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12. La Casa Capeta de Francia y los derechos sucesorios en Navarra

1  una reina navarra bajo la protección del rey de Francia 2  el primer rey de Francia y de Navarra
Luis I (Louis X “le Hutin”)
3  ¿una transgresión de derechos dinásticos?. Felipe II el Largo (Philippe V “le Long”) 4  un rey francés reina “de facto” en Navarra. Carlos I “el Calvo” (Charles IV “le Bel”)

 

1 una reina navarra bajo la protección del rey de Francia

Se presentan serias dificultades a la muerte en 1274 de Enrique I, conde de Rosnay - el último rey varón de la casa condal de Champagne - que la reina-viuda regente Blanche de Artois sabrá sortear. Su único hijo varón, “Teobaldico”, destinado desde la lactancia a casar con una hija del rey Alfonso X el Sabio de Castilla, cayó de los brazos de su nodriza desde la galería del palacio real de Estella y pereció, siguiéndole en la suerte la propia ama. La reina viuda Blanca de Artois, dada la minoría de edad de su hija la princesa Juana de Navarra, juntó Cortes y nombró gobernador a Pedro Sánchez de Monteagudo, señor de Cascante.

Blanche d'Artois
reina de Navarra

La minoría de edad de la princesa niña despierta ambiciones en el rey Alfonso X el Sabio de Castilla que aproxima tropas a la frontera de Navarra con la intención -- disputada a su vez por el rey de Aragón -- de apoderarse de la pequeña reina con el pretexto de criarla en su corte y casarla según sus intereses para disponer del reino navarro. García Almoraviz, caballero poderoso de las montañas de Navarra, es el aliado de Castilla en este empeño por razón de su descontento con el nombramiento de Sánchez de Monteagudo como gobernador del Reyno, más proclive éste a apoyar las pretensiones del rey de Aragón, Jaime I el Conquistador (+ 1276).

La regente Blanca toma entonces la precaución de llevar a su hija Juana a la corte de Francia, bajo la protección del Rey, su primo hermano Philippe III “le Hardi” hijo de San Luis, casado con Isabel de Aragón hija de Jaime I “el Conquistador”, burlando así a la vez las pretensiones de Aragón y de Castilla. La acción de la reina-viuda regente Blanca de Artois causa descontento en todas las facciones navarras. Las Cortes - dominadas por la facción aragonesista - declaran que la princesa Juana no será reconocida como reina si no casa con el nieto del rey Jaime I, el infante Alfonso de Aragón, primogénito de don Pedro y heredero éste de la corona de Aragón. A partir del año 1275 por lo dispuesto en el Tratado de Orleans, el rey Philippe III “le Hardi” asume la regencia de Navarra hasta la mayoría de edad de la princesa Juana, a quien acoge en París.

La facción Almoravid que dominaba la ciudad del obispo - la Navarrería - de Pamplona y obraba bajo el influjo de Castilla, prosiguió las fortificaciones iniciadas en tiempo de Enrique I de Navarra y Champagne cara a los otros burgos. La facción pro-aragonesa estaba encabezada por el gobernador lugarteniente general Pedro Sánchez de Monteagudo. Se encendió en 1276 una guerra sangrienta en Pamplona que acayaría más tarde con dureza el ejército francés del rey de Francia Philippe III le Hardi. El Rey había enviado sus tropas a Navarra bajo el mando de Eustache de Beaumarchais, senescal de Toulouse, hábil guerrero y nefasto político, que sustituyó a Pedro Sánchez de Monteagudo y cometió contrafueros. En la lucha declarada, las tropas francesas estaban a punto de ser derrotadas cuando llegó por el paso pirenaico aragonés de Canfranc Robet II Conde de Artois - hermano de la reina viuda Blanche de Artois - al mando de 20.000 hombres, tomando Pamplona al asalto y capitulando todos los castillos de Navarra. El conde de Artois restableció todos los fueros, usos y costumbres en el Reyno.

Casó finalmente la reina Juana I de Navarra y Champagne en 1284 con el futuro rey de Francia, el capeto Philippe IV “le Bel” junto al cual se había criado en la corte de Francia. Sus hijos - conocidos como los “reyes malditos” y a los que se dedica una pequeña sección más adelante - serán reyes de Francia y de Navarra. Se respetó así el testamento de Enrique I de Navarra y Champagne en el que se había dispuesto que su hija Juana casara con un príncipe francés. El papa Gregorio X otorgó dispensa para llevar a cabo el matrimonio, levantando el impedimento por razón de parentesco de sangre. Juana y Felipe eran primos segundos, siendo su bisabuelo común el padre de San Luis, Luis VIII “le Lion”.

La dinastía capeta directa de Francia, que se introduce en el trono de Navarra por falta de sucesión masculina a la muerte en 1274 de Enrique I de Navarra y Champagne- tanto era de gordo que ovo de morir dello” -, nunca se identifica plenamente con los intereses navarros. Se sirve más bien del Reino como de una posesión feudal que aumentaba su riqueza por tributos, prestigio o proporcionaba recursos militares y humanos para otras empresas.

A la muerte en 1305 de la reina Juana I le suceden - uno tras otro - sus tres hijos varones, tres hermanos. Son los llamados “reyes malditos” que serán reyes de Francia y de Navarra y no tendrán sucesión masculina. ¿Por qué se les llama “malditos”?. Se debe a la maldición que sobre ellos lanzó desde la hoguera el Gran Maestre de los Templarios, como se explica más adelante.

 

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2 el primer “roi de France et de Navarre”, Luis I (Louis X “le Hutin”)

El primogénito de Philippe IV "le Bel", Luis I “roi de France et de Navarre“, será en primer lugar rey de Navarra y conde de Champagne y de Brie a los 15 años de edad a la muerte de su madre Juana I de Navarra Champagne el 4 de abril de 1305. Más tarde, en 1314, será también rey de Francia - como Louis X “le Hutin” (1 ) - a la muerte de su padre Philippe IV “le Bel”.

Luis I de Navarra y X de Francia

Nacido en el año 1289, no asumirá sin embargo el poder real en Navarra hasta los 19 años y bajo la tutela de su padre Philippe IV “le Bel”, según una claúsula del testamento de su madre la reina Juana. De hecho, el rey Philippe le Bel ejerció también el poder en Champagne y Brie hasta 1308, aunque los navarros no dieron muestras de reconocer su autoridad. Ya desde junio de 1305 habían enviado cartas a Philippe le Bel y a su hijo Luis requiriendo la presencia de éste en Navarra.

A la muerte en 1305 de la reina Juana I, las Cortes de Navarra enviaron embajadores al rey francés insistiendo viniera su primogénito Luis a Navarra para ser coronado rey. El rey francés - siempre adornado de actitudes autoritarias - comunicó que no era necesaria la venida de su primogénito a Navarra ya que él mismo tampoco lo había hecho tras su matrimonio con la reina Juana I de Navarra. Y dice a los navarros que deben obedecer al gobernador Alphonse de Rouvre. Desde la corte de París se percibe una amenaza de revuelta de los navarros y Philippe no ve entonces inconveniente en acceder a la petición. En agosto de 1307 está ya Luis en Toulouse. En septiembre entra en el reyno de Navarra pero pide que se siga obedeciendo al gobernador. Los navarros le dicen que por el momento le tratarán solamente como heredero pues no ha jurado todavía guardar los fueros y las costumbres del Reyno. La ceremonia de coronación tiene lugar el 1 de octubre de 1307 con las formalidades del fuero. Luis I se instala durante un mes en el palacio de Estella antes de viajar visitando las principales villas y plazas del Reyno, confirmando sus privilegios particulares.

Contrariamente a la decisión de su padre del 21 de julio de 1306 de expulsar a los judíos de Francia confiscando sus bienes - siempre necesitado de dinero como se verá más tarde con el caso de los Templarios -, Luis I los mantiene en todos sus derechos en Navarra, lo que atrae numerosos judíos que han salido de Francia. Tras su accesión al trono de Francia a la muerte de su padre el rey Philippe (noviembre de 1314), permite en julio de 1315 la vuelta de los judíos a Francia, previo pago de un canon elevado. En diciembre de 1307, el mismo año de su venida a Navarra, vuelve a Francia por Roncesvalles.

Estando todavía en Navarra, el 23 de octubre de 1307, Luis I había ordenado el arresto de los Templarios en Navarra y su encarcelamiento en Pamplona tras ser interrogados en Olite, sin esperar la decisión del Pontífice de Roma (bula Pastoralis Praeminentiae) que no llegaría hasta el 22 de noviembre. Solamente Luis I en Navarra y el rey Charles II "el Cojo" de Nápoles y conde de Provence (1254-1285-1309), cumplimentaron el deseo de Philippe le Bel de hacerlo como él mismo lo había decretado en Francia el 13 de octubre de ese mismo año 1307 (2).

Coincidió esta visita del rey Luis I con la guerra que llevó a cabo Jaime II “el Justo”, rey de Aragón, en zonas fronterizas de ambos reinos. Habría que comprobar si Sangüesa conserva todavía de su botín el estandarte real de Aragón que ganaron a sus vecinos en esta ocasión y que antiguamente se sacaba a la calle en las procesiones. Tras asegurar las fronteras, el rey Luis volvió en diciembre a Francia y ya no volvió más a Navarra. Numerosos caballeros navarros - unos 300 según las crónicas francesas - acompañan al Rey en su retorno a Francia. El gobierno del Reyno queda encomendado a varios lugartenientes o gobernadores franceses, Guillen de Chaudenai, Hugo de Visac, Estevan Borret, Reol Roselet (canónigo de París) y Pierres de Conde (canónigo de Lyon). En las tierras de Ultrapuertos se ocupa también el Rey de crear nuevos núcleos de población en la frontera con los ingleses.

El escándalo en que se vió envuelta su esposa Margarita de Borgoña en abril de 1314, le ocupó toda su atención. La condena por el adulterio de su esposa en la Torre de Nesle en París llevó a ésta a prisión, donde pudo quizá haber muerto por orden de su esposo el Rey, que pronto casaría en segundas nupcias con Clemencia de Hungría.

A la muerte de su padre Philippe IV “le Bel” en noviembre de 1314, Luis I hereda también el trono de Francia y recibe la sagrada unción en Reims el 24 de agosto de 1315, siendo coronado con su segunda esposa Clemencia de Hungría. Será rey de Francia solamente por dos años, al fallecer en 1316. Dos años envuelto en contínuas guerras con el conde de Flandes.

Elipse:
coronación de Luis X
y Clemencia de Hungría

 

La situación económica de Francia había sido desastrosa a la muerte de su padre Philippe “le Bel”. El canciller, hombre de confianza y fiel consejero de su padre - Enguerrand de Marigny - es acusado de abuso de confianza y ahorcado (3 abril 1315) por sus acciones de alteración de monedas y creación de nuevos impuestos (3). Poco después, el 25 de junio, declara la guerra al conde de Flandes.

A la muerte de Luis X le Hutin, el 4 de junio de 1316, sin descendencia de varón ni de su primera ni de su segunda esposa, surge un conflicto dinástico en Francia que se saldará postergando las líneas femeninas de la rama directa de los Capetos y beneficiando a la rama capeta Valois que se inaugura en 1328 en el trono de Francia, aunque no así en el de Navarra..

De su primera esposa Margarita de Borgoña había nacido la princesa también llamada Juana como su abuela (nacida en el castillo de Conflans, Francia, el 28 de enero de 1312), de 4 años de edad a la muerte de su padre. De no haber entrado Margarita en el escándalo de adulterio es posible que de su relación matrimonial hubiera tenido un hijo varón que en ese caso hubiera sido rey de Francia y de Navarra.

Su segunda esposa Clemencia de Hungría con quien había casado el 19 de agosto de 1315 se encontraba embarazada en el momento de enviudar en 1316. Nacerá un hijo llamado Juan I “el Póstumo”, que vivirá solamente cinco días y al que se hace un lugar en la cronología de reyes figurando como Juan I tanto en el reino de Francia como en el de Navarra. Así lo reconocieron como “rey legítimo”, post mortem, las Cortes de 1322 reunidas en Olite.

Juan I el póstumo
iglesia de Saint Denis

Clemencia de Hungría
Saint Denis

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3 ¿una transgresión de derechos dinásticos?, Felipe II el Largo (Philippe V “le Long”)

Un hermano del difunto Luis X le Hutin - Philippe V “le Long”- ocupa el trono capeto en 1316 excluyendo a su sobrina Juana de Francia y Borgoña de 4 años edad. No pocos historiadores atribuyen esta solución dinástica a la aplicación por primera vez en Francia, en asuntos dinásticos de la monarquía, de una muy vieja ley francesa de la época de los merovingios, la Ley Sálica.

En la nota adjunta relativa a la “Ley Sálica” se exponen algunos pormenores de este conflicto dinástico que explican cómo la astucia de Philippe V “le Long” le lleva al trono de Francia a la muerte de su hermano Luis X “le Hutin”, tras fallecer pocos días después de nacer, el hijo póstumo de éste Juan I de Francia y Hungría y I de Navarra.

Philippe, que de inmediato tomó la regencia a la muerte de su hermano, había utilizado todas sus armas diplomáticas y alianzas, había hecho trabajar a los juriconsultos y cuando fue necesario, no dudó en buscar el apoyo de señores de Francia, incluso entregando en matrimonio a su hija (4) para conseguir el trono francés en detrimento de su sobrina Juana. Sin embargo nada hizo para legitimar su pretensión al trono de Navarra.

Empeñado en conservar el título de “roi de France et de Navarre” que había ostentado su difunto hermano mayor Luis, da por hecho su derecho al trono y solicita por escrito a Navarra se envíen representantes a Francia para prestar su juramento y recibir el de los navarros. Las Cortes navarras, reunidas en junio de 1319, acceden a ello nombrando 42 procuradores que conducidos por el obispo de Pamplona Arnaldo de Barbazán, el prior de Roncesvalles y el abad de Leyre, marchan con poderes a Francia y allí recogen el 30 de septiembre de 1319 el juramento (5) del nuevo rey Felipe II de Navarra (Philippe V “le Long”) que reinó solamente cinco años hasta su muerte en 1322, sin haber visitado el Reyno de Navarra.

¿Una transgresión dinástica en Navarra?.

Incontestablemente una más de entre las que han ocurrido en la historia del viejo reyno. Yanguas y Miranda lo califica de “contrafuero de poder”.

La acomodación de los navarros al rey Philippe V de Francia en detrimento de la legitimidad de su sobrina Juana pudo haber tenido diversas causas:

  • ¿Se sospechaba que su sobrina Juana no era realmente hija del difunto rey Luis X le Hutin sino nacida de relación adúltera?. Después de todo, la madre de la princesita Juana, Margarita de Borgoña, había sido acusada por su esposo el rey Luis de adulterio con Gautier de Aulnay que fué ejecutado, quedando la Reina de Navarra - que aún no era reina de Francia en vida de su suegro Philippe IV le Bel - encerrada en la prisión de Château-Gaillard donde murió, dicen que degollada o ahogada con trapos o con sus cabellos por orden del Rey (ver el escándalo de la Torre de Nesle”).
  • O bien, ¿sería que la corta edad de la princesa Juana a la muerte de su padre el rey Luis Hutin habría hecho temer lo peor a los navarros?.¿ Se acordarían que su abuela Juana - Juana I de Navarra Champagne - también había quedado huérfana a los 2 años (1274) y las ambiciones anexionistas de Castilla y de Aragón seguramente encendieron la guerra de los burgos en Pamplona?.¿No hubiera ocurrido ahora algo parecido si Juana hubiera sido coronada de tan corta edad ?.
  • Si el trono no se protegía con un nuevo rey de Francia ¿quién podría apagar las luchas si llegaran a estallar entre los burgos de Pamplona?. ¿ No sería entonces el fin del Reyno por encontrar Castilla o Aragón la excusa para intervenir ?

No será la última vez que los navarros desoigan la legitimidad dinástica y otorguen su juramento de fidelidad a un príncipe con menor derecho. Un sentido práctico parecía estar siempre preparado a imponerse.

La esposa del rey Felipe II el Largo (Philippe V “le Long”), Jeanne de Borgoña - (heredera del condado de Borgoña (Franco-Condado), prima de la reina Margarita del ducado de Borgoña -, que había sido aceptada de vuelta en la corte tras haber estado en prisión por el escándalo de la Torre de Nesle, dio al Rey tres hijas y ningún varón con lo que surgía de nuevo el problema de la sucesión al trono.

 

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4
un rey francés reina “de facto” en Navarra, Carlos I “el Calvo” (Charles IV “le Bel”)

Cuando de nuevo el rey de Francia y de Navarra Felipe II (V) “el Largo”muere sin sucesión directa masculina en 1322, los navarros ya no aceptan como rey al siguiente hermano Charles, conde de la Marca - llamado “Carlos el Calvo” en Navarra y el “hermoso” en Francia - que toma la corona capeta como Charles IV “le Bel”.

Charles había cambiado de opinión. A la muerte en 1316 de su hermano mayor Luis X “le Hutin” había defendido los derechos sucesorios de su sobrina Juana contra su hermano mayor Philippe. Sin embargo, Philippe tomó finalmente la corona y a la muerte de éste en 1322, Charles no tuvo entonces inconveniente en postergar de nuevo a su sobrina Juana en beneficio propio.

Es el tercero de los “reyes malditos” y el último que ostenta la corona de Francia por legado

Carlos I de Navarra y IV de Francia

de descendencia masculina desde finales del siglo X cuando Hugo Capeto inaugura la dinastía. Su primera esposa Blanche de Borgoña - hermana de Jeanne, la viuda del rey Philippe V “le Bel” - está en prisión por el adulterio de la Torre de Nesle, en donde las tres princesas de Borgoña olvidaban con sus amantes la seriedad y rectitud de la corte de su suegro Philippe IV “le Bel”. El rey Charles IV adora a su esposa Blanche con quien había casado en 1308, pero no le ha dado hijos varones. Está obligado a conseguir la separación y tomar nueva esposa para dotar de heredero a los tronos de Francia y de Navarra. Consigue de Roma la separación matrimonial por razón de “parentesco espiritual” como se explica en la nota anexa sobre el escándalo de la Torre de Nesle. Las siguientes esposas que tuvo el rey Charles IV (Marie de Luxemburgo en 1322 que falleció en 1324 y Jeanne de Evreux el 5 de julio de 1325, hermana del futuro rey de Navarra Felipe III), tampoco pudieron darle herederos varones.

Aunque se hace llamar rey de Navarra, Carlos I "el Calvo" lo es únicamente “de facto”. Su sobrina Juana, hija de su hermano mayor difunto Luis I, tenía entonces 10 años. Carlos I reina “de hecho” por la fidelidad que le muestran el gobernador y los oficiales de la corte de Navarra. Sin embargo no consiguió recibir el juramento de fidelidad que los navarros habían hecho a sus hermanos Luis I (X de Francia) cuando vino a Pamplona y Felipe II (V de Francia) cuando recibió en Francia a los embajadores navarros.

Carlos I no tiene sucesión masculina a su muerte (6) el 1 de febrero de 1328 (7) como la habían tenido sus hermanos Luis I y Felipe II. Se consuma así la maldición de los Templarios. La gran mecenas que fue la reina viuda Jeanne de Evreux se encuentra sin embargo embarazada de siete meses a la muerte del rey Carlos, por lo que se vuelve a abrir un contencioso dinástico en Francia del que los navarros quieren huir precipitadamente. Nacerá el 1 de abril de 1328 una hija póstuma, Blanche de la Marche (+ 1392) con lo que se confirmaba la ausencia de un heredero varón.

Reunidas Cortes en Puente la Reina y luego en Pamplona es reconocida heredera legítima la princesa Juana hija de Luis I de Navarra que había sido postergada por sus tíos Felipe II de Navarra y Charles IV de Francia. Las Cortes apartan al gobernador, nombrando alférez del estandarte real al noble navarro Juan Corbarán de Lehet.

El Gran Consejo, que otorga la corona de Francia a la rama Valois de los Capetos en la persona de Philippe VI de Valois, apoya sin embargo el derecho de Juana - ya casada con Felipe conde de Evreux - a la corona de Navarra y propicia el que los reyes de Navarra cedan a la corona de Francia los condados de Brie y de Champagne a cambio de recibir los de Mortain, Angulema y Longueville que deben pasar así a la Corona de Navarra.

Juana II es coronada suo jure” el 5 de marzo de 1329 en Pamplona, junto a su esposo Philippe de Évreux (Felipe III de Navarra, jure uxoris), como reyes de Navarra. Habían casado el 18 de julio de 1318 cuando él tenía 12 años y la reina 6. Felipe había nacido el 27 de marzo de 1306 y murió a los 37 años de edad en Jerez de la Frontera el 26 de septiembre de 1343.

  • ¿fué realmente la defensa de la legitimidad dinástica lo que indujo a las Cortes de Navarra a aceptar finalmente a la reina Juana II, tras haberla postergado en dos ocasiones sucesorias?
  • o simplemente, ¿convenía ahora defender la legitimidad dinástica porque los nobles navarros buscaban desvincularse de Francia, quizá oprimidos en sus viejos privilegios pactados ante un cetro francés tan poderoso?.
  • o más bien, ¿no sería acaso un vértigo inquietante ver introducido en el trono de Navarra al rey de Inglaterra Edward III quien mantenía - como sus predecesores desde largo tiempo - contínuas luchas en Francia contra la dinastía capeta?. Incluso había llegado a proclamarse “rey de Inglaterra y de Francia” - y por ende hubiera sido pretendiente al trono navarro con los mismos derechos - por su madre la reina de Inglaterra Madama Isabelle, hija de Philippe IV “le Bel”, hermana de los “reyes malditos” y tía carnal de la princesa Juana. Reivindicación al trono navarro que los ingleses podían apoyar eficazmente con sus temibles arqueros, desde sus cercanos territorios de Aquitania, desde la cercana Bayona. Después de todo, a partir de1340, ni el rey Edward III ni sus sucesores reconocieron los derechos de la rama Valois al trono de Francia y disputaron esta elección durante más de un siglo (ver antecedentes de la guerra de los Cien Años) lo que hubiera acarreado a Navarra una gran inestabilidad de no haber defendido en ese momento los derechos de la reina Juana a la corona de Navarra.
  • el difunto rey Carlos I “el Calvo” (Charles IV “le Bel”) sabía bien los peligros que podían cernirse sobre Navarra por su situación fronteriza con el ducado de Guyenne (Aquitania), un feudo de la corona de Inglaterra desde medidados del siglo XII. Carlos I fue uno más de los reyes capetos que confiscó la Guyenne (1324) a Edward II al negarse éste a rendirle vasallaje como le era debido. Es uno de los antecedentesde la guerra de los Cien Años que está ya muy próxima.
  • en efecto, el Gran Consejo de París pudo haber considerado más útil que Philippe VI de Valois accediera al trono de Francia pero no al de Navarra pues, en ese caso los ingleses, bien establecidos en su feudo de Aquitania, hubieran sin duda llevado las armas en primer lugar hacia Navarra, muy difícil de defender por los ejércitos del rey de Francia cuyo “domaine royal” estaba muy lejos de los Pirineos.
  • con la elevación de Juana II al trono navarro, el viejo reyno probablemente escapó del huracán bélico que se avecinaba en Francia. Aunque finalmente cayó en él pero sería por otra razón, por las aspiraciones dinásticas del rey navarro Carlos II de Navarra Evreux al trono de Francia.

De lo expuesto en este capítulo podría decirse que la legitimidad dinástica no bastó siempre a los navarros para otorgar el juramento de fidelidad a los monarcas. La conveniencia política del momento, las alianzas con sus países vecinos, los peligros de una minoría de edad del monarca, el respeto esperado del nuevo monarca a sus fueros y privilegios de la nobleza y del pueblo, parecían poder inclinar la balanza en las Cortes navarras cada vez que una incertidumbre dinástica se presentaba. Y probablemente, en estos conflictos dinásticos los navarros aprovechaban para ir consolidando y “amejorando” sus fueros, como lo hicieran con la venida de Teobaldo I de la Casa de Champagne. Como si fueran herederos de aquellos barones que electivamente designaban a sus reyes-caudillos en el siglo IX imponiéndoles ciertas condiciones de gobierno. Y así, no sorprende tampoco que en el siglo XIX, a raíz del conflicto carlista, se hablara del doble condicionamiento de “legitimidad de sangre” y de “ejercicio”.

Debió de ser enriquecedor para Navarra y los navarros este contínuo contacto con nuevas experiencias y conocimientos de otras culturas, gentes y pueblos y de otras formas de guerrear, de gobernar y de vivir. Se reforzaba así el crisol de culturas que ha sido Navarra en la historia. Poco habrá que contar de lo sucedido entretanto en las vecinas Vascongadas que tampoco fueron compañeras de viaje de Navarra en esta experiencia con los capetos de Francia. Navarra y las provincias vascongadas estaban otra vez más en rumbos divergentes. Los aconteceres de Navarra en los siglos XIII y XIV están íntimamente relacionados con lo que ocurre más allá de los Pirineos. Mientras Francia dió refugio a Navarra ante los acosos de Castilla y Aragón, Castilla protegía las Vascongadas contra las ambiciones de Francia. Dos rumbos muy alejados el uno del otro.

 

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