

Destaca la magnífica portada románica trabajada en la parte superior por el maestro de San Juan de la Peña y la inferior por Leodegarius.

El interior sigue el modelo de la catedral de Jaca.

 

saber más sobre Santa María

 

retablo mayor

cimborrio octogonal alojado en la torre
s. XIII con bóveda de casquete

 

El palacio de la Orden de San Juan, conocido como del Príncipe de Viana y a veces también llamado de doña Blanca de Navarra, tiene orígenes remotos. A finales del siglo XI, Sancho Ramírez construyó allí su castillo que fue heredado por su hijo Alfonso I el Batallador. Al separarse las coronas de Navarra y de Aragón en el año 1134 y quedar la villa de Sangüesa próxima a la línea fronteriza, se edificó un cerco amurallado con torreones cuyo flanco norte estaba defendido por el castillo. La zona habilitada para residencia real era la torres oriental en la segunda mitad del siglo XIII.

Fue la reina Juana II la primera que lo habitó en 1344 y con posterioridad fue residencia del rey Carlos II de Navarra Evreux durante las guerras con Aragón y también del infante don Luis su hermano. Fue precisamente Carlos II quien mandó edificar dos cuerpos horizontales, uno hacia el norte flanqueado por dos torres que es el que se conserva hoy, y otro hacia el sur que fue demolido en 1569 para levantar el Ayuntamiento.

La arquitectura gótica es del siglo XIV y XV.

En la actualidad solamente se conserva un cuerpo en el lado norte flanqueado por dos torres almenadas.



en este palacio nació en 1503  Enrique de Albret

hijo de Catalina I de Navarra y Foix que vacó el trono en 1512
ante la llegada del ejército de Fernando el Católico al mando del duque de Alba

en este palacio residencia de los reyes se celebraron varias sesiones de las Cortes de Navarra

iglesia Santiago
iniciada en un estilo románico tardío prosiguió su
construcción en época gótica


iglesia de San Salvador
gótico s. XIV

palacio Vallesantoro
s.XVII


Santa María la Real

Se trata de la parroquia más antigua de Sangüesa. Inicialmente fue capilla del palacio edificado por Sancho I Ramírez (1042-1094) - rey de Aragón (1063) y de Navarra (1076) - a finales del siglo XI. En el año 1131, su hijo Alfonso I el Batallador (1073 -1104-1134) donó el palacio y la capilla a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, la cual amplió la iglesia para otorgarle el espacio que hoy contemplamos.

Los tres ábsides románicos son la parte más antigua de la iglesia, fechables a mediados del siglo XII, mientras que las naves de estilo protogótico primitivo corresponden a finales del siglo XII o principios del XIII.

Presenta planta de tres naves - la más estrecha la del lado de la Epístola - de tres tramos, y cabecera triple de ábsides semicirculares, mayor el central que los laterales. Los muros son de sillar grande y las naves se forman con cuatro pilares cruciformes con dobles columnas adosadas, según la arquitectura languedociana propagada por el Císter. Los arcos formeros son apuntados. Las cubiertas de las naves son de crucería simple, mientras que un cimborrio protogótico octogonal del siglo XIII, con bóveda de casquete, que se aloja en la torre, cubre el crucero. Los tres ábsides están cubiertos por bóvedas de horno. Un coro de piedra se alza a los pies y bajo él se ubicaban antiguamente las capillas de San Blas - que perteneció a la familia Francés y luego a los condes de Guendulain - , del Espíritu Santo - o de los Sebastianes - y de San Nicasio. La antigua sacristía estaba adosada al ábside lateral del lado de la Epístola y fue derribada. Se encuentra actualmente adosada del lado del Evangelio, accediéndose por un complicado pasillo.

La iglesia se amplió por el lado del Evangelio con dos capillas. La capilla gótica de San Miguel se abre al tramo del crucero y era la capilla de los Reyes, por cuya puerta entraban en palacio y después pasó a ser de los condes de Javier. La otra capilla es la de Esquiba, de la Piedad, o de Rodríguez de Arellano y se cubre por una bóveda estrellada del siglo XVI.

Al exterior, destaca su portada esculpida - una de las más ricas y complejas del románico español - y los ábsides románicos de influencia jaquesa. La portada consiste en un rectángulo entre dos machones coronado por canes esculpidos y abierta a la Rúa Mayor, a la entrada del puente por donde pasa el Camino de Santiago. La portada revela la mano de dos maestros. Al "Maestro de San Juan de la Peña" se le atribuyen las dos hileras de arquerías del coronamiento, posiblemente ejecutadas en el último cuarto del siglo XII y al maestro Leodegarius - de origen francés que trabajó en la Catedral de Chartres - la parte inferior de la portada, de principios del siglo XIII. La puerta es abocinada y consiste en cinco ricas arquivoltas apuntadas, que descansan sobre estatuas-columna con sus correspondientes capiteles que presentan magnífica escultura. Sobre la portada se alza la torre octogonal, de estilo protogótico del siglo XIII, que cubre el cimborrio y lleva adosado un cilindro que alberga la escalera de caracol. Una aguja piramidal, rematada en esfera de plomo, culmina la torre.

Preside el ábside central un retablo mayor dedicado a la Virgen, de traza recta inspirándose su arquitectura en la retablística plateresca aragonesa del momento. Fue consagrado en el año 1548. Toda la mazonería esta cubierta con decoración "a candelabro" muy fina. La imagen de Nuestra Señora de Rocamador (o Virgen del Puy de Francia), gótica del siglo XIII o principios del XIV, con forro de plata sobre alma de madera está flanqueada por cuatro hornacinas que albergan las tallas de los cuatro Evangelistas, San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. En el siguiente nivel, la Anunciación y la Visitación. Flanquean el grupo de la Asunción el Nacimiento y la Epifanía.

El ábside del Evangelio está presidido por una escultura de San Blas, gótica del siglo XV de madera repolicromada en tiempos modernos. En la capilla de San Miguel - o de los Reyes - se ubica una recomposición moderna de tres tablas pintadas (Santa Ana, la Virgen y el Niño, San Miguel expulsando al demonio y el Calvario) y una escultura del Enterramiento. Proceden del retablo de la Piedad del Convento del Carmen de Sangüesa. Se ubica también en esta capilla un pequeño retablo barroco del siglo XVII adornado por espejos, a modo de relicario, que procede de Leyre.Junto a él se encuengtra el lienzo de la Anunciación.

En la nave del Evangelio se ubica el retablo dedicado a la Piedad (capilla de Esquiba, barroco, de la misma fecha que la reja, 1775). De los muros de la capilla cuelgan dos lienzos gemelos de contorno mixtilíneo, del siglo XVIII, que representan el Milagro de la Virgen de Rocamador y una Procesión narrando el milagro de San Francisco Javier contra la plaga de la langosta.

En el muro del Evangelio hay una hornacina con reja románica que guarda una talla barroca de la Inmaculada.

El ábside de la Epístola está presidido por un Cristo Crucificado muerto, sobre cruz arbórea, barroco del siglo XVII.

En la nave de la Epístola se encuentra un retablo de San Francisco Javier (ejecutado en 1925).

En una hornacina del muro hastial se encuentra bajo cristal una hermosa custodia gótica de plata de forma turriforme, con marcas de taller de Sangüesa.

La cajonería barroca de la sacristía corresponde al siglo XVII. Se custodia en la sacristía una extensa colección de orfebrería: crismera de plata, manierista, de finales del siglo XVI, con decoración cincelada; dos hostiarios de plata del siglo XVII; ostensorio de plata, estilo bajorrenacentista, de finales del siglo XVI; numerosos relicarios de los siglos XVIII y XIX, entre ellos un Lignum Crucis de plata sobredorada de principios del siglo XVII con decoración bajorrenacentista, otro de San Francisco Javier de plata sobre alma de madera, de estilo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, y su gemelo de San Pedro; sacras de plata del siglo XIX de estilo neoclásico; un Evageliario y Epistolario tienen en las guardas unas cantoneras de plata de diseño rococó; una cruz neoclásica del siglo XIX en cobre plateado; varios cálices de plata, siendo el más antiguo uno bajorrenacentista de finales del siglo XVI; copón de plata y dos bandejas barrocas de plata del siglo XVIII.

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