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castillo palacio de Olite

Navarra

 

 

Construído donde terminan las estribaciones montañosas y comienzan las tierras llanas de Navarra.

Se trata de un conjunto de perímetro irregular que comprende diversas estancias en variadas construcciones - incluyendo la actual parroquia de Santa María con su torre - rodeado todo ello de altas murallas, resultando un agregado de forma anárquica como englobado en un bosque de torres, cada una de ellas distinta y de diferentes alturas. Este monumento es uno de los más importantes de su género en Europa que solo admite parangón en España con el Alcázar de Segovia. Fue castillo-palacio de los Reyes de Navarra y su compleja estructura es el resultado de construcciones y reformas llevadas a cabo a lo largo de los siglos.

El núcleo primitivo - "el viejo" - es de época romana, ampliado y configurado definitivamente - "el nuevo" - en las primeras décadas del siglo XV por el rey Carlos III el Noble (1361–1387–1425).

En el siglo XIII el rey Teobaldo I de Navarra Champagne (1201-1234-1253) había convertido en palacio real - "el viejo" - el antiguo "praesidum" o "praetrium", edificio rectangular con cuatro torres en sus esquinas, que actualmente se utiliza como parador de turismo. Se documenta en 1269 la estancia de Teobaldo II (1238-1253-1270) y en 1271 la de su hermano Enrique I (1244-1270-1274). Durante el siglo XIV fue visitado por el nieto del anterior, Luis I (1289-1305-1316), la hija de éste Juana II (1318-1329-1349) con su esposo Felipe III de Evreux (1306-1329-1343) y el primogénito de éstos Carlos II (1332-1349-1387) de Navarra Evreux en varias ocasiones (1380, 1381 y 1384). De este "palacio viejo" de origen romano solo se conservan sus muros perimetrales con las torres prismáticas de las esquinas. Destacan en la fachada dos ventanas altas cuyo labrado estuvo a cargo de los ayudantes de Jehan Lome. La portada - actualmente de acceso al parador de turismo - es manierista de piedra con dintel coronado por un blasón de 1584, muy perdido.



Se debe al patrocinio de Carlos III el Noble la grandiosidad del palacio y en su época (1387-1425) tiene los días de su mayor esplendor. En este castillo-palacio se reunieron también las Cortes del Reyno en 1410, 1413, 1421 y 1422, jurándose en este año como heredero de la Corona al infante don Carlos, futuro Príncipe de Viana. El castillo continuó siendo residencia real con los sucesores de Carlos III, perdiendo esplendor a partir de las guerras entre agramonteses y beamonteses del siglo XV. En 1512 se entregó al duque de Alba y a partir de 1515 pasó a ser residencia de los virreyes de Navarra.

palacio "viejo" de Teobaldo

Entre el palacio "viejo" y la parroquia de Santa María se encuentran las ruinas de las construcciones emprendidas en 1399 por la reina Leonor de Trastamara (+ 1416), esposa de Carlos III el Noble. Entre ellas, la capilla de San Jorge que solamente conserva sus muros perimetrales, correspondiendo uno de ellos con un lienzo de la muralla romana. Bajo la capilla se conserva una bodega con bóveda de medio cañón.

El castillo-palacio, dada la intervención de artistas muy distintos y de variado origen, es una muestra del eclecticismo imperante en las construcciones cortesanas de la Baja Edad Media. Son patentes las influencias francesas - el propio Carlos III era de la dinastía capeta-Evreux, nacido en Mantes - al mismo tiempo que las hispanas, todo ello en un estilo gótico civil ya avanzado como se impone en las afiligranadas tracerías de galerías y ventanas, propio del momento. El castillo se adornó con jardines, algunos en alto aprovechando miradores y terrazas como el que se sitúa vecino a la gran Cámara de la Reina, que no nos han llegado a nuestros días, como tampoco los muchos adornos que enriquecían el interior del castillo y sus dependencias o su parque zoológico.

La restauración emprendida en 1925 - y todavía pendiente de concluir - recuperó en parte una ruina provocada, entre otros eventos, por el incendio de Espoz y Mina en 1813 y el abandono en que se encontró durante el siglo XIX, una vez que dejó de ser utilizado por los virreyes de Navarra. Durante el largo período en que se encontró en estado de abandono y ruina, se había convertido en cantera de piedra para las construcciones vecinas de la ciudad, como se observa todavía actualmente en no pocas construcciones.

Santa María

palacio viejo de Teobaldo I de Champagne