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ermita San Adrián

de Vadoluengo

Navarra

 

Se localiza fuera de Sangüesa, al borde de la carretera que conduce a Sos del Rey Católico, cerca de la desembocadura del río Onsella en el Aragón.

Construcción románica consagrada en 1141. En 1122 Fortún Garceiz había recibido del rey de Aragón y de Navarra Alfonso I el Batallador (1073-1104-1134) un solar y en 1133 Fortun cedió a Santa María de Nájera la "iglesia de San Adrián de Sangüesa”, que no obstante, fue regentada por la orden de Cluny durante tres siglos. Más tarde pasó a propiedad del marqués de Góngora hasta finales del siglo XIX, convirtiéndose en granero y almacén agrícola.

Presenta planta de nave única de dos tramos más cabecera semicircular. La cubierta de la nave es de medio cañón sobre dos arcos fajones de medio punto, cubriéndose el ábside con bóveda de horno. Al exterior, una hermosa portada románica en un plano saliente del muro. Consiste en un arco de medio punto con dos arquivoltas aristadas y la interior abocelada que descansa sobre columnas con capiteles labrados. El guardalluvias es jaquelado al igual que los cimacios. Una hilera de canes labrados con muy diversas figuras expresivas recorre el alero de la iglesia.

 

 

Sobre el último tramo de la nave se levanta una torre cuadrada.

Preside el presbiterio un Cristo Crucificado barroco, del siglo XVII y una escultura moderna de San Adrián de madera policromada. Se adosa al muro del Evangelio una escultura gótica de María Magdalena, procedente de la ermita de su nombre.

Frente a esta iglesia permanecen restos de la antigua ermita dedicada a María Magdalena de Moriones.