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monasterio de Suso

San Millán de la Cogolla


Los reyes godos Leovigildo y su hijo Recaredo luchan en el siglo VI para conseguir la unidad política y la unidad religiosa en España, una vez abandonada la herejía arriana.

También San Leandro y San Isidoro luchan desde la cátedra eclesiástica por la unidad. Es el tiempo en que San Millán se retira como eremita a los montes Cogollos o Distercios, Sierra de la Demanda, en donde acoge en una economía agropecuaria de subsistencia a otros monjes que crean el cenobio de Suso.

San Millán nació en el vecino pueblo de Berceo en el año 473 y llegó a vivir 101 años. Abandonó el pastoreo de ovejas y el obispo Dídimo de Tarazona le ordenó sacerdote dejando luego el cuidado de la feligresía para entrar en oración en las cuevas de Suso.

Suso es el más venerable de los monasterios de España y su importancia cultural a partir del siglo X es sorprendente por haber irradiado un extraordinario influjo cultural que apoyaron decididamente los reyes de Navarra y los vecinos condes de Castilla. Tras las destrucciones de Almanzor construye Sancho III el Mayor de Navarra la actual basílica de Suso que, con dos naves, adosó a las antiguas cuevas de ermitaños.

En el año 1076, tras el fratricidio de Peñalén, Navarra pierde los territorios riojanos que pasan a dominio del naciente reino de Castilla, y entonces el aporte e influjo cultural de la Rioja sobre Castilla será determinante para colocar a este reino en el liderato cultural de la Reconquista.


el cerezo de Suso

las cuevas de los ermitaños