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5. Los Banu Qasi del Valle del Ebro

1  el conde Casius y su familia,“mawla” de los Omeyas 2  la “Marca Superior”
3  comienzo de la notoriedad de los Banu Qasi 4  una alianza de sangre entre los Arista y los Banu Qasi
5  los“cachorros Banu Musa”



1 el conde Casius y su familia,“mawla” de los Omeyas

El Islam es una clave importante en la historia de Navarra.

Sería imposible comprender los orígenes del reino navarro sin reconocer una premisa fundamental: tan navarros fueron los “muladíes” (hispanos islámicos) del valle del Ebro como los vascones montañeses politeístas o cristianos de los pirineos navarro-aragoneses y los pobladores de Pamplona y su zona de influencia.

El devenir de la Historia hizo que una parte importante del actual territorio de Navarra estuviera durante poco más de dos siglos (714-924) bajo la influencia de una importante familia del valle del Ebro, la familia del conde - qumis - o magnate godo Casius. La influencia de esta familia en numerosos lugares de España fue notable y en algunos territorios como en Navarra o en Aragón fue determinante para conformar su historia. Alberto Cañada conoce como nadie este linaje y dice acertadamente que desconocer la historia de esta familia - los Banu Qasi - es ignorar dos siglos de historia navarra.

Dos siglos en los que Navarra tomó un rumbo en el que tampoco participaron los pobladores vasconizados de las provincias vascongadas que habían quedado en la órbita de la monarquía astur.

Tras el desembarco en Gibraltar en la primavera del 711 los caudillos musulmanes Musá ibn Nusayr y su lugarteniente Tariq ben Ziyad dominan prácticamente toda la Península Ibérica en poco menos de siete años. Los hijos de Vitiza habían aceptado ceder el trono visigodo al califa omeya Al-Walid de Damasco a cambio de que se les respetaran todas sus posesiones. Musa proclamó en el 714 en Toledo a Walid I como rey pasando la Península a constituir una provincia musulmana - al-Andalus - gobernada por emires y “walis” o gobernadores. Otros hispanogodos, unos sometidos al Islam por el asedio y la espada y los más por pactos y capitulaciones, encuentran acomodo ante el empuje islámico, lo que da lugar a situaciones distintas de autonomía política. En el otoño del 713 los musulmanes ya habían llegado al valle del Ebro.

Poco después de conquistar Caesaraugusta, probablemente en el otoño-invierno del 713-714, ocurre el encuentro de los invasores Musá y Tariq con el magnate godo Casius que ejercía influencia en la zona de Borja, Tudela y Tarazona, aunque con toda probabilidad - como ha puesto de manifiesto Felipe Abad - mantenía su solar familiar en Arnet o Arnit (actual Arnedo) en el valle del río Cidacos en donde disponían de varias fortalezas inexpugnables.

En este encuentro, Casius capitula sin lucha - probablemente por astucia y deseo de conservar su influencia en la zona -, reniega por conveniencia de su cristianismo visigótico y abraza el Islam. Su familia será por ello conocida como los “renegados del Ebro”. Viaja a Siria en el año 714 - probablemente acompañando a Musa ibn Nusayr - y en Damasco contrae vínculos de clientela o mauladía con el califa al-Walid. Desde entonces, Casius y sus descendientes serán “clientes” (“mawali”), se harán “mawla” de los Omeyas.

Derivado de Casius, por su genitivo latino Casii, los "filii Casii" - “los hijos de Casio” - son en árabe los "Banu Qasi", los herederos de Casius. Son a veces conocidos como los Banu Musá, los herederos de Musá, por la importancia que tomó un biznieto de Casius -- Musa ibn Musa -- llamado también el "tercer rey de España" o, en términos más populares, "el moro Muza". A la muerte de éste, sus descendientes son conocidos como los "cachorros de Musa". Son los “renegados del Ebro” aguerridos guerreros y astutos diplomáticos.

 

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2
la “Marca Superior”

 Recorriendo desde Zaragoza la calzada romana hacia Bribiesca y Astorga el invasor Musá ibn Nusayr habría llegado con poca resistencia a Galicia sometiendo a todos los pueblos. Los cronistas árabes nos describen la intensa penetración que en su recorrido hizo Musá en la tierra de los vascones:

“hizo una expedición contra los vascones en cuyo país se internó hasta llegar a una tribu desnuda como las bestias (...) invadió el país de los vascones e hizo la guerra contra los mismos hasta que todos ellos vinieron a presentárseles en manadas, cual si fueran bestias de carga”.

y que

“Musa conquistó el país de los vascones y penetró en él bastante lejos
asta encontrar un pueblo semejante a las bestias”.

Desde entonces, durante más de doscientos años, hasta el año 924 en que el rey navarro Sancho I Garcés (reinado 905-925) arrebata a los musulmanes una parte sustancial del valle del Ebro, los herederos del magnate Casius - la dinastía de los Banu Qasi (1) - mantienen su poderío en el valle del Ebro y tienen encomendado por Córdoba el gobierno, con numerosas intermitencias, de una importante franja de territorio - la Marca o Frontera Superior - territorio fronterizo de difícil gobierno, con las ambiciones e influencias pirenaicas de Carlomagno, los vascones y los siempre rebeldes cántabro-astures en las cordilleras montañosas del norte peninsular.

No se conoce con certeza el origen y la ocupación de la estirpe del conde Casius. Algunos historiadores como Cañada piensan que se trataba sencillamente de una familia poderosa, bien heredada y aposentada en algunos lugares de la cuenca media del Ebro. Esta opinión no explica sin embargo el saber hacer guerrero y diplomático de esta familia. Y tampoco explica la diversidad y amplitud territorial en donde los Banu Qasi ejercerán su influencia. No es aventurado pensar que el conde Casius ejerciera, en el momento de la llegada de los musulmanes a la Península, un cargo institucional con autoridad civil-militar dentro de la organización del reino visigótico. Algunos piensan que Fortun ibn Qasi - hijo del conde Casius - había casado con Aïcha, nieta de don Rodrigo el último rey de los godos, lo que indicaría el alto nivel de esta estirpe en la sociedad visigótica. Y este hecho avalaría un nombramiento institucional en la zona de origen de la familia, el valle del Ebro. Algunos historiadores han considerado que la familia era goda - la hipótesis más probable por el hecho del matrimonio de Fortun ibn Qasi -, otros hispana, otros finalmente vascona. Todo ello es probablemente accidental. Eran fundamentalmente gente influyente del valle del Ebro.

En su largo gobierno local durante dos centurias, los Banu Qasi se muestran astutos y diplomáticos, feroces guerreros y fieles seguidores de la tradición visigótica cuando practican a menudo la venganza familiar. Aliados a veces, enemigos otras veces de los reyes navarros, súbditos leales de Córdoba a veces, rebeldes muchas otras, intransigentes siempre con las incursiones de los monarcas asturianos o las ultrapirenaicas carolingias o normandas. Todas sus actuaciones en el transcurso de siete generaciones van ininterrumpidamente orientadas a preservar la influencia familiar en su territorio. Es su única constante. Para ello hubieron de mantener a los emires de Córdoba despreocupados y alejados de su territorio y a la naciente monarquía navarra de los Arista confinada en los territorios al norte de Peñalén y en los valles pirenaicos, interponiéndola entre el valle del Ebro y los temidos francos del norte.

El valle del Ebro es su feudo y saben que al preservarlo para sí, están rindiendo después de todo un servicio tanto a Córdoba como a la naciente monarquía de Pamplona. El amplio y rico territorio fronterizo del valle del Ebro - que los Banu Qasi administran inteligentemente en interés propio - sirve muy bien de pantalla protectora que interpone y distancia fisicamente los espíritus guerreros islámicos del sur y los temidos y aguerridos francos cristianos del norte. Saben también en este empeño que las alianzas de familia con la dinastía Íñiga (Arista) navarra son esenciales para practicar el entendimiento y consolidar sus respectivas áreas de influencia. Los ataques ultrapirenaicos a la naciente monarquía navarra son así contestados con la ayuda de los Banu Qasi. Sin esta ayuda no es difícil imaginar que Pamplona y la Navarra norteña hubieran seguido ya desde entonces un rumbo histórico en la órbita de Francia. Por otro lado, cualquier situación de rebeldía de los Banu Qasi a Córdoba - y fueron numerosas - podía también contar con regocijo y ayuda de los Arista desde Pamplona.

Los musulmanes habían dividido las zonas geográficas de la Península Ibérica en Marcas. La organización de una Marca se formulaba en función de su carácter fronterizo y su función ofensivo/defensiva le confería un carácter peculiar que forzaba muchas veces al poder central de Córdoba a reconocerle una amplia autonomía. Por su situación más lejana de Córdoba, la Marca Superior fue llamada también Marca Extrema o Marca Mayor. En su sentido más amplio incluía los distritos de Tortosa, Tarragona, Lérida, Huesca, Tudela, Zaragoza y Calatayud. Zaragoza se erigió desde el primer momento en la capital de la Marca Superior, siendo desde entonces sede del gobernador.

Entre el año 714 que cae Zaragoza en poder musulmán y el 721, las tierras del valle del Ebro fueron ocupadas por una fuerza seguramente no muy numerosa que encontró escasa resistencia. La mayor parte de los lugares se rindieron mediante un pacto o capitulación (2). Estas tierras formarían parte de una demarcación especial que más tarde - especialmente con la llegada del omeya Abderramán I en el año 756 - se llamaría Marca Superior.

Los cambios fueron allí notables. Comenzó a imponerse una nueva religión - el Islam - aunque subsistieron grupos cristianos bajo el dominio musulmán - mozárabes - que poco a poco con el transcurso del tiempo se redujeron de forma notable. Al comienzo de la conquista, cuando la invasión islámica está disfrazada de “ayuda militar extranjera” al campo “vitiziano”, los invasores muy cautos y ambigüos se proclaman seguidores de la “religión de Abraham” - la misma de los cristianos y los judíos -, admiten a todos los “profetas de la Biblia” - a Jesús y a María - aportando solamente el último mensaje recibido, el del último profeta Mahoma. Se mostraron simplemente como “emisarios” que llegaban de Tierra Santa con una “buena nueva”. La lengua árabe sustituyó gradualmente al latín y el viejo derecho romano-visigótico dejó paso a una legislación basada en el Corán, el libro sagrado del Islam.

Zaragoza se erigió desde el primer momento en capital de la Marca Superior siendo la principal autoridad el gobernador - wali - nombrado desde Córdoba. Este “wali” ejercía funciones de jefe militar con atribuciones y poder sobre los gobernadores de las demás ciudades importantes dentro de la Marca. El valí era ayudado por una serie de funcionarios de alto rango que ejercían diversas funciones. Entre los más importantes estaba el juez o “cadí” - encargado de impartir justicia y de administrar las fundaciones pías, los hospitales y los baños - el jefe superior de la policía el “al-mutazaf” que vigilaba por el buen gobierno y la paz en el mercado, era árbitro en las disputas laborales y se encargaba del buen uso y estado de las mezquitas y los baños públicos, y los “alfaquíes” e imanes, que detentaban el poder religioso y gozaban de una influencia muy notable sobre la sociedad.

Los territorios comprendidos dentro de la administración de las Marcas eran cambiantes en el tiempo pues ello dependía de numerosos factores y en particular de las situaciones de lealtad, guerras internas o externas y situaciones de rebeldía. La Marca Superior en ocasiones pudo llegar a comprender - de este a oeste - el territorio situado desde el límite de la Marca Hispánica carolingia en las comarcas catalanas hasta Galicia. Era la difícil “frontera superior” que debía guardarse de los temibles enemigos francos.

Desde muy pronto llegaron a Zaragoza notables familias árabes de rancio abolengo, los tamimíes, los omeyas, los jazrayíes y los ansaríes. Entre los más destacados están los “tuyibíes o tuchibíes” - entre los que es notable la familia de los “Banu Salama” - o los “Banu Hud” que tomaron el relevo de los anteriores en zonas del actual Aragón. También los Banu Furtis o udries”, descendientes de Sulayman ibn Furtis y clientes de los poderosos omeyas. Pero entre los linajes muladíes relacionados con la Marca Superior destaca por encima de cualquier otro el de los “Banu Qasi”, originarios de la región de Arnedo-Tarazona-Borja-Tudela-Calahorra y que gobernaron Zaragoza en la segunda mitad del siglo IX y en algún momento incluso Toledo.

La Marca Superior vivió la religión musulmana con una especial intensidad, asentada en la conciencia de que su actividad religiosa era más originaria y pura que en el resto de al-Andalus, tanto por su condición fronteriza como por las influencias que llegaban directamente desde Oriente por el río Ebro, entonces navegable desde el mar Mediterráneo. La filosofía fue una de las disciplinas que gozó de mayor prestigio en la Marca Superior. En el siglo IX destacaron Abderrahman que estudió Lógica y al-Jarchani que llegó desde Oriente a la corte de Mundhir I (886-888) con fama de astrólogo y filósofo. Quien formó escuela fue al-Kirmani, humanista experto en varias ciencias que llegó a Zaragoza hacia 1065. Venía de la ciudad iraqí de Harrán y traía con él la "Enciclopedia de los Hermanos de la Pureza", un extenso diccionario compuesto por 52 tratados y compilados en Basora bajo la influencia de los seguidores neoplatónicos de Ibn Masarra.

Tras la llegada de los musulmanes, la población en la Marca Superior estaba formada por:

  • los árabes de linajes de Siria y otros lugares del norte que constituían la clase dominante en Córdoba y que desde el año 632 habían protagonizado la expansión del Islam.
  • los árabes yemeníes del sur que, como en el resto de al-Andalus, configuró la aristocracia del Islam.
  • los bereberes del norte de Africa, descendientes de una población autóctona norteafricana que había sido sometida e islamizada en la segunda mitad del siglo VII durante la expansión musulmana por el Magreb. Los árabes los consideraban inferiores y en general recibieron de éstos tierras y propiedades marginales.
  • los autóctonos:
  • muladíes -- “mawla”-- eran los hispanos que como los Banu Qasi habían aceptado convertirse al Islam tras la ocupación y conquista de al-Andalus y cuya colaboración fue indispensable para asegurar el éxito de la conquista. Debían acogerse a un determinado linaje árabe “mawla” y llevar en él su proceso de arabización e islamización. Reticentes al principio, fueron poco a poco adoptando el Islam entre el año 714 y mediados del siglo IX. Se consideraban dos tipos de “mawla”:
      • los muladíes “sulham” eran los que habían sido sometidos mediante pacto o capitulación y eran considerados aliados de los musulmanes, conservando desde luego sus derechos sobre las tierras. Pagaban un impuesto territorial jaray que se estipulaba en la capitulación.

      • los muladíes “anwatan” eran quienes habían sido sometidos por la fuerza y explotaban las tierras en concepto de usufructo pagando un jaray más elevado que los sulham.

  • mozárabes eran los que mantenían su religión cristiana aun cuando llegaron a una casi completa arabización cultural. Permitía el Islam el culto de las “gentes del Libro”- los que seguían la Biblia - es decir judíos y cristianos. Disfrutaban por ello los mozárabes, al igual que los judíos, de un estatuto de protección “dimmíes”.

  • judíos, que mantenían su religión judía. Estos habían sido perseguidos por los godos por lo que colaboraron en todo momento con los musulmanes y posiblemente por ello recibieron de éstos un especial trato de favor.

El vulgo de menor categoría social estaba integrada por la mayoría de los bereberes y los muladíes.

Los movimientos de población que ocurrieron en el territorio de la Marca Superior habrían de condicionar de forma muy importante los acontecimientos políticos en los siglos que siguieron. La población de la Marca estaba formada por los indígenas y los recién llegados musulmanes, tanto árabes como recientemente islamizados bereberes. En ella se establecieron importantes contingentes de yemeníes descendientes de linajes originarios del Yemen. Eran árabes del sur tradicionalmente enfrentados con los de origen sirio y otros linajes del norte como los Omeyas y que en numerosas ocasiones se enfrentarían también en la Marca Superior, hecho que se complicaba por la presencia de los bereberes. Fueron de linajes yemeníes los gobernadores de la Marca Superior de los primeros años y ello explica las contínuas rebeliones contra el poder central de Córdoba, siempre en manos de árabes de linajes del norte, en particular desde que en el año 756 se instala allí la dinastía Omeya. Este hecho poblacional explica muchos de los comportamientos de los Banu Qasi y debe ser tenido en cuenta.

Hasta la llegada del príncipe Omeya Abderramán I (756-788) que crea un emirato independiente de Damasco con capital en Córdoba, los gobernadores locales habían alcanzado un alto grado de autonomía durante una época en que proliferaron las guerras civiles. En numerosos lugares, éstos no reconocían otra autoridad que la suya.

 

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3
comienzo de la notoriedad de los Banu Qasi 

Desde la conversión al Islam del conde Casius no existe en las crónicas musulmanas noticia histórica sobre su familia hasta que ésta sale del anonimato en el año 788. En ese año - justamente una década después de la primera batalla de Roncesvalles - se tiene noticia de que un nieto del conde Casius, Musa ibn Fortun, el padre del “moro Muza”, participa activamente y es asesinado en las acciones guerreras que tuvieron lugar en Zaragoza en ocasión de repetidas rebeldías yemeníes que se manifestaron contra el emir de Córdoba. A partir de esa fecha, las noticias sobre los Banu Qasi son frecuentes en las crónicas árabes.

Hasta el año 750 los yemeníes dominaban Zaragoza. Ese año fue ocupada por Yusuf as-Sumayl, acompañado por un grupo de quraysíes los cuales humillaron a los yemeníes zaragozanos alegando superioridad de origen. Pero los yemeníes zaragozanos con Sulayman ibn Yaqzan al-Arabí, uno de sus miembros más relevantes, no tendrían dificultad para hacerse de nuevo con el control de Zaragoza a pesar de las represalias que tomaría Abderramán I (756-788). Algunas ciudades estuvieron a punto de traicionar la causa del Islam buscando un apoyo suicida en la monarquía carolíngia. Para asegurar su distanciamiento del nuevo emir independiente de Damasco, Sulayman visitó al rey de los francos Carlomagno en Sajonia en el año 777 ofreciéndole algún tipo de vasallaje a cambio de obtener su protección. Pero Abderramán I había entablado entretanto negociaciones con Husayn Ibn Yahya, unos de los aliados subordinados de Sulayman en Zaragoza quien recibe la promesa del emir de ser nombrado gobernador de Zaragoza si logra eliminar al díscolo yemení Sulayman.

Un año más tarde, en el 778, el rey de los francos acude para hacerse cargo de las ciudades de Zaragoza y Huesca ofrecidas por sus gobernadores presentándose con un ejército ante Zaragoza esperando se cumpliera lo pactado. Pero los zaragozanos de Husayn se negaron a ello y el rey franco hubo de regresar con las manos vacías a Francia. Al atravesar los Pirineos la retaguardia del ejército sufrió una emboscada y fue exterminada en Roncesvalles ( 3 ).

En Zaragoza continuaron los conflictos entre omeyas y yemeníes hasta que en el año 781 Husayn ibn Yahya asesinó a Sulayman ibn Yaqzan y se convirtió en señor de Zaragoza. Apenas dos años después de haber sido nombrado walí de la ciudad por el emir Abderramán I, se declaró también él en rebeldía proclamando su independencia. Abderramán I tuvo que sofocar la rebelión de Zaragoza. Husayn ibn Yahya fue capturado y ejecutado y el gobierno de Zaragoza se encomendó a un funcionario omeya llamado Alí ibn Hamza. Pero Zaragoza seguía planteando problemas por parte de Said, uno de los hijos del ejecutado Husayn quien se alzó contra el emir Hisham I (788-796) - que acababa de suceder a su padre en Córdoba - y consiguió ocupar Zaragoza expulsando al incompetente gobernador omeya.

En estas circunstancias le salió a Córdoba un defensor en la persona de Musa ibn Fortún, un Banu Qasi nieto del magnate Casius, que recuperó la ciudad el 10 de junio de 788 para su emir Hisham I pero fue asesinado en Zaragoza al año siguiente 789. Sus descendientes Qasi fueron desde entonces alcanzando notoriedad y poder en la Marca Superior.

Dispuestos a terminar con las numerosas rebeldías casi siempre de origen yemení, los emires cordobeses cambian de estrategia y deciden apoyar a diversas familias de cristianos convertidos al Islam - muladíes - y contrarrestar así la interminable oposición yemení. Los Banu Qasi en el valle del Ebro, los Banu Sabrit en la zona de Boltaña-Barbastro y los Banu Amrus en Huesca serán los protagonistas principales del siglo IX.

Especialmente notables fueron los Banu Qasi que consiguen alzarse con el poder con el apoyo de la dinastía cristiana de los Arista que comenzaba a crear un núcleo de autoridad y gobierno sobre los pamploneses y otros habitantes de las tierras de Navarra. Eso permitió a los Banu Qasi, tan pronto como se hicieron fuertes, practicar una política oscilante, unas veces en favor de los pamploneses, otras hacia el poder cordobés y sobre todo en su propio beneficio. Parecía ser una constante de la Marca Superior la tendencia a la autonomía local y al poder familiar. La historia de la Marca Superior será durante todo el siglo IX una sucesión de momentos de lealtad y de rebeldía hacia el poder cordobés. Y por ello los emires tuvieron que organizar frecuentes campañas de castigo -- aceifas -- en las que se vería afectado el naciente reino navarro.

La infidelidad de los yemeníes y de muchos bereberes - los “berberiscos” - no quedaría impune. La invitación que aquellos habían hecho al temible jefe de los guerreros cristianos Carlomagno pudo haber tenido resultados catastróficos para Córdoba. La cercanía de los francos permitía también a los cristianos de Pamplona y de las montañas mostrarse a veces rebeldes a Córdoba. En esas circunstancias Abderramán concierta una tregua de seguridad con Carlomagno y en el año 781 organiza una expedición de castigo de la que se ha hablado más arriba. A partir de entonces se abrirá un período de sumisión a Córdoba, tanto por los pamploneses como por los de Huesca y Zaragoza, que será vigilada por los Banu Qasi en representación de Córdoba. Numerosos berberiscos habrían entonces emigrado de vuelta al norte de Africa.

 

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4
una alianza de sangre entre los Arista y los Banu Qasi

Íñigo Arista, considerado el primer “rex pampolinensium”, nace probablemente hacia el año 790-791 (4) y muere en el 851-852. Durante ese período de aproximadamente 60 años los Banu Qasi y la naciente monarquía navarra de la llamada dinastía Iñiga se apoyan mutuamente sin consentir ninguna de las dos familias - que ya habían emparentado desde probablemente el año 789 - intromisiones en sus respectivos lugares de influencia. Los Banu Qasi en ambas orillas del valle del Ebro, penetrando hasta lugares de Navarra cercanos al eje Olite-San Martín de Unx-Ujué. Los Arista ejercerían su influencia en las montañas y valles pirineicos y en la cuenca de Pamplona, manteniendo por el sur y este la frontera con los Banu Qasi en las inmediaciones de Ujué (5) llegando probablemente hasta la orilla derecha del río Aragón; por el norte con los vascones ultrapirenaicos y por el oeste se acercarían quizá al antiguo territorio de los várdulos en la zona del puerto de Pasajes, por la desembocadura del río Oyarzun.

Mientras la naciente monarquía navarra está en proceso de formación, los Banu Qasi son aliados incondicionales de ésta en su empeño por resistir las ambiciones de los francos carolíngios. En ese período citado de 60 años, los Aristas no se muestran beligerantes - al contrario que la monarquía de Oviedo - en empeños de Reconquista. Su mayor enemigo está al otro lado de los Pirineos. Tampoco Córdoba se muestra excesivamente beligerante con los Aristas y cuando éstos parecen consolidar su incipiente reino tras la victoria contra los francos en la segunda batalla de Roncesvalles (824), parece como si Córdoba hubiera encontrado un alivio al ver interponerse un nuevo reino pirenaico entre la Hispania musulmana y sus más temidos enemigos, los francos del norte. Navarra pudo haber sido una Marca Hispánica carolíngia, o haber sido la Marca Superior de la órbita de Córdoba. No fue ni lo uno ni lo otro. Y con toda probabilidad la consolidación de una incipiente monarquía autóctona en Navarra evitó fricciones fronterizas entre los grandes enemigos que eran entonces los francos y el Islam ( 6).

Los Banu Qasi apoyaron claramente esa opción - la consolidación de una monarquía autóctona independiente - y en sus contínuas desobediencias al emir de Córdoba encuentran soporte en su alianza con los Arista lo que provocará a veces incursiones cordobesas de castigo, no solamente contra los Banu Qasi sino también contra Pamplona. Así la expedición de Abderramán I en el año 781 o las famosas expediciones de castigo que encabezó el propio Abderramán II en los años 843 y 844 en que murió Fortún Í ñiguez, hermano de Iñigo Arista. Cuando García I Íñiguez (810-851-870), hijo y sucesor de Iñigo Arista, reciba influencias reconquistadoras de Asturias, la alianza entre los Banu Qasi y los Arista comenzará a resentirse.

En el capítulo “Las Bellas Incógnitas” se han detallado las circunstancias en que pudo haberse desarrollado la alianza entre los Banu Qasi y los Aristas en el período oscuro que va desde el asesinato de Musa ibn Fortun en el año 789 en Zaragoza y la segunda batalla de Roncesvalles en el año 824 en que se consolida la nueva monarquía navarra.

En un resumen a su vez explicativo de sus acciones bélicas, se podrían determinar de la siguiente manera los períodos de rebeldía o lealtad de los Banu Qasi a los emires de Córdoba:

  • el período 789-799 comienza como se ha visto con la ayuda en el año 789 de Musa ibn Fortun al emir Hishan I (788-796) para reducir a su obediencia a los yemeníes de Zaragoza. Posiblemente en agradecimiento de estos servicios, su hijo Mutarrif es nombrado por Córdoba wali de Pamplona. Y termina en el 799 cuando este Mutarrif es asesinado en Pamplona tras lo cual la ciudad entraría en la órbita de influencia de Carlomagno. Que en esa fecha o poco después los Banu Qasi hubieran iniciado una etapa de rebeldía contra Córdoba es casi seguro pues las crónicas musulmanas relatan que en el año 803 los “francos” (cristianos pirenaicos) con los Banu Qasi habían sitiado Tudela y tomado prisionero a Yusuf, hijo del importante general de Córdoba Amrus ibn Yusuf. El envío de este fiel hombre del nuevo emir Al-Hakam I (796-822) para someter a los rebeldes de Huesca habría ocasionado ciertos celos o conflictos de autoridad en la Marca Superior y en particular en la comarca de Tudela. Lo que pudo haber contribuído a una primera rebeldía de los Banu Qasi.
  • 800-806 es un período en que la alianza entre los Banu Qasi y los Arista debe de ser estrecha ya que los primeros se encuentran en desobediencia de Córdoba y los segundos han tomado probablemente el poder en Pamplona algún tiempo después del asesinato del wali nombrado por los Omeyas de Córdoba y se encuentran solos ante el potente enemigo del norte, Carlomagno ahora coronado emperador. Juntos asedian Tudela y consiguen apoderarse de Yusuf.

  • 806-840 es una nueva época de obediencia a Córdoba. Sus aliados cristianos de Pamplona han sucumbido de nuevo al control de Carlomagno y los Banu Qasi habrían vuelto a la obediencia de Córdoba tras las duras campañas del general Amrus que consigue liberar a su hijo Yusuf. Es un período en el que ocurren turbulencias y levantamientos de los gascones al otro lado de los Pirineos, primero contra Carlomagno (812) y luego, muerto éste en el 814, contra su hijo Ludovico Pío en el 816. El propio Carlomagno vino a Pamplona en el año 813 y toda esta situación de peligro en el norte reforzaría el lazo entre los Banu Qasi y Córdoba El emir Al-Hakam (796- 822) veía ahora con inquietud el posible acercamiento entre Carlomagno que domina Pamplona y su ahora vecino Alfonso II “el Casto” rey de Asturias (791-842), puesto que los dominios de Asturias incluían la costa vascongada hasta el límite de las montañas de Navarra.

  • El hecho más destacable en este período es la segunda batalla de Roncesvalles en el año 824 en la que los Banu Qasi - ya entonces liderados por Musa ibn Musa “el moro Muza” - ayudan a Íñigo Arista a quitarse definitivamente el yugo de los carolíngios, fecha en que puede situarse el verdadero nacimiento de la monarquía navarra en un reino independiente de Córdoba y de los carolingios.

  • Las crónicas árabes no relatan otros acontecimientos de los Banu Qasi en este período, excepto las campañas que en el año 839 llevó a cabo Fortun ibn Musa - uno de “cachorros”, hijo de Musa ibn Musa, el “moro Muza” - contra el rey de Asturias en Galicia y en Alava. Abderramán II (822-852) había lanzado contra Alfonso II “el Casto” repetidas “aceifas” contra el territorio astur primavera tras primavera sin resultado positivo que modificara las fronteras de ese reino. Sería en ocasión de estas campañas cuando el Banu Qasi habría participado ayudando a los ejércitos de Córdoba en el año 839.
  • 841-850

           la sublevación de Musa y la campaña de Narbonne

en el año 841, y más definitivamente en el 842, se produce una sublevación de Musa ibn Musa cuando Abderramán II (822-852) nombra en el año 841 nuevos gobernadores de Zaragoza y Tudela a los hermanos Abd Allah y Amir ibn Kulayb que no reconocen autoridad a Musa ibn Musa e incluso atacan y saquean propiedades de sus parientes los Arista. Desde su impresionante fortaleza-refugio de Arnedo - Arnit - que era el verdadero bastión de la familia, busca el apoyo de su hermano uterino el rey Íñigo Arista. Tras un compromiso-tregua Musa ibn Musa toma la vanguardia de los ejércitos del emir para dirigirse a Cerdaña y Narbonne pero al ser sus desavenencias con los generales de Córdoba constantes, la ruptura fue definitiva en el 842 cuando Musa ibn Musa hace prisionero durante nueve meses al nuevo gobernador de la Marca Superior, Harit ibn Bazí, quien a su vez había antes tomado prisionero a su hijo Lubb ibn Musa. Ante esta situación de abierta desobediencia y conflicto bélico, los ejércitos de Córdoba se movilizan para organizar expediciones de castigo - “aceifas” - que solían llegar antes de haber sido recogidas las cosechas de cereal, cuando los campos eran incendiados.

En abril o mayo del año 843 el propio Abderramán II se pone al frente de su ejército para castigar a los Banu Qasi y a su hermano el rey Íñigo Arista “uno de los príncipes politeístas de España”. Le acompañaban sus dos hijos, el heredero Muhammad y Mutarrif. Las tropas musulmanas causaron estragos en villas y cosechas y tomaron numerosos prisioneros incluso entre los cristianos de Pamplona, siendo totalmente vencidos los ejércitos de los “infieles”. Musa ibn Musa puso en libertad a Harit ibn Bazí y su astucia diplomática le permitió obtener la gobernación de su bastión Arnedo (Arnit) no sin antes entregar en rehén a su hijo el “cachorro” Lope (Lubb ibn Musa).

Poco después volvería Musa a rebelarse y las “aceifas” se convertirían en algo periódico y anual hasta el año 850 (con excepción del 848 y 849). Fue seguramente en la “aceifa” del año 843 cuando murió en combate Fortún Íñiguez, hermano del rey Iñigo Arista.

          la campaña contra los normandos

No había pasado mucho tiempo desde esta nueva derrota de los Banu Qasi y los Arista de Pamplona cuando Musa tiene que deponer su enemistad con el emir - su hijo Lubb seguía como rehén en Córdoba - y venir a socorrerle ante los pillajes y actos vandálicos de los normandos cuyas incursiones estaban asolando la costa portuguesa, llegando por el interior a muchas plazas de la comarca de Sevilla. Musa acude en ayuda ante esta amenaza externa pero se niega a luchar junto a los generales del emir con quienes no podía ya reconciliarse. De modo que organiza sus luchas contra los normandos en solitario consiguiendo tenderles una emboscada en Tablada, no lejos de Morón, que aniquila un ejército normando de 16.000 hombres. Su hijo Lubb fue entonces liberado por el emir y le puso como general al frente de sus tropas contra los normandos.

          el anuncio de un cambio generacional

Vuelto Musa a su feudo familiar en Arnedo no tardaría en rebelarse de nuevo y una “aceifa” ocurrirá en la primavera del año 845. Cuando Muhammad - el heredero del emir - llega a Tudela consigue que pasen a su campo Lubb ibn Musa - con quien probablemente había ya entablado una buena amistad durante su cautiverio “dorado” en Córdoba - y Galindo Iñiguez, hijo éste del rey Iñigo Arista. Algún tiempo después, en ocasión de la “aceifa” del año 850, otro hijo de Musa, Ismail ibn Musa, sería llevado en rehén a Córdoba desde donde lograría escapar aunque sería de nuevo capturado por el emir Abderraman II antes de llegar al valle del Ebro. Se estaba así anunciando un cambio generacional. Tanto Abderramán II como Íñigo Arista fallecen en el año 851-852 siendo Musa ya muy anciano en ese año (788-862).

  • 851-859
    • Musa ibn Musa, wali de Tudela, alcanza amplia notoriedad durante este período y serán los años de mayor esplendor de los Banu Qasi.

    • A pesar de la “aceifa” del año 850 y previa entrega en rehén de su hijo Ismail, el “moro Muza” es nombrado gobernador de Tudela. Abderramán reconoce así no solo la valía militar y diplomática de Musa, sino el valor y arrojo de sus hijos, lo que querrá hacer jugar en su favor haciendo un acercamiento a esta notable familia. Este nombramiento consolida de manera notable el dominio de los Banu Qasi en una gran parte del valle del Ebro y será el comienzo de nuevas actividades con una mayor repercusión fuera del ámbito local en el que se había movido hasta entonces la actividad guerrera y diplomática de la familia.
    • Un nuevo escenario

Muchas cosas han cambiando para Musa ibn Musa.

Su hermano uterino, el rey Íñigo Arista (791- 824-851 ó 852 ) ha muerto en Pamplona tras una larga y penosa enfermedad. La relación de hermandad y política con su fiel aliado cristiano había durado nada menos que medio siglo. En cambio el hijo de Íñigo Arista, García I Íñiguez (810-851-870) - que es su sobrino y cuñado - parece estar deslumbrado por el prestigio que va adquiriendo el reino de Asturias por su feroz resistencia y éxito ante los embates de Córdoba y en donde acaba de acceder al trono Ordoño I (850-866). García Íñiguez casa a su hija Semena (Jimena) con un hijo de Ordoño, el futuro rey Alfonso III “el Magno” (866-910). Es el comienzo de una larguísima relación entre ambas familias ( 7 ) que prestigia a Navarra.

Íñigo Arista no había participado en campañas de Reconquista como lo hicieran los reyes asturianos que desde Pelayo mostraron enemistad a Córdoba. El primer “rey de los pamploneses” buscó siempre un acomodo con Córdoba y sus luchas fueron puramente defensivas contras las “aceifas” musulmanas. Seguramente García I Íñiguez veía ahora consolidado su reino y dando la espalda a la alianza de su padre con los Banu Qasi, buscará en cambio - aunque de forma ocasional - una alianza entre cristianos con el Reino de Asturias.

    • Musa “el tercer rey de España” y la batalla de Albelda

Desde la muerte de su medio hermano Íñigo Arista, Musa no parece respetar el territorio de sus parientes y aliados cristianos de Pamplona pues les ocupa varias plazas. Emprende también contínuas acciones contra los francos de Cataluña y los musulmanes de Córdoba, siempre con arrojo y éxito. Musa ya miraba de igual a igual a Muhammad y a Ordoño I de Asturias por lo que se hacía llamar el “tercer rey de España”. Concibió adentrarse en territorio del reino astur para lo que comenzó a construir fortalezas cerca de sus fronteras. La fortaleza “blanca” (“albaida”) de Albelda (en la actual Rioja) se construía sobre el cerro de Clavijo desde el que se dominaba territorios de Alava bajo control astur y era paso hacia Navarra y hacia la vieja región de los castillos (Castilla) también bajo control de los reyes asturianos. Antes de finalizar la construcción de esta fortaleza es atacada por Ordoño I en el año 851-852. A pesar de las heridas que recibió, Musa salió victorioso de esta importante batalla de Albelda contra los astures, que seguramente habían recibido el apoyo del nuevo monarca navarro.

    • Musa gobernador “wali” de la Marca Superior

A tenor de lo que refiere la Crónica de Alfonso III podía interpretarse que tras el éxito de Albelda, Musa arrebató a Abderramán II “la mitad de su reino” lo que según Cañada debería referirse a prácticamente todas las plazas fuertes de la Marca Superior, al menos de las ciudades que hoy día constituyen la provincia de Zaragoza, incluyendo Calatayud (Qala’t Ayyub), Daroca y como límite fronterizo Calamocha (Qalamusa o “castillo de Musa”).

Tras la muerte el 22 de septiembre de 852 del gran mecenas cultural y estadista Abderramán II a los 62 años de edad tras una dilatada experiencia política y militar, le sucede su hijo Muhammad I (852-886), uno de los 45 hijos varones que tuvo. Conoce éste bien Navarra y el valle del Ebro por haber sido gobernador en Zaragoza y haber estado al frente de varias expediciones de castigo contra los Banu Qasi y “el príncipe politeísta” de Pamplona, Íñigo Arista. En uno de sus primeros actos de gobierno, prefiriendo tener a Musa ibn Musa como aliado más que como enemigo, el 14 de octubre de 852 lo nombra wali de la importante ciudad de Zaragoza, lo que comportaba liderar toda la Marca Superior. Era una forma de aceptar una situación ya consumada o un reconocimiento institucionalizado dentro del Emirato de la autoridad ya ejercida por Musa en prácticamente todas las plazas de la Marca Superior. Su relación con el emir sería de “igual a igual” sin remisiones tributarias por lo que la Marca Superior se había convertido en una “taifa”, o reino practicamente independiente. Y de ahí resultaría la apelación de “tercer rey de España”.

Este nombramiento habría tranquilizado las rebeldías de Musa - que ya no eran necesarias pues Córdoba aceptaba una supremacía absoluta de Musa en la Marca Superior - ya que en el año 854 lo encontramos ayudando al emir Muhammad en la dura represión que éste lleva a cabo contra los sublevados mozárabes de Toledo en la batalla de Guadacelete. Sería por entonces cuando su hijo Lubb ibn Musa es nombrado gobernador de Toledo. En el año 855 Musa pudo haberse unido a la “aceifa” que Muhammad lanzó contra la parte oriental del reino de Asturias (Álava y Castilla, “Alaba” y “al-Quila”). También en el año 856 Musa interviene de acuerdo con el emir - o más bien como su “aliado” con rango de supremacía para el emir - estableciendo su campo en Barcelona para atacar Tarrah’a (probablemente Tarrasa). Musa estaba ahora entregado a la causa musulmana teniendo bien ganado el respeto a su soberanía.

    • 859-862 es el período de declive de Musa ibn Musa hasta su asesinato en el año 862
    • intrusión de normandos en Pamplona

en el año 859 llega a Pamplona una incursión normanda que lleva a cabo crueles matanzas llevando en rehén al rey García I Íñiguez (810- 851- 870) por el que se debió de pagar un alto rescate además de entregar a su vez a algunos de sus hijos como rehenes. Musa ibn Musa no hizo entonces ningún gesto para ayudarle lo que debe interpretarse que sus relaciones de alianza, parentesco o amistad con los Arista habían terminado. Incluso Musa arrebató entonces un castillo al rey navarro.

Clavijo, la segunda batalla de Albelda

esta batalla librada en el 859 no fue un simple conflicto fronterizo sino una batalla decisiva a partir de la cual queda consolidada la alianza entre los reinos de Asturias y de Navarra en un esfuerzo bélico de reconquista. Es posible que la participación de Ordoño I en esta batalla - que se desarrolla en el mismo lugar y con los mismos contendientes en donde en el año 851-852 Musa había salido victorioso - fuera motivada por el ataque de Musa a un castillo pamplonés ante lo que Ordoño habría acudido en auxilio de un rey navarro debilitado por el ataque normando y privado ahora de sus hijos que estaban rehenes. La derrota de Musa es definitiva en Clavijo. Cuando esta derrota de Musa llega a conocimiento de su hijo Lubb ibn Musa - el que había sido gobernador de Toledo - éste se somete al rey astur Ordoño I y llegó a luchar con él contra los sarracenos.

las “aceifas” de 860 y 861

la expedición de castigo que encabeza el propio emir Muhammad en el año 860 por las “tierras de Pamplona” podría explicarse seguramente para vengar la derrota en Clavijo de su aliado el “tercer rey de España” y contener las pretensiones de Oviedo y de Pamplona de arrebatar territorios al Islam. El emir, seguramente acompañado por Musa, “arruinó el territorio, dedicándose al incendio y al pillaje y apoderándose de tres castillos, “Firús”, “Falah’san” y “al-Kashtill” (8). En este último se encontraba Fortún I Garcés (830-882-905), hijo del rey García I Íñiguez (810-851-870) que es llevado prisionero a Córdoba en donde permanecerá unos 20 años retenido en prisión “dorada”. Su padre el rey muere en el año 870 y una regencia asegura el gobierno de Pamplona hasta el retorno en el 882 de Fortún Garcés ( 9 ). Al año siguiente en el 861 ocurre una nueva “acefia” y por razones no conocidas parecer ser que Musa, ya humillado y sin autoridad, es depuesto como gobernador de la Marca Superior

muerte de Musa ibn Musa

falleció en Tudela el 26 de septiembre del año 862 a resultas de las heridas de lanza que recibió en un enfrentamiento con su yerno Azraq ibn Mantil el 31 de agosto en Guadalajara, en donde éste era gobernador.

 

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5 los “cachorros Banu Musa”

 Desde la muerte de Musa ibn Musa en el año 862 sus hijos - los “Banu Musa”, los “cachorros de Musa” - no se mencionan en las crónicas árabes hasta el año 872. Desposeído su padre Musa de la gobernación de la Marca Superior, fallecido éste, encontrándose su hijo Lubb en el bando cristiano de Asturias, los Banu Qasi, con dominios territoriales seguramente menguados de consideración, estarían en su peor momento. Se sabe que uno de los hijos, Fortún ibn Musa, se incorporó al ejército del “amil” de la Marca Superior Jalid ibn Ubayd Allah.

A finales del año 871 se produce una sublevación de Lubb ibn Musa en Arnedo y con la ayuda de los que regentaban Pamplona - habiendo ya muerto García I Íñiguez y encontrándose cautivo en Cordoba desde el 860 su hijo Fortún Garcés -, de su hijo Muhammad ibn Lubb y de sus hermanos Fortún, Mutarrif e Ismail, se apoderan sucesivamente de Tudela (tomada por Fortún), Zaragoza (tomada por Lubb e Ismail el 22 enero 872) y Huesca (tomada por Mutarrif). La Marca Superior estaba de nuevo en poder de los Banu Qasi, esta vez en hostil enfrentamiento con Córdoba.

El astuto emir Muhammad I reaccionó dando autoridad a una destacada familia árabe de probada lealtad, los Tuchibíes que estaban en Aragón desde el comienzo de la conquista. La idea del emir era conseguir que esta familia suplantara a los Banu Qasi en la Marca Superior, lo que se conseguiría finalmente en el siglo X. Emprendió enseguida el emir una expedición de castigo que llevó con éxito, dirigiéndose también contra Pamplona por el apoyo que los regentes-gobernadores habían prestado a Lope en el levantamiento de Arnedo. Su hermano Mutarrif y toda su familia fueron hechos prisioneros en Huesca y conducidos a Córdoba en donde Mutarrif y sus tres hijos - Muhammad, Musa y Lubb - fueron crucificados el 5 de septiembre del año 873. Al año siguiente murió su hermano Fortún en Tudela y en el 875 Lubb en un desgraciado accidente de caza. Poco había durado el éxito inicial de la sublevación de Lubb en Arnit (Arnedo) quedando solamente uno de los hermanos, Ismail.

En los graves conflictos familiares que hubo en el seno de la familia tras la muerte de los hermanos, Mutarrif (873), Fortún (874) y Lubb ibn Musa (875), el hijo de éste último, Muhammad, vuelve la espalda a Oviedo y Pamplona y se pone del lado del emir de Córdoba, lo que provoca un enfrentamiento armado entre éste Muhammad ibn Lubb y su tío Ismail ibn Musa a quien secundan Ismail y Lubb, hijos del fallecido Fortun ibn Musa. Como resultado de estas luchas familiares el joven Muhammad ibn Lubb se haría con la gobernación de Zaragoza, Tudela y Valtierra además de las plazas tradicionales familiares de Arnedo y otras. De esta forma Muhammad estaba recreando el gran territorio que su abuelo el “moro Muza” había formado. Sin embargo, según algunas crónicas árabes Muhammad ibn Lubb vendió a Haxim ibn al-Aziz la plaza de Zaragoza hacia el año 884 por una importante suma de dinero. Según otras crónicas, Zaragoza le fue arrebatada para Córdoba por el general Haxim ibn Abd al-Aziz. En cualquier caso, Zaragoza habría estado en manos de los Banu Qasi unos 12 años en esta ocasión. Sin que ello significara no obstante dominio sobre todas las plazas de la Marca Superior pues la familia de los Tuchibíes, con apoyo desde Córdoba, dominaba al menos en Catalayud y Daroca. Borja, Tarazona, Tudela, Arnedo, Calahorra y Resa junto a Balma (San Adrián ) -- todo el valle del Ebro navarro y rijano -- y las plazas del valle del río Aragón (Falces, Caparroso, Rada, Olite hasta cerca de Ujué y otras), seguían en poder de Muhammad ibn Lubb no sin fricciones con la monarquía de Pamplona.

En agosto del año 886 muere el emir Muhammad I sucediéndole su hijo Al-Mundhir, que gobernó solamente dos años (886-888), y a éste su hermano Abd Alah (888-912) ( 10 ).. El “cachorro” Muhammad ibn Lubb continuaría con ambos emires sus constantes acciones de rebeldía sin abandonar las que hostilmente dirigía al rey de Pamplona Fortún Garcés que desde el año 882 había terminado su cautiverio “dorado” de más de 20 años en Córdoba.

En el año 889 moría paralítico Ismail ibn Musa, el último hijo del “moro Muza”, retirado en Monzón y tratando de preservar la fortaleza de Lérida (“la Suda”) que le había otorgado el emir Muhammad I tras la pérdida de Zaragoza en favor de su sobrino Muhammad ibn Lubb. Tras esta muerte, el poder de los Tuchebíes en la Marca Superior es creciente y con ello aparece el declive definitivo de los Banu Qasi.

Pero antes del ocaso final, a principios del siglo X, ocurren algunos acontecimientos que tienen significación para el valle del Ebro.

Cuando un Tuchibí, Abu Yahya Muhammad al-Tuchibí, obtiene el control de Zaragoza en el año 890, Muhammad ibn Lubb que había poseído la ciudad hasta el 884 y contaba allí con numeros fieles, no admite fácilmente el encumbramiento de sus rivales Tuchibíes y pone asedio a la ciudad levantando una muralla a su alrededor. Coincidiendo con el séptimo año de asedio se le entrega la ciudad de Toledo y encomendó el gobierno de esta ciudad a su hijo Lope que le acompañaba en el asedio de Zaragoza. Este asedio durará 8 años hasta que en el año 898 Muhammad ibn Lubb (Lope), es asesinado (11) aunque su hijo Lubb ibn Muhammad lo continuará. Poco antes de dirigirse Lope a Toledo, que entonces tenía 27- 28 años, emprendió una acción contra la fortaleza de Aura no lejos de Barcelona. Según refieren las crónicas árabes de Ibn Hayyan, Aura (la Valldaura actual, detrás de la cadena del Tibidabo en Barcelona) era una base de los francos infieles y tras ser conquistada e incendiada por el Banu Qasi fue al encuentro de “Anqadid “, conde de aquella región y padre de “Sanir” (Suñer), con quien entabló una batalla y lo hirió gravemente de una lanzada muriendo unos días después. La fecha de la muerte es el 11 de agosto de 897 y “Anqadid” es una mala grafía árabe de “Guifrid”, tratándose del conde Wifredo el Velloso. De Cataluña volvió Lubb ibn Muahammad a Toledo y de allí, al conocer el asesinato de su padre en el arrabal de Zaragoza, vino a esta ciudad y continuó el asedio. Este Lope recogía así todo el poder de la familia Banu Qasi.

A la muerte de Muhammad ibn Lubb en el arrabal de Zaragoza, los Banu Qasi dominaban un territorio considerable, bien es verdad que habían perdido Zaragoza y los Tuchibíes eran cada vez más poderosos. Pero la situación era ahora bien distinta que en tiempos del viejo Musa “el moro Muza”. Adentrándose en Aragón estaban los Tuchibíes con consignas de Córdoba para suplantar a los Banu Qasi. Por el oeste el poderoso rey de Asturias Alfonso III “el Magno ” buen amigo personal de los Banu Qasi pero enemigo implacable del Islam; por el norte, el reino de Pamplona con el que habían terminado las alianzas de familia; por el nordeste el conde de Pallars; por el este, el conde de Barcelona. Sus enemigos estaban ahora en todas sus fronteras. Y todos interpretan el asesinato de Muhammad ibn Lubb como una señal para intentar debilitar a su sucesor Lubb ibn Muhammad

El señor de Huesca, al-Tawil, acude en socorro de Zaragoza que sigue asediada desde hace más de ocho años y consigue llevar alimentos y víveres a la ciudad tomada por un Tuchibí. Alfonso III de Asturias movilizó a sus vasallos los cristianos de Alava y la vieja Castilla e invitó a unirse a los de Pamplona, dirigiéndose al valle de Borja. Lope ibn Muhammad dejó Zaragoza y con rapidez entró en Tarazona, infligiendo una grave derrota a Alfonso III en la batalla que tuvo lugar al día siguiente. Las crónicas árabes dicen que murieron de 3.000 a 6.000 “politeístas”. Debió de ocurrir esto en el año 899 ó 900 volviendo después Lope a Zaragoza para continuar el asedio. Más tarde, en el verano de 904 Alfonso III volvería a atacar a Lope, esta vez en Arnun o Granum (el actual Grañon en La Rioja alta), mientras que éste atacaba al asturiano en algunas plazas de Alava (castillo de Bayas, en la margen izquierda del Ebro, frente a Miranda de Ebro). A finales de ese año 904 Lope iría a defender su frontera con el condado de Pallars donde estaba el conde Raymond I (que había casado con una hermana Guinigenta de su padre), arrebatándole varios castillos y haciendo cautivo a su hijo Isarno que guardó durante más de 10 años en Tudela hasta que lo liberó su sobrino segundo (12) el rey de Navarra Sancho I Garcés.

El linaje de los Banu Qasi está llegando a su fin y será analizado más adelante en ocasión del reinado de Sancho I Garcés

 

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